Crítica

Hallan el manuscrito perdido de la única novela escrita por Jorge Luis Borges

Por: Ignacio Ramonet
Tomado de Facebook

Jorge Luis Borges (1899 - 1986), escritor argentino. Foto: imdb.com
Jorge Luis Borges (1899 – 1986), escritor argentino. Foto: imdb.com

En Ginebra (Suiza), ciudad en la que vivió y murió el destacado escritor argentino Jorge Luis Borges, una portavoz de la Bibliothèque Municipale anunció hoy que habían descubierto, disimulado en el interior de un libro, el manuscrito perdido de la única novela escrita por ese autor, cuya existencia se ignoraba totalmente.

La responsable de la sección archivos privados y manuscritos de la Bibliothèque Municipale de Ginebra, Paule Hochuli Dubuis, reveló hoy en conferencia de prensa que, con ocasión de un inventario de rutina efectuado hace unas semanas en la Société de Lecture ― una pequeña biblioteca de barrio situada en la Grand-Rue de esa ciudad suiza, a dos pasos del último domicilio en el que falleció de cáncer hepático el gran escritor argentino el 14 de junio de 1986―, habían descubierto un manuscrito desconocido de Jorge Luis Borges, en perfecto estado de conservación.

Autor de numerosos cuentos, poemas y ensayos, este célebre escritor ― el más universal de los autores argentinos, considerado una figura clave de la literatura mundial contemporánea― no publicó nunca ninguna novela. Y se ignoraba, hasta este prodigioso descubrimiento, que había escrito una.

Mme Hochuli Dubuis reveló también que el título de la novela era Los engaños de Almotásim, y que las 248 páginas del manuscrito “autografiadas de su puño y letra por el autor” se encontraron escondidas en el interior de un gran tomo encuadernado en piel de La Saga de los Embusteros, de Gisli Surssonar, un relato islandés del subgénero de ‘sagas de proscritos’ redactado entre 1270 y 1320… “Las páginas de la saga ― precisó Mme Hochuli Dubuis―  habían sido sustituidas por las del manuscrito desconocido de Borges, de tal modo que exteriormente no era posible advertir la manipulación. Sólo una observación minuciosa, en el marco de un inventario rutinario de nuestros fondos bibliofílicos, ha permitido tan excepcional hallazgo”.

Por su parte, después de descifrar atentamente el largo manuscrito de Borges, la responsable de los documentos en lenguas extranjeras de la Bibliothèque Municipale de Ginebra, Mme Marie-Pierre Graber-Daou leyó un breve resumen de la novela descubierta: « La intriga de Los engaños de Almotásim transcurre a finales del siglo XVI en la ciudad persa de Isfahán, durante su edad de oro, bajo el reinado del shah Abbas 1° el Grande. La novela cuenta las aventuras de un estudiante de ciencias esotéricas llamado Rudegui, dedicado a investigar el paradero de un individuo que dice poseer extrañas conexiones con algunos seres inmateriales, ángeles o espíritus… Debe encontrarlo en un tiempo limitado, que un reloj de arena va descontando… El individuo buscado, un tahúr, se llama Almotásim y podría ser, quizá, una suerte de ‘buscador de amparo’ en el reflejo de Dios… En los laberintos de su recorrido, el estudiante Rudegui se enfrenta a toda clase de peligros y obstáculos que debe franquear, en particular los engaños, los enigmas y los espejismos que Almotásim va colocando en su camino…”.

Mme Marie-Pierre Graber-Daou terminó así la lectura de su sinopsis: “Cuando el protagonista ya ha recorrido la infinita geografía de la Persia imperial, y que el tiempo se le agota, llega por fin ante una última dificultad. Debe conseguir atravesar un extraño jardín en forma de dédalo de mortíferos senderos hasta alcanzar las ruinas de una desmesurada fortaleza… Detrás de unas derruidas murallas, Rudegui oye la voz de Almotásim que lo llama… Entre los monumentales escombros, al fondo de una galería, el estudiante acaba por hallar una sublime puerta luminosa… Cuando la abre, se da de bruces con la luna de un babilónico espejo roto… Y descubre alucinado que cada uno de los incalculables fragmentos de ese espejo refleja su entera imagen… Con horror y fascinación, el estudiante comprende entonces que Almotásim es él!”.

Jorge Luis Borges era ciego. Desde el comienzo de su vida, por causas hereditarias, su vista empezó suavemente a extinguirse. Él mismo relató, en “El jardín de senderos que se bifurcan”, que a los nueve años ya comenzó a utilizar lentes “de culo de botella”. A partir de 1927, lo intervinieron quirúrgicamente en varias ocasiones sin conseguir gran mejora. En 1955, se declaró ciego aunque todavía, hasta 1979, podía descifrar colores. Por eso, las preguntas que todos los expertos borgesianos se hacen, son: ¿cómo llegó ese manuscrito a la Société de Lecture de Ginebra? y ¿cómo es que nadie se percató, en el entorno del autor, que había escrito esa larga novela?

