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Una literatura en aflicción. Adiós, maestro Noé Jitrik

El trasegar por la literatura que tuvo este crítico, poeta, novelista, cuentista, editor y compilador argentino, nacido en Rivera, ciudad cercana a la Provincia de La Pampa, en 1928, fue tan largo y fructífero como pocos. Así lo demuestran los muchos premios que recibió. Entre ellos se destacan el Xavier Villaurrutia y el Konex. En adición a estos, fue nombrado también Caballero de las Artes y las Letras en Francia y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. En su natal Argentina fue condecorado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires. He aquí el sentido homenaje que le tributa La Palabra a quien por tantos años fuera amigo entrañable de la Universidad del Valle.

Por: Alejandro Alzate

Noé Jitrik (1928 – 2022), crítico, poeta, novelista, cuentista, editor y compilador argentino.
Foto: Clara Inés González Libreros.

I. El cartógrafo de la Argentina de tinta y papel

Tras su muerte, acaecida el pasado 6 de octubre, queda una inmensa obra por escudriñar y estudiar. Dentro de esta, los doce volúmenes de la Historia Crítica de la Literatura Argentina constituyen la más rigurosa investigación sobre las letras de ese país. Muchas son las perspectivas analíticas que ahí convergen y explican los fenómenos políticos, estéticos, temáticos e ideológicos inherentes a la tradición y el canon literario del país porteño. Para el investigador, la reorganización de la tradición cultural nacional adquirió, desde su juventud, los matices de lo impostergable; es por eso que el interés por contribuir a la solución del llamado problema nacional estuvo presente, desde temprano, en una publicación como Contorno; revista en la cual trabajó, a mediados de los años 50, con pensadores como David Viñas, León Rozitchner y Óscar Masotta, entre otros.

De la Historia Crítica de la Literatura Argentina, sin duda su obra capital, pueden decirse varias cosas. En primer lugar,  que el conjunto de autores que colaboran en ella procuran nuevas perspectivas hermenéuticas, pues cuestionan y «confrontan las posiciones [interpretaciones] más tradicionales y clásicas, dando lugar a un renovado ejercicio de jerarquización a la luz de nuevas miradas y discursos». Esto resulta esencial en cuanto se ponen en tensión las lecturas anquilosadas del pasado y se insta a la recontextualización de obras, movimientos y autores. En segunda instancia, es importante destacar el universo temático tan amplio que se abarca; lo cual legitima, de por sí, el carácter extensísimo del proyecto investigativo. Los volúmenes que lo conforman son: Una patria literaria, La lucha de los lenguajes, El brote de los géneros, Sarmiento, La crisis de las formas, El imperio realista, Rupturas, Macedonio, El oficio se afirma, La irrupción de la crítica, La narración gana partida y Una literatura en aflicción.

Foto: mercadolibre.com.ar

Como bien se aprecia, las temáticas que se abordan cubren el amplísimo espectro que supone el estudio de una tradición literaria y, por lo tanto, cultural. El plus de la investigación se evidencia en el justo momento en que el texto-documento se erige como una «recolección selectiva de textos y autores que marcan rupturas, transiciones y renovaciones en la literatura argentina desde sus orígenes hasta hoy». Así las cosas, la Historia Crítica de la Literatura Argentina va al pasado para releerlo desde el presente. Va al pasado para cuestionar ciertos valores que otrora se endilgaron, con razón o sin ella, a autores y obras; ora por conveniencias editoriales, ora por miopía crítica o connivencia política.

En tanto intelectual, el profesor Jitrik se alejó siempre de los determinismos que hacían de la literatura una funcionalidad instrumental. Para él, esta y la escritura, subsecuentemente, nunca fueron instrumentos sino medios para descubrir el mundo en sus infinitas y polisémicas posibilidades

De acuerdo con el espíritu analítico del profesor Jitrik, esta obra desmitifica los yerros erróneamente ponderados por la crítica de inicios del siglo XX y sugiere relecturas de textos contemporáneos y canónicos. Consciente de la perenne necesidad de reactualizar la discusión en torno al valor artístico pero también histórico de una obra o conjunto de ellas,  este libro se abre a la fusión teórica y a la amplitud capaz de convocar «sentidos virtualmente infinitos».

Un segundo aspecto que se resalta de este título es el fortalecimiento del aparato crítico argentino. Solo las tradiciones literarias que se renuevan y superan a sí mismas gozan de buena salud y juicio. Es por eso que el profesor Jitrik reunió intelectuales de las más variadas filiaciones y corrientes teóricas e ideológicas. Finalmente, este libro da cuenta, y esto termina siendo lo más importante, de la voluntad nacional por refundar la historia contemporánea. Es por ello que las nuevas lecturas de viejos textos tienen las claves que explican muchos de los sucesos del presente argentino.

Foto: mercadolibre.com.ar

En tanto intelectual —y esto lo ratifican quienes tuvieron la suerte de conocerlo personalmente—, el profesor Jitrik se alejó siempre de los determinismos que hacían de la literatura una funcionalidad instrumental. Para él, esta y la escritura, subsecuentemente, nunca fueron instrumentos sino medios para descubrir el mundo en sus infinitas y polisémicas posibilidades. De acuerdo con Roberto Ferro, las búsquedas de Noé Jitrik «apuntaban a superar las remisiones referenciales mecanicistas para dar cuenta de otro tipo de relaciones entre la literatura y el mundo, en las que la multiplicidad de los registros no se redujera a una linealidad unívoca». Por el contrario:

Desde su concepción, lo que caracteriza el sentido, por lo tanto, es su inagotabilidad, de lo que se puede inferir que toda pretensión de nombrar definitivamente el sentido mediante la lectura de un texto, incluso de aquellos textos que tratan de convalidar tal pretensión, es vana. Para Noé Jitrik la lectura, al igual que la escritura, puesta en la inagotabilidad, puede recomenzar y siempre, por ello mismo, es insatisfactoria, está siempre a punto de asir algo que no deja de evadirse.

