Marx, en tiempos de crisis

La celebración del 200 aniversario de Carlos Marx vuelve a traer su pensamiento como fuente de alternativas a la crisis agravada del capitalismo en su fase neoliberal. Se viven tiempos de contrarreformas violentas que desmontan las conquistas ganadas en décadas de luchas. A este desarreglo social se le suma la crisis climática, la multiplicación de los conflictos armados en el mundo. Colombia parece no ser la excepción si el proceso paz con la FARC toma el mal rumbo que se avisora. La escalada de todas las formas de represión y de regresión, bajo el telón de fondo de la explosión de las desigualdades, promueve en el pensamiento político la urgencia de encontrar salidas.
La pregunta ante este conocido escenario es saber en qué Marx nos es necesario para pensar este desastre y, sobretodo, para salir de él. Polémicas aparte, resulta innegable que su pensamiento brinda alternativas si se lo mira sin dogmas y con mirada crítica a todo el camino recorrido desde la fundación de la Liga Comunista a mediados del siglo XIX. Las luchas sociales no desaparecieron, la solidaridad para con millones de refugiados existe, las cooperativas, huelgas y ocupaciones se multiplican, esto es, se corroboran los estudios de Marx, así sea, como es apenas obvio, en otras condiciones, para que las actuales generaciones vuelvan a pensar desde su óptica el desastre humano de estos tiempos. De ahí que se constate el interés por Marx por parte de los jóvenes en muchas latitudes.
El caso de la Colombia de mediados del Siglo XX, la que pre- senció el crimen del siglo, el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, también nos pone a pensar en la vigencia de sus ideas 70 años después. La esperanza democrática de una sociedad justa, equitativa y en paz sigue vigente. Baste leer su Oración por la paz para intuir que los anhelos que le ganaron el fervor popular todavía esperan volverse realidades para la mayoría del pueblo colombiano.
De igual manera, celebrar los Mayos del 68, que irradiaron desde París a los jóvenes de todo el mundo, en coincidencia con los movimientos sociales, como fue el caso de la lucha de los negros en los Estados Unidos por los derechos civiles y sus líderes asesinados como Malcon X y Luther King, o el de las manifestaciones contra la guerra del Vietnam o las luchas de obreros y estudiantes contra la dictadura en el Brasil, o la rebeldía de los estudiantes en Tlatelolco. La lista es larga. En todas ellas se pusieron de manifiesto los ideales de cambio, los anhelos de justicia y condiciones de vida dignas para todos los seres humanos. Si se miran las estadísticas el balance no es nada alentador. Los retos para cambiar el mundo siguen buscando alternativas.