Contactado en su casa familiar de Audenge (Francia), cerca de Burdeos, el escritor Jean-Pierre Bernès, editor de las Obras Completas de Borges en La Pléiade (París), viejo amigo personal del autor argentino, y que se hallaba a su lado en el instante de su muerte en Ginebra, declaró: “No me extraña en absoluto. Borges siempre quiso escribir una novela… Aunque lo negaba y afirmaba ‘aborrecer’ ese género… Pero alguien como él, que admiraba tanto a Conrad, a Stevenson y a Kipling no se podía resignar a morir sin escribir una larga novela de verdad. Debió redactar el manuscrito de Los engaños de Almotásim en los años 1950, en Buenos Aires. Su época de mayor creatividad. Cuando iba perdiendo la vista pero aún era capaz de escribir sin ayuda… La cuestión es: ¿cómo consiguió disimular esos 248 folios durante casi cuarenta años?…”.

A ese propósito, la doctora Drásan V. Sarmientov, catedrática en la Universidad de San Juan (Puerto Rico), autora del célebre manual Cien claves para leer a Borges (Fondo de Cultura, México, 2019), y una de las más brillantes conocedoras actuales de la obra del maestro argentino, nos comenta lo siguiente: “Lo que más me intriga es ¿por qué Borges le ocultó la existencia de ese manuscrito a María Kodama, su secretaria y asistente personal, con quien acabó por casarse a última hora, unos días antes de fallecer? ¿Por qué desconfió de ella? Lo más probable es que el manuscrito se hallaba ya en Ginebra escondido en algún lugar… Yo creo que si, en las últimas semanas de su vida, Borges decide volver a la ciudad suiza es para cambiar de sitio el manuscrito escondido de su única novela. Enfermo, lo más probable es que le confía secretamente esa delicada misión a su amigo el embajador de Argentina, Leopoldo Hugo Tettamanti [1926-1991]. Éste es, muy probablemente, obedeciendo a las consignas de Borges, quien desplaza el gran tomo encuadernado de la saga islandesa con el manuscrito disimulado en su interior, y lo dona a La Société de Lecture… Sin decirle nada a María Kodama… Luego se lleva el secreto a la tumba…”.

Por su parte, el profesor Tommaso Scarano, de la Universidad de Pisa (Italia), uno de los mejores expertos borgesianos del mundo, nos declara lo siguiente: “Cuando, sintiendo venir la muerte, Borges decide, en 1986, regresar a Ginebra es porque allí ha pasado su adolescencia, de 1914 a 1918, de sus quince a sus diecinueve años… Son algunos de los más felices años de su vida. Residía entonces, con sus padres, su abuela materna inglesa Fanny Haslam, y su hermana Norah, en la calle de Malagnou [hoy calle Ferdinand-Hodler] número 17, detrás de la iglesia rusa. Hizo sus estudios secundarios en el actual Collège Calvin, que entonces se llamaba Collège de Genève, en el corazón de la Vieille Ville, donde tuvo tres amistades para siempre y que serían el pretexto para volver a Ginebra varias veces: Maurice Abramowicz, abogado; Simon Jichlinsky, urólogo, y Alexandre Slatkine, librero.”.

Según el profesor Scarano, es altamente presumible que, en el curso de uno de sus viajes, Jorge Luis Borges confiase a su amigo librero Alexandre Slatkine ― fallecido en 1983―  el ejemplar hueco de La Saga de los Embusteros que contenía entre sus tapas el manuscrito de Los engaños de Almotásim. “Cuando, en 1986, Borges regresa por última vez a Ginebra ― nos explica Tommaso Scarano―  reside primero en el hotel L’Arbalète, en la habitación 308. Los medios argentinos se preguntan por qué el célebre escritor ha vuelto a Suiza y lo persiguen, lo hostigan. Para huir de los periodistas, Borges se muda secretamente a un apartamento en la segunda planta de un edificio situado en el 28, calle Grand-Rue. Muy cerca precisamente de La Société de Lecture donde acaban de descubrir su manuscrito…”.

Igual que la doctora Sarmientov, el profesor Scarano estima “muy probable que uno de los motivos del último regreso de Borges a Ginebra era recuperar discretamente, en la librería de los herederos de su amigo Alexandre Slatkine, situada en la calle des Chaudronniers, el ejemplar de La Saga de los Embusteros con el manuscrito de su novela dentro, para donarlo, de manera anónima, a la biblioteca de su barrio de adolescencia La Société de Lecture en donde el joven Borges iba a buscar los relatos que lo fascinaron para siempre…”.

Y Tommaso Scarano concluye: “Todo eso es perfectamente borgesiano: disimular un manuscrito inédito en el corazón de un libro de sagas islandesas; ocultar ese libro en los laberintos de una biblioteca olvidada. Y dejar que los azares del tiempo hagan su obra…”.

Ginebra. 27.12.25. 18h18. @Agencias (Afp, Reuters, Euronews, BBC News  y otras agencias).

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