Semblanza del maestro Fernando Vásquez Rodríguez (1955 – 2026)
Maestro, pedagogo, escritor, conferencista, formador de formadores. Fernando Vásquez Rodríguez nos deja un legado muy significativo para el campo de la didáctica de la literatura. Este es un homenaje a su compromiso con la educación en Colombia.
Por: Mery Cruz Calvo
Profesora de la Escuela de Estudios Literarios, Univalle

Conocí a Fernando Vásquez en el año 2006, cuando lo invitamos como ponente principal al II Encuentro Didáctica de la Literatura, organizado por la Escuela de Estudios Literarios. Ya antes había leído su texto El Quijote pasa al tablero. Algunas consideraciones sobre la enseñanza de la literatura. Texto fundamental en la construcción del campo de la didáctica de la literatura en Colombia. En este ya anticipaba algunos de los desarrollos que tendría esta nueva disciplina.
En sus publicaciones siempre encontraremos palabras que se refieren a: docente, didáctica, enseñanza, lectura, escritura, literatura. Construyó así una constelación de su vida académica, de investigador y de profesor donde gravitaron sus inquietudes más vitales, aquellas que siempre lo acompañaron.
En escritos como Navegar en el río con saber de marinero: aportes para una didáctica de la literatura (2012), pone de presente la estrecha relación que existe entre didáctica general y las didácticas específicas, una tensión que ha sido dejada de lado en la actual discusión pedagógica. De la primera retoma el quehacer cotidiano docente de planificar y adecuar como carta de navegación para el éxito en el aula, definiendo rutas, objetivos y tiempos para evitar la improvisación. De las didácticas específicas, que denomina saber marinero, reconoce al formador como un mediador que transforma un saber erudito en un saber comprensivo para sus estudiantes sin restar rigor al conocimiento.
Fernando Vásquez siempre abogaba por darle un estatuto a la literatura en la escuela, intentando así que este tipo de discurso dejará de ser simplemente una herramienta para aprender la lengua y su funcionamiento. Veía a la literatura como un lenguaje singular, al respecto escribió: “La literatura debe tener el mismo estatus de cualquier otro arte. Colocando el hecho literario en un lugar central en la escuela”.
Otro aspecto relevante de su prolija obra ensayística es el uso de la palabra enseñanza, en sus términos la enseña. Que no es más que llevar a cabo una especie de transacción simbólica, de negociación de imaginarios, en donde ni el alumno ni el maestro dejen por fuera sus gustos, pero en la que no se pierda la enseñanza. Fernando Vásquez era un convencido de la importancia de la labor docente, ser maestro y transmitir la pasión por la lectura. Exigía de él un profundo compromiso con su formación lectora.
Fernando Vásquez pertenece así a una formación discursiva pedagógica que apostó por pensar el quehacer docente, para educar con maestría siendo maestros y maestras reflexivos, propositivos, críticos, innovadores, pioneros en la construcción de mundos posibles.
Esto explica que en su texto La enseña literaria. Crítica y Didáctica de la Literatura (2006) presentará un panorama que abarca todos los aspectos sensibles a quienes estamos comprometidos en la formación lectora de los jóvenes estudiantes. De esta manera nos presenta sus reflexiones sobre las teorías y críticas literarias, determinantes en nuestras didácticas; de la misma manera nos llama la atención sobre géneros tan fértiles en el aula de clase como la poesía y el cuento. Pero, tal vez, lo que más destacó fue la escritura del ensayo; si podemos definir a Fernando Vásquez, diría que fue un ensayista, ese género o práctica escritural tan híbrida, flexible, maleable, en fin, tan libre por su ecumenismo discursivo. Pero, ante todo, su experiencia pedagógica la certificaba en su propuesta de taller, donde el maestro se convertía, en un trabajo simultáneo, en modelo y testimonio para sus estudiantes en el oficio de escribir.
En el año 2013 publica El quehacer docente,donde retoma algunas de sus preocupaciones recurrentes como la didáctica, pero ya dirigida a las prácticas de lectura y escritura en jóvenes universitarios. Es una guía muy concreta para quienes enseñamos en la universidad. Siempre en un estilo directo, con ejemplos, paso a paso, en resumen, un pedagogo ideal que lo más complejo lo vuelve sencillo sin perder profundidad. Una experiencia similar sucedía al escucharlo en sus conferencias, que convertía en diálogos, intercambios donde siempre le interesaba lo que su público tenía para decirle y enseñarle. Recuerdo que en uno de nuestros encuentros pidió a una maestra con gran experiencia que nos leyera un cuento, porque en pocos minutos descubrió en ella una gran sabiduría para transmitirnos el sentimiento depositado en una historia.
Expositor lleno de seducción y con una gran facilidad de conectar con las personas que lo escuchaban. Practicaba lo que tanto defendía: “Colorear la voz para dar de leer”. Después de tantos años, en mis clases de didáctica de la literatura siempre leemos El Quijote pasa al tablero, como formadora de futuros docentes, valoro este texto como fundante de la didáctica de la literatura en Colombia, todavía nos impele a seguir construyendo este joven campo de conocimiento.
En algunos eventos he planteado que el desenvolvimiento de la enseñanza de la lengua y la literatura tiene sus énfasis geográficos; por ejemplo, en España se trabaja sobre el objeto literario que se materializa en categorías como educación literaria (Teresa Colomer), intertexto lector (Antonio Mendoza Fillola), canon (Pedro Cerrillo) constelación literaria (Guadalupe Jover). En Argentina, el acento está puesto en el estudiante: el lector no especialista (Gustavo Bombini), modos de leer literatura (Carolina Cuesta). Por su lado, en Colombia nos hemos centrado en la formación docente, ejemplo de ello los encontramos en el uso de categorías como formación docente Habitus (Mery Cruz), investigador de su práctica docente (Mónica Moreno y Edwin Carvajal), pedagogía por proyectos (Fabio Jurado y Gloria Rincón). Fernando Vásquez pertenece así a una formación discursiva pedagógica que apostó por pensar el quehacer docente, para educar con maestría siendo maestros y maestras reflexivos, propositivos, críticos, innovadores, pioneros en la construcción de mundos posibles. Lo anterior puede sonar utópico, soñador, pero leerlo o escucharlo — quienes tuvimos esa oportunidad— es llenarnos de razones para continuar con la frente en alto en este trayecto que un día elegimos.
Un reconocimiento académico y personal a quien supo forjar como ninguno el oficio de maestro, Fernando Vásquez Rosdríguez, quien falleciera el pasado 30 de junio en la ciudad de Bogotá.



