Evento

Con marimba para el FESDA

Aprendí que la memoria es una luna naciente y diaria, memoria es la piel que cubre esta corporeidad a la que le pongo nombre, sustantivo común. La historia y la memoria están lejos de ser un pasado anciano, en realidad, la veteranía del tiempo consume este presente. El ahora, la construcción del hoy, aloja obligadamente los silencios y los gritos de quienes habitaron. Su historia es mi historia.

Por: Alejandra Hernández
Estudiante de Lenguas Extranjeras

Talleres FESDA 2015 - Foto: Facebook FESDA 2015
Talleres FESDA 2015 – Foto: Facebook FESDA 2015
“En el oriente de Cali, muchas cosas de admirar,
siempre resaltan lo malo ¡pero mire que lo bueno es más!”

Cantaoras Integración pacifico

Al hablar de memoria, las suelas de mis zapatos reclaman honor al bullicio y a la tierra acumulada en sus fisuras, a los sonidos de ciudad expresada a través de pitidos constantes o cascos de caballo marchando lento en su chocar con el rostro del hombre del Yipeto quien, ansioso, busca en la Simón Bolívar, el retorno a un nuevo grupo de personas; negros, mulatos, yo, jóvenes y adultos, el gato, el caballo y el perro, todos portamos la memoria como el hombre de “la rusa” porta el machete a timbre de bicicleta. En el oriente de Cali, somos unidad, un territorio que palpita duro cuando mueve el engranaje caleño. Somos canto de memoria y de RESISTENCIA al estigma, ¡aquí se vive delicioso!

El Festival nacional de cine y video comunitario del distrito de Aguablanca, dejó pensando a más de uno. Nuestro encuentro inicia en la tertulia, el martes 13 de octubre de 2015. Eran las siete de una noche calma, olía a Viche (con razón, porque iban a ofrecer unas copitas) y los asistentes se agolparon en la puerta a la espera del gran momento.

A las siete y media, comenzó el panel en el que pudimos escuchar la voz entrecortada de emoción de María José Pizarro, la historia de una memoria construida a través de la ruptura de su identidad, la identidad de la “hija de un guerrillero”, y se escucha un clamor ¿acaso puedo decir que reivindico la lucha de mi padre?. Su reflexión se encaminó hacia el coexistir, el cohabitar con el otro sin compartir su sistema ideológico.

También escuchamos a Eduardo Montenegro. Nació en el barrio y de allí no lo saca nadie, Siloé es su morada, el Distrito de Aguablanca su patria, de allí surge el condimento para la imaginación. Dar una cámara a un niño es mirar por dos ojos, el del conocimiento y el de la tolerancia.

Eduardo vivifica en sus historias la heroína y el héroe de la esquina, la tía y el “negrito” de risa intensa cuyas melodías me invitan a tomar mis labios con las manos y ser la arquitecta de mi propia sonrisa. De acuerdo a Eduardo en el Distrito de Aguablanca siempre tienen la puerta abierta y siempre sonríen, cosa que no pasa en San Antonio.

Afiche FESDA 2015 Foto: Facebook FESDA 2015
Afiche FESDA 2015 Foto: Facebook FESDA 2015

Mauricio Acosta, trajo a la audiencia un croquis Silviano, una historia de resistencia audiovisual del Cauca. Se trata de la escuela de comunicación Wayuu cuyos estudiantes son jóvenes de la comunidad que en lugar de acoger las armas, se acoplan a la cámara y la radio.

La audiencia queda perpleja cuando Mauricio explica de qué manera se puede manipular la visión de una comunidad para mostrar tradicionalismos inexistentes, fachadas folclóricas al servicio de ¿quién? A la comunidad llegaba gente hasta de la BBC, de Caracol y RCN, a los últimos los sacaban a piedra. Pero los periodistas gringos se negaban a filmar a los Wayuus en moto o usando celular, porque no se veía Folclórico.

Tomamos un bus y, al día siguiente, nos dimos cita en el barrio Los Lagos, donde se vive con los pasos del desalojo.

Camino por el barrio después de visitar la Casa del Chontaduro, un lugar donde se reciben donaciones de libros infantiles pues Laurita “la inquieta” y el grupo de amiguitos la visitan, leen, escriben y dibujan. Éstos niños serían protagonistas, horas más tarde, de la proyección de documentales. Allí se sentaron, inquietos, gritones, luchando por una silla, y nos acompañaron, al tiempo que comentaron con sorpresa las imágenes que se proyectaban.

Mis pasos se detienen sobre los escombros, hacia adelante encuentro un paisaje desbaratado, unas formas geométricas desiguales. Se trata de ganado caminando entre columnas maltrechas construidas de esterilla, bajo techos irregulares de colores variados. Los árboles priman, las palmas se anidan entre el croar de las ranas y los llamados de las garzas que retornan a sus moradas, miran los suelos y recuerdan los secretos de los escombros y las formas de vida de quienes los habitaron.

Proyecciones FESDA 2015 - Foto: LeoDeLaParca
Proyecciones FESDA 2015 – Foto: LeoDeLaParca

En los lagos, las casas son como castillitos que no conocen la grandeza, y las princesas y reinas se alienan del esteticismo exagerado. Las reinas guardan particularidades que las hacen únicas. Dos mujeres se enfrentan a cuchillo y machete, sin llegar realmente a hacer nada, sólo a vislumbrar la limpieza de sus armas, amenazar a la contrincante quien bebe unos sorbos de cerveza para darse ánimo. La lucha se disipa.

La policía atraviesa el espacio, los jóvenes salen del colegio y el FESDA inicia de nuevo, entre los atavíos de las jóvenes que marchan a sus casas después de clases. Portan adornos en sus cabellos, trapos coloridos, altares puestos como coronas en sus cabezas. El momento se ritualiza cuando Integración Pacifico inicia sus cantos, la expresión musicalizada de su etnia mezclada con ritmos urbanos.

La creatividad y los valores tradicionales se exaltan con la música para dar paso a una nueva serie de documentales mordaces. Las expresiones audiovisuales evidencian que detrás de la yuca y la papa, existe la mano de una mujer campesina enamorada quien reclama de nuevo la oportunidad de casarse con el ser amado. Vamos a reivindicar historias de luchas y heroínas, lejos de la victimización suena aún el mensaje de Omar Rincón.

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