Jairo Varela y el Grupo Niche. Un legado que vale más que mil palabras
La memoria del fundador del Grupo Niche vuelta canción, pluma y mirada quedara en la reminiscencia de aquellos que alguna vez fueron tocados por la sensibilidad del poeta que acariciaba los sentidos.
Por: René Alejandro Salazar
Estudiante de Lic. en Literatura

El maestro Jairo Varela, fundador del Grupo Niche, dejo un inmenso legado musical. La exposición fotográfica presentada por su hija Cristina el pasado 9 de diciembre, además de recordar al músico fallecido en el 2012, permitió ir más allá. La muestra trajo a la memoria de la familia Varela Bonilla el dolor por la pérdida del edificio de la calle 5.ª con carrera 39 en Cali, conocido como Niche Estudios, del cual se vieron obligados a sacar instrumentos, partituras, letras inéditas y hasta una grabadora de cinta marca Sony. La Dian se quedó con el predio, debido al no pago de impuestos por parte del músico, contrariedades que empezaron cuando fue acusado de enriquecimiento ilícito. Al respecto Cristina Varela manifestó: “Lo de la exposición se comenzó a trabajar por la necesidad de hallarle un lugar a ciertos artículos que tenía mi papá en el edificio de la calle quinta y que en vista de aquel triste hecho que fue la pérdida del mismo, ya no teníamos donde tenerlos y entonces yo dije, ¿Qué voy a hacer con ellos?, pagarles bodega toda una vida no era viable”.
La inauguración de aquella exposición de 24 fotografías en la plazoleta que lleva su nombre, representa no solo la continuidad de su legado. Con ellas se muestran las distintas facetas que como artista y con su familia marcaron la vida de este hombre
El maestro Varela ese pasado 9 de diciembre, estaría cumpliendo 65 años, la inauguración de aquella exposición de 24 fotografías en la plazoleta que lleva su nombre, representa no solo la continuidad de su legado, con ellas se muestran las distintas facetas del artista que con su familia marcaron la vida de este hombre quien dejo un enriquecedor legado no solo a Cali, también al país y al mundo entero. “La exposición surge, cuando antes de irnos propuse hacer un registro de las últimas fotos del edificio, tomadas por el maestro Álvaro Rúales. Las fotos se seleccionaron a partir de las que el realizó en dos fases, primero fueron las reproducciones de las fotos del álbum familiar y posteriormente las tomadas en el edificio de los Estudios Niche, estas ya en la exposición se pusieron en contracara buscando hacer un contraste”, Dijo Cristina.

Los recuerdos de Jairo Varela, un hombre parco, para muchos malgeniado y exigente están matizados con las memorias que de él conservan familiares y amigos. Estos recuerdos se vieron en el espacio que la secretaria de Cultura de la capital del Valle, María Helena Quiñónez, quien acompaño el proceso, dio el aval para ser utilizado. Permitió conocer esa parte de él que gustaba de la tecnología y de atesorar instrumentos musicales tales como pianos, violines, tamboras, güiros y maracas. Sobre el particular Cristina Varela expresó: “La intención era mostrar esa parte sensible de él, todo el mundo lo veía serio y yo se lo decía. Recuerdo que una vez llegó y en una de esas charlas informales le dije: papá es que vos sos muy malgeniado y él me dijo, es que usted no entiende. Y la verdad en ese tiempo no lo entendía, aunque fue un proceso largo termine por entender que él vivía en un mundo aparte”.
Los recuerdos de Jairo Varela, un hombre parco, para muchos malgeniado y exigente están matizados con las memorias que de él conservan familiares y amigos
Cristina Varela es la cuarta de los cinco hijos del maestro Jairo Varela. Ella estudió Ciencias Políticas y como artífice de la exposición fotográfica, reconoce que para ella y para el resto de la familia, esta es un acto más de amor de su padre hacia la ciudad que en 1981 lo adoptó como uno de sus hijos más ilustres, una forma de retribuirle a Cali el afecto que le brindaron a su progenitor. “Al ver las fotografías de mi padre y de su lugar de trabajo vienen a mi memoria muchos recuerdos, en ellas está reflejada mi vida con él, su vida familiar, uno quisiera revivir a la persona, se me hace increíble cómo ha pasado el tiempo y poco o nada ha cambiado. Yo creo en el fomento de prácticas culturales que enriquezcan nuestra sociedad, que le brinden a los jóvenes una nueva luz, mostrarles que se puede hacer algo diferente para que nuestra ciudad sea reconocida por el talento y no por la violencia, me llena de motivación la posibilidad de aprovechar espacios como el de la plazoleta, no solo con la finalidad de preservar la música popular personificada exclusivamente en la obra de mi padre, sino también en los nuevos géneros y propuestas de los muchachos que están surgiendo, las propuestas artísticas y culturales tienen que ser las que hoy en día saquen la cara por nosotros los colombianos y estamos en eso”.

