La obra del gran Rembrandt. De visita en Cali
Los 69 grabados de Rembrandt que estarán en el Museo La Tertulia hasta el 13 de marzo representan una gran oportunidad para que los caleños nos acerquemos a un maestro de la pintura y el grabado, pues su obra, aún hoy, después de más de 300 años de su muerte sigue cautivando tanto a aficionados del arte como a conocedores de la materia.
Por: Jenifer Ceballos Erazo
Estudiante de Economía

Rembrandt Harmenszoon van Rijn revolucionó el arte de la pintura. A través de su obra fue capaz de influir sobre el mundo en que vivió, impuso una nueva forma de pintar que no seguía las normas y concepciones en su época. La característica más notable de los retratos «pre-Rembrandt» es su cuidado por distinguir el estatus y la posición social de los personajes, mientras que Rembrandt se enfocó en destacar la personalidad individual, restándole importancia a otros detalles; utilizando la técnica del claroscuro consiguió que las ropas de los personajes no transmitieran superioridad, dando como resultado pinturas con una expresión profunda de estos. Es magnífica su exploración del alma humana.
Si bien no sabemos cómo surge la inspiración inicial que tiene un artista para pintar un cuadro, y sea este, quizá, uno de los enigmas del arte, es claro que sus vivencias lo llevan a ser lo que es. Rembrandt tuvo una vida bastante desafortunada y eso se refleja en su obra. Vivió en la Holanda del siglo XVII, nació en una familia de clase media de molineros, siendo el noveno hijo; recibió una buena educación e ingresó a la Universidad de Leiden, la cual abandonó pronto por su notable deseo de pintar y se convirtió en el aprendiz de Jacob van Swanenburgh, un destacado pintor de Leiden, y posteriormente de Pieter Lastman, siendo este último quien más influiría en su obra.

Su gran amor fue Saskia van Uylenburgh, su esposa, con quien tuvo cuatro hijos, tres de los cuales no superaron los dos meses de edad. Cuando su cuarto hijo, Titus van Rijn, tenía nueve meses de vida, Saskia murió. Razón por la cual contrata a Geertje Dircx como niñera de su hijo; ella se vuelve su amante y termina involucrándolo en problemas legales debido al supuesto incumplimiento de una propuesta matrimonial. Más adelante contrata a Hendrickje Stoffels, de quien se enamora por segunda vez y muere primero que él. Posteriormente muere su hijo Tito, aunque alcanza a llegar a la edad adulta. Se dice que Rembrandt nunca superó la muerte de Saskia y los acontecimientos posteriores acrecentaron su sufrimiento. Durante su vida este hombre fue reconocido como un pintor famoso, aunque después fue lanzado hacia una ruina imparable, debido en parte a su gusto ostentoso.
Rembrandt se enfocó en destacar la personalidad individual, restándole importancia a otros detalles, utilizando la técnica del claroscuro consiguió que las ropas de los personajes no transmitieran superioridad, dando como resultado pinturas con una expresión profunda de éstos. Es magnífica su exploración del alma humana
Rembrandt es considerado el más grande exponente del siglo de oro del arte neerlandés, destacado por su técnica de grabado, pues, antes de él, quienes usaban este procedimiento eran los artesanos para reproducir la obra original del pintor. Rembrandt cambió esta perspectiva. En su obra plasma un sinnúmero de temas, y de aquí la importancia de la exposición en La Tertulia.
La obra se presenta en la sala Maritza Uribe de Urdinola, dividida en cuatro salas comunicadas entre sí. A la entrada de la primera sala se ubican unas lupas a disposición de los visitantes, las cuales resultan muy útiles durante el recorrido; con estas se observan mejor los pequeños detalles de los grabados. Aquí hay algunos retratos y el primero que encontramos es el autorretrato con Saskia, en el que parecen estar meditando, quizá, sobre su desventurado destino, autorretrato que, como se aclara en su descripción, es el único en el que aparece acompañado. Aquí mismo se encuentra El artista retrata a la modelo, el cual genera curiosidad, pues al parecer es una obra sin terminar y se desconocen las razones que tuvo el artista para dejarla en ese punto.

Al pasar a la segunda sala nos encontramos con algunas escenas de la vida cotidiana; se observan retratos de mendigos y gente común, en los que Rembrandt encontró la perfección que no era visible para sus contemporáneos. Además, se contemplan un par de grabados que hizo sobre Jan Uytenbogaert, que según sus descripciones, era el responsable de cobrar impuestos en Holanda y fue uno de los fundadores del derecho internacional, y de Jan Antonides van der Linden, médico célebre y profesor de medicina en Leiden.
En la siguiente sala están los cuadros sobre la vida de Jesús, los cuales representan algunas escenas bíblicas del Nuevo Testamento, desde La presentación en el templo, pasando por La expulsión de los mercaderes del templo, El descendimiento de la cruz, llegando hasta La muerte de la Virgen.
Al final, en la última sala, se ubicaron escenas del Antiguo Testamento. Y se observa que uno de los temas que apasionaban a este pintor era la relación de padre e hijo, como en Abraham acariciando a Isaac. Para su época era muy común que los artistas pintaran imágenes religiosas, y a él se le conoce como el gran pintor del protestantismo.
Afrontar la obra de un artista como Rembrandt es maravilloso, no es lo mismo observarla en los libros o en una pantalla. Su arte nos habla más allá de lo tangible, de forma inexplicable, pues, al escribir sobre arte visual las palabras siempre nos quedan cortas, el lenguaje es limitado. Solo se puede entender estando ahí, frente a frente.



