Evento

El Festival Mundial de Salsa no fue sólo pa´ bailar

Del 28 de septiembre al 4 de octubre Cali se gozó la décima versión del Festival Mundial de Salsa. Después de una larga fila bajo el sol de las tres de la tarde, fuertes aplausos despidieron a los campeones en el maravilloso cierre de la última noche.

Por: Nathalia Muñoz Arias
Estudiante de Lic. en Literatura

En Cali la Salsa se baila a lo Niche - Foto: Áymer Álvarez Jr.
En Cali la Salsa se baila a lo Niche – Foto: Áymer Álvarez Jr.

La alcaldía de Santiago de Cali, a través de la secretaría de cultura y turismo, no sólo le regalaron a los caleños el concierto del Grupo niche y buenas canciones para bailar, sino que dieron una muestra de que la salsa, además de ser música y danza, también es industria y cultura.

Del 28 de septiembre al 4 de octubre Cali se gozó la décima versión del Festival Mundial de Salsa. Se vivieron las clasificatorias en el Teatro al aire libre los cristales entre el 11 de julio y el 15 de septiembre, y después de una larga fila bajo el sol de las tres de la tarde fuertes aplausos despidieron a los campeones en el maravilloso cierre de la última noche.

Niños, jóvenes y adultos tuvieron un acercamiento a la salsa desde otro ángulo, el de la industria y la cultura. “Calzado para bailarines hecho por bailarines” y “Juancho’s music”, eran algunos ejemplos de los estantes de artistas, melómanos y conjuntos musicales, ubicados en la plaza de toros Cañaveralejo, que daban cuenta en la Exposalsa de que la cultura salsera es también una actividad económica

La agenda contenía talleres de baile que iban desde la salsa tradicional hasta la Pachanga y el Boogaloo, conversatorios sobre salsa y melómanos, reconocimientos a figuras como la de Alejandro Ulloa y Darío Muñoz, e incluso un encuentro con la literatura través del análisis de la novela de Jairo Varela. Y por supuesto, si de salsa hablamos, el barrio Obrero no podía quedarse por fuera, así que su historia fue reconocida junto a la estatua de Piper Pimienta la noche del primero de octubre.

Niños, jóvenes y adultos tuvieron un acercamiento a la salsa desde otro ángulo, el de la industria y la cultura. “Calzado para bailarines hecho por bailarines” y “Juancho’s music”, eran algunos ejemplos de los estantes de artistas, melómanos y conjuntos musicales, ubicados en la plaza de toros Cañaveralejo, que daban cuenta en la Exposalsa de que la cultura salsera es también una actividad económica. Pero entre la tarima, la fila y las crispetas traídas desde casa por quienes esperaban la función, habían camisetas, artesanías y chontaduros que presentaban a la salsa como parte de la cultura valluna, así como lo hacían una curiosa exposición de aparatos musicales en donde destacaban un güiro, una campana, unas maracas y dos expertos con guayaberas y sombreros blanco y negro, que hablaban sobre la procedencia de los instrumentos y cada tanto hacían una prueba de su funcionamiento en conjunto.

Afiche X Festival Mundial de Salsa Foto: http://caliescribe.com/
Afiche X Festival Mundial de Salsa Foto: http://caliescribe.com/

En Cali la exposición industrial representa una parte del sostenimiento del festival, así como una contribución a los artistas locales y a las escuelas de salsa. Las distintas versiones del festival han vinculado las dos corrientes: la industrial y la cultural, a través de sus cronogramas. Esto es, por una parte, la muestra del sello salsero como una actividad económica organizada que promueve la comercialización de un bien cultural de manera nacional e internacional y, por otro lado, la expresión de la salsa como símbolo de una identidad cultural y de una tradición.

Queremos mostrar lo que tiene que ver con la industria cultural de la salsa, dice Piedad Flórez sobre el Exposalsa, vinculada a la secretaría de cultura y turismo. Y lo cierto es que sí, la salsa, como movimiento cultural, se enfrenta a la globalización y requiere una demanda mercantil.

Las escuelas, los bailarines, los festivales y los gestores culturales necesitan de la retroalimentación económica para dar continuidad a los eventos y celebraciones, a veces tan abandonados por los aparatos estamentales.

Entrada Exposalsa 2015 - Foto: Nathalia Muñoz Arias
Entrada Exposalsa 2015 – Foto: Nathalia Muñoz Arias

La hija del son cubano se ve en la obligación de oscilar, precisamente, entre las dos fronteras. La salsa, aun cuando fue la expresión de los corazones latinos en New York durante la década de 60´s, hoy hace parte de la organización mercantil del mundo. Y así, perteneciente a uno y otro bando, este género musical en Cali, como en tantos lugares, no deja de ser una muestra de la historia y la cultura, materializadas en la creatividad de las puestas en escena, los trajes, los estilos de baile y los recursos estéticos de sus practicantes.

El mundial se disfrutó y se gozó porque no sólo sirvió pa´ bailar. El festival de la salsa ha alcanzado una proyección nacional e internacional en la que distintas delegaciones de empresarios y periodistas, y otro tipo de público pueden reconocer a Cali por su actividad cultural. La promoción de la tradición salsera de la ciudad, desde su historia, sus escenarios y sus personajes, a manera local y atravesando las fronteras, sea desde el plano industrial o netamente artístico, significa abrazar el arte, la danza, los movimientos y las melodías que ésta integra. Todos los que bailaron en la plazoleta Jairo Varela, los que observamos al dúo que con claridad explicaba la procedencia del güiro y las maracas, así como quienes sufrieron durante las eliminatorias y el gran final, nos llevamos un poco de la magia de la cultura de la salsa caleña.

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