Editorial

La lección de Svetlana Alexiévich

201605 editorial

«No escribo sobre la guerra, sino sobre el ser humano en la guerra. No escribo la historia de la guerra, sino la guerra de los sentimientos. Soy historiadora del alma», dice Svetlana Alexiévich, la recién galardonada Nobel de Literatura, al hablar de su estremecedor y poético relato La guerra no tiene rostro de mujer. Esta prestigiosa periodista y escritora bielorrusa visitó la Feria del Libro de Bogotá, la FILBo, y habló sobre las duras realidades de las que dan cuenta sus libros, reafirmando una antigua constante de la gran literatura: su intimidad con lo más profundo de los seres humanos. Una lección que enhorabuena comparte con los colombianos, cuando el país se prepara para la reconciliación que viene con la firma de la paz en La Habana. Ahora es cuando los sentimientos, las verdades y la justicia reparadora tienen que encaminar la paz duradera que anhelan los colombianos.

Svetlana Alexiévich compone sus obras a partir de la memoria oral de sus protagonistas, que ella ordena y organiza como un coro de seres marcados por sus experiencias en la URSS. Su última obra, El fin del ‘Homo sovieticus’ (2013), es la crónica de los traumáticos efectos de la desaparición de aquel imperio. Una senda que nos hace pensar sobre lo que le espera a Colombia. Como a la antigua URSS, los periodistas y escritores de este país tienen la tarea de escribir las crónicas de lo que pasó en las últimas décadas de conflicto armado y todas sus atrocidades. Lo que nos enseña la Nobel es a mirar, escuchar y contar todo lo sucedido como una vivencia demasiado íntima.

Asomarse a la intimidad de los desplazados del Pacífico es lo que hace Siembra, la película de Ángela Osorio y Santiago Lozano, dos jóvenes egresados de Univalle. En medio de la muerte se narra la vida de un barrio popular caleño, a donde han venido a buscarse la vida miles y miles de desplazados que abandonaron sus tierras huyendo de la guerra. Realidad que no tendrá la dimensión de la Rusia de la Segunda Guerra Mundial, aunque el tratamiento en ambos casos es el mismo: contar desde el alma de la gente.

Para los jóvenes periodistas y escritores de este país, la lección de Svetlana Alexiévich abre caminos de escritura y reafirma la importancia de acercarse a los dramas de los seres humanos. Los jóvenes directores de Siembra también lo han hecho en su poética recreación del drama de don Diego Balanta. Claves válidas y vitales para las películas, novelas y crónicas que necesita este país para sanar sus heridas.

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