Crítica Literaria

Adiós, pero conmigo, de Juan Diego Mejía

La melancolía propia de los años 80 inunda a Medellín y los pasillos de la “Nacho” se ven profundamente afectados. Allí, un grupo de jóvenes matemáticos luchan por encontrar el sentido de sus vidas en medio de una caótica transición hacia la adultez, mientras habitan una ciudad que crece y se transforma junto a ellos, empujándolos hacia un universo inexplorado donde, por primera vez, se ven enfrentados al implacable paso del tiempo.

Por: Natalia Candado López
Estudiante de Licenciatura en Literatura

La última novela del escritor colombiano Juan Diego Mejía se desarrolla en torno a la magnitud de los sentimientos. De este modo, sus personajes se ven envueltos en una ola de sucesos y emociones desconocidas que los obliga a cuestionarse en múltiples ocasiones sobre la verdadera esencia del ser y lo que implica existir en el espacio habitado. Así, la vida transcurre entre los pasillos de una Universidad Nacional en constante revolución, las agitadas calles de Medellín y la quietud del campo en sus alrededores. En cada tramo del camino, los jóvenes estudiantes de matemáticas se encuentran cara a cara con el irremediable cambio, el amor, la lucha política y las desavenencias de la vida.

Juan Diego Mejía (1952), escritor colombiano.
Foto: cronicadelquindio.com

Inspirada en su paso por el mundo de las ciencias exactas, el autor plasma en su novela, como si se tratase de una operación matemática, los dilemas inherentes a la juventud. De esta manera, el protagonista y su grupo de amigos tratan de descubrir, a medida que resuelven cada ecuación, una verdadera razón para vivir. Sin embargo, toda respuesta suscita un nuevo problema. Es en este punto donde se introduce a la muerte como una constante más del relato, conectando directamente a los personajes con la fatalidad.

La esperanza de vivir de la ciencia se transforma en desasosiego cuando, en medio de la soledad, los jóvenes deciden entablar un diálogo con la muerte reviviendo a los grandes académicos de su campo disciplinar, no solo a través de sus descubrimientos, sino que, además, desde la recuperación de sus biografías. En ese momento, la figura de Évariste Galois cobra trascendencia dentro de la novela, pues el estudioso se convierte en el empleado espejo por todos para evaluar la mediocridad personal. Esto, debido a la profunda obsesión del grupo por definir sus futuros antes de culminar la carrera. Así pues, a medida que pasa el tiempo y las fórmulas matemáticas empiezan a cobrar sentido, los chicos se ven enfrentados a un solo resultado: nada en la vida está resuelto. Por ello, mientras logran atravesar el laberinto de la existencia, se refugian en el arte para escapar, aunque sea por un instante, de la innegable incomodidad que produce el cambio.

“Inspirada en su paso por el mundo de las ciencias exactas, el autor plasma en su novela, como si se tratase de una operación matemática, los dilemas inherentes a la juventud”

En la novela Adiós, pero conmigo, el escritor antioqueño Juan Diego Mejía logra recopilar, a través de cada página, un compendio de memorias fragmentadas en el tiempo, reconstruyendo línea a línea algunas de las experiencias más importantes de su juventud en una ciudad que ahora solo habita en el recuerdo. De este modo, mediante la delicadeza que caracteriza sus letras, Mejía consigue atraer fácilmente la atención del lector narrando historias profundas desde la brevedad del lenguaje, con el único gran objetivo de plasmar a la perfección algunas de las emociones que a menudo atormentan y desestabilizan al ser humano.

Foto: panamericana.com.co

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