Crítica

Operación Masacre. Rodolfo Walsh

Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha leído o escrito, y piensa que una historia así, con un muerto que habla, se la van a pelear en las redacciones, piensa que está corriendo una carrera contra el tiempo, que en cualquier momento un diario grande va a mandar una docena de reporteros y fotógrafos como en las películas. En cambio, se encuentra con un multitudinario esquive de bulto.
Del prólogo de Operación Masacre / Rodolfo Walsh.

Por: Jorge Sánchez Fernández
Estudiante de Lic. en Literatura

Rodolfo Walsh y Lilia Ferreyra en Cuba - Foto: www.diariocontexto.com.ar
Rodolfo Walsh y Lilia Ferreyra en Cuba – Foto: www.diariocontexto.com.ar

El periodismo es una profesión curiosa. En buenas manos puede ser utilizada para dar a conocer los hechos, centrándose en lo que es importante y dejando a un lado lo mundano. En las manos incorrectas es una herramienta de control, una manera en que el poder puede ratificarse o un teatro donde lo intranscendente se convierte en el lenguaje preferido. Lamentablemente lo segundo ha imperado, y sigue haciéndolo, sin ninguna consecuencia. Sin embargo, el periodismo, como medio por el cual la realidad se conoce, ha sido ejercido por un grupo de hombres y mujeres que no se encuentran conformes y dedican sus vidas al ejercicio de la verdad; Rodolfo Walsh fue uno de ellos.

Cada escritor es hijo de su época, Rodolfo Walsh no fue la excepción. Nacido el 9 de enero de 1927 en la Argentina, fue escritor, militante político y, sobre todo, periodista. Su férreo sentido de la justicia lo llevó a conocer el caso del fusilamiento en la provincia de José León Suárez donde, la noche del 9 de junio de 1956, fue fusilado un grupo de civiles. Walsh investigó y logró localizar a uno de los sobrevivientes y luego a otro y a otro. Sus testimonios, más el inmenso trabajo de investigación, constituyeron las fuentes para la construcción de Operación Masacre, un libro estremecedor, crudo, desesperanzador, pero al mismo tiempo testamento de una realidad que era necesario denunciar.

Portada Operación Masacre de Rodolfo Walsh - Foto: http://www. rodolfowalsh.org
Portada Operación Masacre de Rodolfo Walsh – Foto: http://www. rodolfowalsh.org

Antes de leer Operación Masacre había escuchado que Walsh fue el verdadero iniciador de la llamada “Literatura de no ficción”, de la cual su mayor exponente, o al menos el más conocido, es Truman Capote con A sangre fría. Escrita nueve años antes que la novela de Capote, en Operación Masacre vemos el germen de ese tipo de literatura tan revolucionario. Es curioso ver cómo estos dos autores, sin conocerse, tuvieron ese impulso creativo tan particular. Si bien el libro de Walsh es mucho más periodístico, es imposible no ver el parecido formal.

En Operación Masacre, Walsh nos cuenta la historia de un grupo de hombres acusados de participación en el intento de golpe militar por parte del general Juan José Valle contra el gobierno del general Pedro Eugenio Aramburu, la noche del 9 de junio de 1956. Ellos, secuestrados por la policía mientras están reunidos escuchando una pelea de boxeo, son transportados hasta la provincia de José León Suárez y posteriormente fusilados. Algunos, como Juan Carlos Livraga y Miguel Ángel Giunta, lograron salvarse de las balas. Lo que ellos creían era el fin de una terrible equivocación, solo fue el inicio de una amarga travesía. Los sobrevivientes fueron perseguidos por las fuerzas armadas del general Aramburu. Aquí es donde aparece Walsh, que, haciéndose pasar por otra persona, logra entrevistar a los sobrevivientes. Poco a poco se entera de los pormenores de esa noche: de cómo los sacaron a la fuerza encañonados, de dónde los transportaron y por cuánto tiempo, del lugar escogido para fusilarlos, de cómo algunos creían que los iban a liberar y de cómo esos mismos pedían a gritos misericordia.

El libro se divide en tres partes, sin incluir el prólogo donde el autor cuenta la forma en que se enteró del caso y por qué decidió afrontarlo con todas sus fuerzas:

  • “Las personas”: es el primer capítulo. Aquí Walsh nos muestra a los fusilados, lo que hicieron antes de ser arrestados y el porqué estaban donde estaban. Este capítulo humaniza a los personajes hasta el punto de encariñarnos con más de uno de ellos.
  • “Los hechos”: es el siguiente capítulo. En él se nos cuenta el contexto político, así como el transporte y los fusilamientos. También presenciamos la travesía de los sobrevivientes, su miedo y su desesperación. Este capítulo es el mejor trabajado por el autor. Todas las imágenes —las luces alumbrando a los hombres, los disparos, los árboles, el terreno, los gritos— crean un ambiente de desesperación y agonía. Nos perdemos en su dolor y nos reflejamos en la impotencia por sobrevivir cuando todo está en tu contra.
  • “Las evidencias”: es el último capítulo y la culminación del caso. Los sobrevivientes, algunos exiliados y todos escondidos, cuentan su historia. Walsh es testigo y protagonista en la travesía por develar la verdad. Lo acompaña el juez Belisario Hueyo, gran colaborador en el caso y una de las figuras más correctas y justas que nos presenta el libro. Las sentencias a los implicados y los desgarradores testimonios de sobrevivientes y familiares son presentados en este capítulo. Si bien es el de menor intensidad, nos revela la lucha por la verdad y la tenacidad periodística para no dejar morir, casi literalmente, la historia.
Carnet nacional de periodista profesional de Rodolfo Walsh - Foto: http://www.eltubazodigital.com
Carnet nacional de periodista profesional de Rodolfo Walsh – Foto: http://www.eltubazodigital.com

Rodolfo Walsh fue un intelectual comprometido. Combatió desde todos los ámbitos posibles; su literatura es un fiel reflejo de eso. El 25 de marzo de 1977 Walsh fue secuestrado por un grupo de la ESMA, campo de concentración al servicio de la dictadura militar argentina, y asesinado. Luchó hasta el último momento, hiriendo a uno de sus captores de un disparo. Rodolfo Walsh nos recuerda el compromiso que se debe tener para con nuestra comunidad. Un día antes de su secuestro, en el primer aniversario de la junta militar de la dictadura argentina, Walsh había enviado a todos los periódicos la Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, donde advertía cómo, una vez derrocado el gobierno, la junta militar impedía el derecho a una democracia; nadie se la publicó. El último párrafo es una muestra de todo lo que él representaba:

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022 - Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

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