De acuerdo con lo dicho, entonces, estamos frente a la obra de un intelectual que no se casó jamás con el carácter esquemático que defiende, por un lado, un amplio sector de la crítica y, por otro, los estudios literarios asumidos como ejercicios institucionales. En ese sentido, y considerando las palabras de Roberto Ferro, «la dirección de Noé Jitrik para la Historia Crítica de la Literatura Argentina hace posible un vasto campo de reflexión sobre la memoria como una obra en curso, plural y conflictiva. La memoria como un espacio de tensiones inconclusas y por ello abierta al pensamiento crítico».

Foto: mercadolibre.com.ar

II. Noé Jitrik, el hombre

Cuando se indaga en la biografía de intelectuales como el profesor Jitrik, suele dejarse de lado su faceta personal. Esto, apenas normal, supone el esfuerzo por maximizar y descubrir ideas y pensamientos. No obstante, y dada su cercanía con la Universidad del Valle, en esta ocasión nos ocuparemos de ahondar un poco en quién era Noé Jitrik, el hombre.

Otro de los rasgos que deja entrever Noé Jitrik, es un enorme interés por interconectar las culturas literarias. Desde esa perspectiva, siempre pensó y sintió la literatura latinoamericana como una expresión en diálogo;  como una práctica de sentido que se debía mirar en relación con las literaturas inglesa y norteamericana.

Para dicha empresa, hemos de rememorar su paso por ConversanDos, espacio cultural de la Universidad del Valle que condujo con tino el también profesor y hoy decano de la Facultad de Humanidades, Dr. Darío Henao Restrepo. Lo primero que se observa es un hombre agradable y pausado. Alejado de cualquier pose, el profesor Jitrik explica cómo fue su infancia humilde en Rivera y cómo descubrió la lectura y el poder que esta tenía.

Al oírlo, uno evoca, casi de inmediato, a Roberto Arlt y sus jóvenes personajes curtidos en las artes del latrocinio; esto en razón de que ese primer libro que lo impactó llegó a su vida,  justamente, por una picardía. Cuenta el maestro que su hermano, quien no se había mudado junto con el resto de la familia a Buenos Aires, un día prestó el texto, que por cierto era del poeta Rubén Darío, y nunca lo regresó. La biblioteca del pueblo, en efecto, perdió un libro, sí; pero Argentina ganó, sin saberlo por entonces, un pensador que enaltecería para siempre la literatura nacional.

Foto: mercadolibre.com.ar

En ese texto, el entonces joven Noé Jitrik halló un manantial de posibilidades expresivas deslumbrantes. La lectura del poemario lo llevó a pensar y a sentir que él también podía hacer algo con la escritura, que él también podía expresar cosas bellas y profundas… ¡y sí que lo hizo! De ello dan cuenta sus más de cincuenta títulos publicados. Continuando con las evocaciones literarias, cabe destacar la aparición de otra muy singular; esta vez con Jorge Luis Borges a causa de la ceguera. Cuenta el maestro Jitrik que en el momento en que su familia se desplazó a Buenos Aires, su abuela estaba totalmente ciega y su madre lo estaba de manera parcial. Su vida, sin duda, parece una ficción vivida ya por los escritores argentinos de antaño.

Una vez instalado en la adultez y en el gusto ya irrevocable por la literatura, Noé Jitrik se vinculó a la academia y empezó un camino de éxitos irrefrenable. Entre risas, comenta, que así pudo, simbólicamente, hacer las paces con la memoria de su madre; esto en razón de que ella pensó, siempre, que la literatura —y la lectura— eran prácticas de dudosa utilidad para la vida real…

Noé Jitrik y Darío Henao en el Simposio Internacional Jorge Isaacs, realizado en Cali en el año 2017.
Foto: Centro Virtual Isaacs.

Otro de los rasgos que deja entrever Noé Jitrik, es un enorme interés por interconectar las culturas literarias. Desde esa perspectiva, siempre pensó y sintió la literatura latinoamericana como una expresión en diálogo;  como una práctica de sentido que se debía mirar en relación con las literaturas inglesa y norteamericana. Fiel a sus raíces híbridas, el poeta, ensayista y narrador pensó que nuestras letras debían estar aquí y allá, es decir, permitirnos reconocer nuestros procesos históricos y culturales, acá, y salir para entender cómo se tejían la vida, la cultura y la historia afuera.

Finalmente, Noé Jitrik, el hombre que tanto pensó e hizo por nuestra cartografía literaria, nos lega una teoría fantástica: la de la  navegación en tierra desconocida. Con esta, el maestro plantea que el libro, o los libros, salen de las manos de su autor con la total seguridad de llegar a lugares, personas y corrientes de pensamiento ignoradas a priori.

Lo relevante surge cuando, con el paso del tiempo, la tierra deja de ser movediza y da paso a la firme consolidación de una tradición expresiva, ideológica y cultural, esa misma que él ayudó a edificar con tanto compromiso y pasión. ¡Buen viaje, maestro!

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