León, un revolucionario de la naturaleza
“Villa Maga está en el corazón de todo el mundo, todos quieren un mundo mejor” dice León convencido. Este proyecto es un pulmón de esperanza para la humanidad, es un acto de resistencia al sistema neoliberal y extractivista que mercantiliza y destruye todo a su paso. León lucha por sacralizar lo elemental, lo que nos mantiene vivos.
Por: Laura Soto
Estudiante de Comunicación Social

«Cuando sueña una persona no pasa nada, pero cuando muchas personas sueñan lo mismo, el proyecto se convierte en realidad.»
León Octavio
Villa Maga es una Reserva Natural ubicada en la vereda La Candelaria, a 10 km de Cali, nacida de una utopía para convertirse en una ecotopía, como la llama León Octavio, uno de sus fundadores. Hace más de treinta años, León, junto con veinte luchadores más, compraron una finca ubicada en el Parque Nacional Natural Farallones; en un principio para construir una eco-aldea y luego como refugio ante la destrucción del medio ambiente y del ser humano. Por fortuna, las personas pueden recorrer sus senderos, sus cristalinas cascadas, conectarse nuevamente con la naturaleza y actuar frente a la seguridad alimentaria, el cuidado de las semillas y un mejor vivir. Además, los visitantes reciben talleres de Lecturaleza con el objetivo de interpretar las sabias enseñanzas de la tierra.
Esta iniciativa nació de León Octavio, un campesino loco y soñador de Anzá, Antioquia, quien se ha preocupado por defender el campo a través de la literatura, la caricatura, el activismo y la música. Por eso, desde hace doce años integra el Grupo Agromusical Campesino —como se autodenominan— Campo y Sabor, y cantan con ritmo parrandero a los cultivos y la comida. Algunas de sus festivas canciones llevan como introducción: «Porque somos campesinos productores de comida, qué bello es nuestro destino, protectores de la vida», y son un canto de amor a los productos de la tierra y a sus guardianes.

En particular, la letra de El maíz reconoce el valor tradicional de esta planta, la llama: «Cacique de nuestra tierra, símbolo de nuestra raíz», y nos invita a comer mazorca asada porque es comida sagrada. Así mismo, la canción Probá mi yuca nos presenta las dos clases de este producto: la amarga y la dulce. Nos recuerda la primera como ingrediente imprescindible en la preparación del casabe, pan de tiempos precolombinos y acompañante de largos viajes de los indígenas; y la dulce, infaltable para el sancocho tradicional.
Con este estilo único, el grupo ha grabado tres discos: el primero dedicado a las hortalizas, el segundo a las frutas y el tercero a los árboles forrajeros como alimento para animales. León dice que el grupo intenta recuperar la música y las semillas campesinas, como queda consignado en su lema: «Porque todos los sabores vienen del campo». La agrupación Campo y Sabor es reconocida por su constante participación en todos los eventos sobre la tierra y lo campesino, y por su música, perfecta para cualquier jolgorio.
León dice que el grupo intenta recuperar la música y semillas campesinas, como queda consignado en su lema: Porque todos los sabores vienen del campo. La agrupación CAMPO Y SABOR es reconocida por su constante participación en todos los eventos sobre la tierra, lo campesino y por su música, perfecta para cualquier jolgorio
La particularidad de este proyecto, así como la vida de León Octavio, llamó la atención de Ede Müller, un documentalista alemán que viajó desde Berlín para conocer lo que llama «otra cara de Colombia». Teresa Perdomo, una caleña radicada en el extranjero, fue la encargada de contarle sobre un grupo de personas trabajando por un mundo mejor en un país donde no todo es violencia. En su carrera profesional, Ede documenta vidas de personajes incansables que transportan un tema e intentan cambiar cosas en el mundo. «Villa Maga es una señal buena, una historia positiva», dice con acento extraño. Por eso León Octavio lo cautivó desde el primer encuentro. Así, su intención con la película es propiciar cambios en los espectadores, en sus formas de vida, o al menos, provocarlos.
La realización del documental duró siete años, divididos en cuatro momentos de grabación de entre seis y ocho semanas. Las filmaciones terminaron en agosto de 2014, pero el estreno del documental será en el segundo semestre de este año en Colombia, con la presencia de Campo y Sabor, continuando luego en Europa. La temática del documental está vigente, asegura Ede, porque cada vez nacen más movimientos mundiales luchando por una vida en armonía con la naturaleza. La existencia de Villa Maga es pertinente más que nunca. Por esta razón, quieren divulgar el proyecto en todo el mundo para conectarse con esas comunidades que, por suerte, luchan por una vida distinta y para fortalecerse mutuamente.

El documental es un retrato de León Octavio y de sus múltiples maneras de aportarle a la sociedad: con Villa Maga como la preservación de la vida; con las cosechas campesinas de frutas y verduras olvidadas y la preparación de recetas innovadoras; con la alegría de Campo y Sabor, sus músicos y letras; con la perseverancia y fe en lo imposible para ser hoy el rostro de otro estilo de vida y ganar reconocimiento y gratitud en todo el mundo. Además, adentrarnos en los orígenes de León, su vida en las montañas antioqueñas y en Cali, entre el campo y la ciudad, entre el sueño y la realidad, nos devuelve la esperanza. El afortunado encuentro entre el documental Villa Maga y León Octavio deja semillas de cambio. Algunas quedarán inertes, otras germinarán.



