Poncho Sánchez. Una vida de melodía
Comienza una suave melodía, un murmullo de teclados, una risa, una carcajada divertida que extiende por todo el Caribe. Es la risotada Latinísima de Mongo Santamaría, percusionista que con un coro de mulatos y negros de “n” bilabial nos da la bienvenida, en este umbral de los sonidos en el que invocan la Tahona, la tumba como médium para retornar a las raíces, Watermelon men (por allá, suena una trompeta deliciosa, envolvente).
Por: Alejandra Hernández
Licenciatura en Lenguas Extranjeras

Jimmy Hendrix es a la psicodelia y Celia Cruz a la sonora Matancera, lo que Poncho Sánchez es a la salsa, particularmente a las congas.
El sonido continua mamá, papá, tú, sofrito y manteca, música hermanada, melodías que corresponden y reflejan más que las palabras mismas la etnia de la geografía Latinoamericana, veinte países unidos al ritmo de la Salsa, ritmos Afrocubanos que develan identidad y rebeldía de una patria negra que grita a voces y pulmones hinchados que su percusión latina es puro sabor, puro picante y movimiento al cuerpo.
Poncho es un tipo de carisma, de gentileza, pero cuando está sobre el escenario la fiereza de la pasión transitando el cuerpo se evidencia en el rostro sudoroso; en el gesto serio, concentrado; en la expresión agudizada que percibe en la atmosfera el calor isleño y el aroma a mar que los timbales emanan
A esto le hace falta conga, le dijeron de frente los latinos al acartonado y elegante Jazz Neoyorquino en los 40´s, sabor, disonancia; movimiento de hombros al son de miradas desvariadas, invadidas de pura sabrosura introduciéndose en las venas.
En medio de esta oleada de artistas que reclaman el derecho a dejar la marca de mamá África, del cubanismo, de la santería; el derecho a permitir que Conga, Tumba y Supertumba hablen por sí solas y libremente, pero que lo hagan en el Jazz Neoyorquino. Allí, en medio de esa protesta cuyo producto es música con pizcas de algo rico y sabroso nace el conguero, el percusionista latino, sus manos son energía, el sonido de su Conga es como el golpe certero de una bala. Poncho Sánchez, Poncho Ritmo, Swing Sánchez.
Venga Papi, la hora faniatica le presenta a Poncho Sánchez. Do you remember the maracas of Machito? Báilelo.
Poncho es un tipo de carisma, de gentileza, pero cuando está sobre el escenario la fiereza de la pasión transitando el cuerpo se evidencia en el rostro sudoroso; en el gesto serio, concentrado; en la expresión agudizada que percibe en la atmosfera el calor isleño y el aroma a mar que los timbales emanan. Preparado para dar su próximo golpe y en un abrir y cerrar de piernas sobre la pista, el hombre de las tres tumbadoras se pone de pie y no deja de golpear el cuero. En el frenesí, toma las baquetas gruesas y oye mi ritmo ta’bueno, para que pueda gozar.
El folclor que yace en el alma de Poncho Sánchez es una herencia de sus héroes musicales, se los presento:
Ataca Mongo, a ti te llamo, Mongo Santamaría
Mongo vámonos pa´l monte, pa’ goza
Rómpelo, rómpelo Patato Valdez
Óyelo Armando Pereza, juega Armando
Bésame mamá, ahí les toca Poncho, suavecito,
luego te sacude
Y tú, oye tú “hombre de los mil dedos” Cándido Camero, mil baquetazos, trae tus dos tumbas, disfruta esta fiesta Afrocubana, Afrolatina, caribe puro.
Este concierto de grandes músicos, lo imitaba el joven Poncho desde su garaje, nada de academia, sólo el folclor que brotaba de los vinilos que escuchaba para formar una rumba en su cabeza y en sus brazos que se agilizaron en corto tiempo.
Una tarde bella en el barrio su hermana cita un profesor de Conga, quien auscultaría las destrezas de su hermanito, el profesor le dijo oye qué bien tocas, ¿cuánto tiempo llevas, seis años? No brother, como un mes.
La influencia se hizo más grande y el corazón musical se ensanchó. Sánchez revivía la rumba a través de sus discos de voz gangosa, explotaba la bomba de sonido, imitaba, imitaba tono abierto, tono ahogado, tono abierto. También se codeaba con los grandes como quisiera hacerlo un fanático del Pop con Michael Jackson; Cal Tjader, de quien fue profundo seguidor, luego compinche y quien fuera objeto de un corto trauma por haber sido Sánchez tremendamente sensible a la muerte de aquel padre musical.

Poncho lleva la música a otro nivel, la nutre, la destruye y la arma de nuevo desde su oído. A este nivel la llevaron en los 40 Chano Pozo y Dizzy Gillespie. A ellos sí que los conoce El Conguero, pregúntale quién creo el Latin Jazz y él modulara a través de su barba gris El Jazz Latino se creó el día que Chano Pozo conoció a Dizzy Gillespie, el trompetista, esos sí que fueron los hijos del menosprecio ¿quién dijo que el Jazz no puede tener congas, sabor y erotismo, folclor, negrura y tumbao?
Este sonido es como una bailarina exótica, una mezcla interesante de elegancia y erotismo expresado en sensualidad corpórea, teñida de rebeldía y arraigo al folclor como al movimiento, una adicta al sabor.
De ahí en adelante el éxito era contundente, la madurez musical llegó con SONANDO. Poncho Sánchez and his orchestra retumbarían el mundo, cada rincón del globo, sintiendo el Power latino como seguramente se caerá Cali, una ciudad negra, en octubre bajo las estrellas, envueltas en música, marchando ebrias de sabor hacia las raíces musicales; de Cali a Cuba, de Cuba a África.