El álbum de fotos del maestro expuesto ante Cali por su hija Cristina, como tributo al célebre músico chocoano y que contó con el apoyo del periodista y literato Umberto Valverde, del fotógrafo Álvaro Rúales y de la secretaria de cultura de la capital del Valle, María Helena Quiñónez, reconoce diversos instantes en la vida del autor de Cali Pachanguero, escenas de su vida familiar y profesional, como en la que aparece cargando a su hija o junto a personajes reconocidos del mundo salsero como Óscar de León, Johnny Pacheco y Joe Arroyo, entre otros. Según Cristina: “La selección de las fotos fue del agrado de las personas. Escoger las del álbum familiar fue lo más complejo porque había bastantes, además nos preguntábamos ¿Qué queremos mostrar?, queríamos mostrar su humanidad, su vida familiar, algo muy íntimo”.
En la memoria de todos los que le conocieron quedarán como tesoros muchos recuerdos y como lo indica el nombre de la muestra preparada por el fotógrafo Álvaro Rúales, Las Huellas del Maestro.
Al ver las fotografías de mi padre y de su lugar de trabajo vienen a mi memoria muchos recuerdos, en ellas está reflejada mi vida con él, su vida familiar
Como la compartida con La Palabra por Su hija Cristina Varela quien rememoró momentos que vivió con su padre en la cárcel: “El momento de mi papá en la cárcel fue tenaz, para esa época yo tenía 5 años y a él lo meten preso. Llegábamos de los Estados Unidos, lo encarcelan, yo no lo vuelvo a ver, yo asumía que él estaba viajando, mi mamá estaba muy estresada, a los días ella me lleva a la cárcel de Villanueva, era el día de la visita y me dice: tu papá está enfermo. Estuvimos allí en la celda un rato, recuerdo que era el patio 8, el tiempo de la visita se acabó a las 5 de la tarde, ya nos teníamos que ir y yo le digo, bueno papi vámonos, yo me lo quería llevar y al salir y ver que él se quedaba yo le dije: papi esto no es un hospital, esto es una cárcel, el rompió a llorar inmediatamente y aun así me decía que no por protegerme, yo podía tener apenas 5 años pero sabía la verdad de la situación de mi padre. Así pasó eso, fue un momento muy duro para él, pero todo en la vida sucede por una razón, fue ese momento de la historia en Cali en que tenían que darle un escarmiento público a quienes se involucraran con el narcotráfico cuando este había permeado todo y estaba inmerso en todas las clases sociales, se trataba de enviar el mensaje de miren con ellos no se involucren, esto es lo que les pasara si lo hacen”.

La idea de Cristina Varela es hacer del espacio un lugar donde quede el testimonio de la presencia de su padre en Cali, una ciudad que él amo y que ella le retribuyó. Cristina desea que el legado de su padre no quede desperdigado sino que tenga un punto de referencia para las futuras generaciones. “Conservamos el ánimo de no dejar que se pierda lo prolijo de su obra, su legado musical, esperamos de la ciudadanía más que su ánimo por conocer esas piezas intimas y muy personales de mi padre, queremos su respeto, que estos espacios brinden a los caleños la oportunidad de querer y valorar lo que somos, este es un pedacito de nuestra identidad, un lugar que nos representa y lo mínimo que podemos hacer es cuidarlo, eso creo que es lo que nos falta en la ciudad, tenemos que cuidar el Mío, nuestros espacios públicos, de igual manera queremos transmitir a través del arte una educación para la vida, ¿qué es un museo?, ¿cómo ir?, las practicas normales, por ejemplo, la plazoleta es parte de las 21 Mega Obras, eso que sagrada y mensualmente pagamos todos los caleños, los contribuyentes somos los que pagamos por eso y hay que darle buen uso a esos espacios, empoderarnos de ellos pero hacerlo bien, como lo han hecho los chicos de Salsa al Parque con Jovita, es un espacio público donde la gente no se va a robar, no se va a matar, van es a divertirse un sábado chévere, eso es lo que yo pienso desde el inicio de esta idea con lo de la sala de exposición, en poder hacer buen uso del Cine Foro, allí tenemos a Umberto Valverde, yo conozco otros tantos músicos, hacer conferencias, la idea es, en el futuro llevar niños de Aguablanca, nosotros tenemos un convenio con Comooepal y la idea es poder transportarlos desde allá y sacarlos de su sórdido ambiente habitual para mostrarles que hay otras opciones de vida, otros caminos que seguir y que con esfuerzo si hay oportunidades para salir adelante”.