Palabras que inventan realidades
Dicen que publicar un libro es como parir a un hijo.Primero se gesta durante un largo tiempo, después se le enseña a hablar, a caminar por sí mismo y, por último, se le echa al mundo como quien se despide de un muchacho con un beso en la frente. Solo queda lo más difícil: confiar en que se ha hecho una buena labor.
Título: El camino de la escritura
Autor: Gabriel Rodríguez Bolaños
Editorial: Nueve editores, 2022
122 páginas
Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

El camino de la escritura, reflexiones sobre la escritura creativa, es la ópera prima de Gabriel Rodríguez Bolaños y, sin embargo, no es su primera incursión en la literatura. Desde el año 2014 dirige el Taller Altazor Escritura Creativa, que empezó como un proyecto entre amigos y con los años se ha convertido en un referente en cuanto al aprendizaje del quehacer literario se refiere.
El autor es egresado de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle; ha sido finalista en dos oportunidades del concurso de cuento «Cuentos cortos para esperas largas» en el marco del Festival de Literatura de Pereira. Es profesor de literatura en el colegio Colombo Británico. Ha participado como conferencista y tallerista en el Festival de Poesía de Cali y en la Feria Internacional del Libro de Cali. Además, hizo parte del comité editorial de la revista Lexikalia, adscrita ala Escuela de Estudios literarios de la Universidad del Valle y ha publicado sus cuentos en las revistas literarias Cronopio, Sombralarga y La Caída.
Más que escritor, se considera a sí mismo un maestro. Esto quedó patente en la presentación del libro cuando se le preguntó cuáles eran sus mayores logros en el camino literario y señaló, además de su libro, los éxitos de sus alumnos.
Este libro se puede entender como la culminación, el producto de ocho años de clases, reflexiones y lecturas compartidas. Porque eso es el Taller Altazor: un espacio para crear en compañía de otros. Cada sábado, ya sea de forma presencial o virtual, se reúnen personas que aprecian la literatura, que esperan conocer nuevos autores y aprender a leer de forma consciente, para luego aventurarse a crear sus propias historias.
Las personas se acercan a un taller literario porque se sienten diferentes y buscan un lugar en el que puedan compartir su pasión por las letras. Sin embargo, una cosa es la pasión y otra la disciplina que se necesita para este oficio. Algunos aspectos, como el gusto por la lectura, por ejemplo, no se pueden enseñar. El placer de la lectura es algo íntimo, personal. Algo que quizá viene de la infancia. De los cuentos de aparecidos en la finca de los abuelos. De la imaginación desmedida. De la capacidad de asombro. Conociendo ese límite, Altazor es un espacio creado para brindar herramientas que ayuden a recordar esa capacidad de maravillarnos que perdemos al crecer, porque, como decía George Bataille, “la literatura es la infancia por fin recuperada”.
El camino de la escritura es un recorrido que inicia en la estética de la lectura —y de la relectura—, hasta culminar en la tarea de la corrección, porque escribir es siempre reescribir. Aunque cueste, aunque duela. Separarse del texto para mirar con objetividad y borrar hasta dejarlo limpio.
El camino de la escritura nos invita a mirarnos en el espejo de la tradición literaria para aprender ciertos aspectos de la narración, y para eso, nada mejor que hallar las pistas que han perdurado en el tiempo y que han dejado para nosotros, como migas de pan, autores consagrados: desde Kafka, Cortázar, Peri Rossi, Borges, hasta García Márquez y tantos otros.
El texto propone un diálogo con otras expresiones artísticas para encontrar nuevas formas de crear: con la fotografía se exploran las elecciones del artista; las notas musicales se mezclan en los relatos, los hacen bailar, dan brillo a la voz; el cine cede su magia, le presta al texto la eficacia de las frases cortas y de las imágenes creadas a partir de un gesto, de una palabra, del silencio.
Quien se anime a leer El camino de la escritura encontrará una serie de ensayos acerca del oficio. Empezando por algo esencial para cualquier aspirante a escritor: leer. Leer por placer, como lo hacen los niños, como si fuera la primera vez. Pero leer también de forma profesional, con rigor. Leer para entender la estructura del texto, el armazón sobre el que está construido, para aprender los recursos y estrategias que han funcionado para otros.

Foto: Cortesía Gabriel Rodríguez Bolaños.
Después de entender que un escritor es, ante todo, un lector incansable, continuamos el viaje a través de las páginas del libro y de las reflexiones acerca del tono, del descubrimiento de una voz propia, del oficio de narrar, de la poética de los hechos cotidianos. Mediante ejemplos que iluminan estos conceptos, el lector comprende cómo otros han creado obras inmortales con algo tan común como las palabras.
Escrito en prosa poética, con un lenguaje que atrapa, El camino de la escritura es, en conclusión, un recorrido que inicia en la estética de la lectura —y de la relectura—, hasta culminar en la tarea de la corrección, porque escribir es siempre reescribir. Aunque cueste, aunque duela. Separarse del texto para mirar con objetividad y borrar hasta dejarlo limpio. Simplificar oraciones, eliminar adjetivos, escapar de los lugares comunes. Como empieza la introducción del libro: escribir es un viaje, una búsqueda personal. Yo añadiría que es un trabajo de nunca acabar, pero que, acompañado por un buen maestro, se hace agradable, incluso necesario para afrontar la realidad.
Me gustaría confesar por último que cometí un sacrilegio con este libro. Soy de esas lectoras anacrónicas que reverencian el libro como objeto y piensan que nunca se debe profanar con un lápiz. Pues bien: no solo usé un lápiz, sino toda una gama de colores para resaltar mis pasajes preferidos. Los invitó entonces a profanar este y todos los libros para apropiarse de ellos.



