Evento

Cali en clave cultural: 21 Festival Internacional de Títeres

Conversar con Gerardo Potes López y Leonor Amelia Pérez es una alegría. Sentir su pasión por el oficio de los títeres es una constatación de que los sueños se pueden cumplir con esfuerzo y dedicación. Gerardo y Leonor, alma y corazón del Pequeño Teatro de Muñecos desde hace 40 años, conversaron con La Palabra sobre su historia y su trabajo en la ciudad. ¡Bienvenidos!

Por: Alejandro Alzate

21 Festival Internacional de Títeres

Es en la antigua pero confortable casa-sede del tradicional barrio San Antonio, donde nos encuentra el destino para conversar. El tema central, cómo no, es la próxima edición de este importante festival que se llevará a cabo desde el próximo 22 de abril hasta el 1 de mayo. En esta ocasión la ciudad será visitada por grupos de Italia (Compañía Irene Vecchia), Bosnia-Perú (Compañía Hugo e Inés), Brasil (Compañía Tato Criação Cênica y grupo Mamulengo Presepada), Ecuador (grupo Rama de Plata) y Colombia (Compañía Carlos Álvarez Mimo Clown-Títeres -Medellín-,  grupo de Títeres Tutruica -Cali-  Grupo Migraña de Caracol -Cali- y grupo Pequeño Teatro de Muñecos -Cali-). 

Foto: https://www.casadelostiteres.com/

El repertorio de los invitados, que por cierto puede ser consultado desde ya en la página web www.casadelostiteres.com, da cuenta de la titánica labor que en favor del arte de los títeres hacen Gerardo y Leonor. Durante nuestra charla, esta pareja de esposos cuenta que si bien el tiempo de la pandemia ha sido muy difícil, realizar el festival de nuevo es una alegría muy grande. Es volver a decirle a la gente que los títeres son sentimiento vivo, son emoción pura, son “una forma de recreación inteligente”.

A raíz de esta curiosa pero certera afirmación, pregunto por aquella creencia de que los títeres son solo, o principalmente, para niños, y es entonces cuando Gerardo precisa algo que desvirtúa ese mito popular: “Los títeres no son solo para los niños. Hay obras muy profundas que ponen a los adultos a pensar cosas que no habían pensado, o a sentir otras que no habían sentido. Eso es mágico”. Adentrados en este tema, les pregunto ahora por el repertorio propio que han construido a lo largo de los años. Dicen, entonces, que tienen unas 12 o 13 obras actualmente. Algunas muy antiguas como Las orejas del pícaro tío conejo, cuya creación data de 1982, momento en el que, justamente, nació el Pequeño Teatro de Muñecos. “Las obras no envejecen, los que envejecen son los niños”, comenta Gerardo entre risas.

Los títeres no son solo para los niños. Hay obras muy profundas que ponen a los adultos a pensar cosas que no habían pensado, o a sentir otras que no habían sentido. Eso es mágico.

Dada la emotiva referencia a esta obra les pregunto de qué va, de qué trata, y entonces me cuentan que está basada en una recopilación de cuentos narrados en el Litoral Pacífico colombiano (Guapi, Chocó, Buenaventura) y diversas poblaciones del Valle y Antioquia. Grosso modo, para no arruinar la belleza del contenido escénico, puede decirse que Las orejas del pícaro tío conejo cuenta cómo un conejo hace uso de la astucia y la picardía, justamente, para cumplir cuatro penitencias o desafíos que Dios le ha puesto para convertirlo, por fin,  en el animal más grande de la tierra. El objetivo de este despabilado animalito no es otro que poder defenderse de depredadores que podrían acabarlo en un santiamén; tal es el caso del cocodrilo, el tigre o las serpientes. El punto de quiebre aparece cuando, tras cumplir los cuatro retos impuestos, Dios tan solo le hace crecer las orejas…

Leonor Amelia Pérez y Gerardo Potes López, fundadores del Pequeño Teatro de Muñecos.

Cali, los títeres y los objetivos cumplidos

Para Gerardo y Leonor, egresados del Instituto Popular de Cultura, el Pequeño Teatro de Muñecos que conformaron en la década del 80 junto con Alejandro Pérez, hermano de Leonor, tiene un objetivo fundamental: gestionar, desde el arte titeril, el desarollo de procesos culturales y cívicos. No en vano siempre han tenido contacto directo con los barrios, con los sectores rurales y con las poblaciones que habitan unos y otros. “Nosotros nacimos haciendo funciones en las escuelas públicas, en las calles, en sectores marginados”, comentan con alegre nostalgia estos esposos unidos por la pasión de escribir, contar y actuar historias. Cabe anotar que Juan Sebastián Potes Pérez, su hijo, también ha manifestado un temprano amor por los títeres. Es por eso que ha realizado importantes aportes a nivel musical, dramatúrgico, de iluminación, sonido y diseño  al repertorio del Pequeño Teatro de Muñecos. Su vinculación al grupo fue a la temprana edad de 14 años y continúa activa y enérgica hasta hoy. También hacen parte del grupo de trabajo Manuel Pérez, constructor de títeres y escenografías; Lina Herrera, directora administrativa; Daniel Raigosa, mercaderista; Marylda Barreiro, oficios varios,  y Victoria Eugenia Moreno, jefe de prensa y comunicaciones.

Retomando el tema del compromiso con la construcción de procesos culturales, se hace necesario decir que es en razón de la consagración al oficio de los títeres que el Pequeño Teatro de Muñecos goza hoy en día de un importante reconocimiento en la ciudad, en la región y en el país. También, sin duda, es ese trabajo de toda una vida el que los ha llevado a importantes festivales en España, Argentina, Egipto, Turquía, Italia, Guatemala, Bolivia y República Dominicana, entre otros países.

Para Gerardo y Leonor, egresados del Instituto Popular de Cultura, el Pequeño Teatro de Muñecos que conformaron en la década del 80 junto con Alejandro Pérez, hermano de Leonor, tiene un objetivo fundamental: gestionar, desde el arte titeril, el desarollo de procesos culturales y cívicos.

Como si lo anterior fuera poco, vale la pena contar que además de la puesta en escena durante las temporadas del Festival Internacional de Títeres o de la Feria Internacional de Los Títeres, el Pequeño Teatro de Muñecos realiza un riguroso trabajo de investigación cultural y brinda asesorías a docentes, jóvenes, recreacionistas, niños y niñas, con lo cual hace extensión no solo de sus saberes y experticias en las artes titeriles, sino una construcción de tejido social. De igual modo, el Pequeño Teatro de Muñecos asesora creaciones de textos dramáticos, diseño y realización de títeres, trabajo de actuación con muñecos, puesta en escena de obras y organización de eventos de carácter nacional e internacional.

Ubicada en el tradicional barrio San Antonio de Cali.

La sala de funciones y la casa

No podríamos cerrar este texto sin hablar de la sala de funciones y de la casa como tal. La primera tiene una capacidad para 100 personas y está dotada con todos los elementos técnicos necesarios para brindar funciones de la más alta calidad. Estar ahí es un viaje al corazón  del Pequeño Teatro de Muñecos. Las butacas pronto estarán ocupadas por cientos de asistentes que se deleitarán con el repertorio que viene con el 21 Festival Internacional de Títeres. Cabe señalar que la mencionada sala fue concertada en 2001 por el Ministerio de Cultura, lo cual constituyó un importante espaldarazo a la labor realizada a lo largo de los años por Gerardo, Leonor y su equipo de trabajo. La casa, por su parte, estuvo destinada desde siempre a ser un pulmón artístico para Cali. En ella pasó su niñez un importante marionestista colombiano: el maestro Ernesto Arona, quien ha sido invitado al Festival como muestra de gratitud y aprecio. Queda, pues, todo servido para que el público caleño, nacional e internacional, disfrute del Festival y se reencuentre con la alegría, las buenas historias y la vida misma.

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