Reportaje

¿Es Puerto Rico la Grecia del Caribe?

La noción de que Puerto Rico es la “Grecia del Caribe” fue planteada por la revista The Economist en el artículo “Puerto Rico: Greece in the Caribbean” del 26 de octubre de 2013. El artículo no firmado argumentaba que la Isla, al igual que Grecia, era una economía no competitiva encerrada en una unión monetaria con un país vecino mucho más rico y productivo. El sector público de Puerto Rico era tan ineficiente como el de Atenas y la posibilidad del impago precipitaría una crisis mayor que ahuyentaría los inversionistas y aumentaría el costo de tomar prestado para financiar la gestión pública. Advertía, además, que las lecciones de Grecia indicaban: (1) que la austeridad fiscal no es una buena solución en la ausencia de competitividad económica global; (2) que los problemas financieros debían resolverse con prontitud y orden; y (3) que el gobierno Federal de Estados Unidos debía proveer ayuda financiera temporera para facilitar la solución.

Por: Emilio Pantojas García
Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

Protestas en San Juan contra el Gobierno - Foto: https://es.noticias.yahoo.com
Protestas en San Juan contra el Gobierno – Foto: https://es.noticias.yahoo.com

El 29 de junio de 2015, el gobernador de Puerto Rico Alejandro García Padilla anunció al país lo que todos ya sabían, que la deuda del gobierno era impagable. Durante este periodo todo lo que se hizo para resolver la crisis fiscal fue contrario a lo recomendado por el articulo de The Economist: (1) se aprobó la “Ley Especial de Sostenibilidad Fiscal y Operacional del Gobierno del Estado Libre Asociado de Puerto Rico” (Ley 66 de 2014) declarando austeridad fiscal; (2) se aumentaron impuestos en varios renglones; (3) se tomó un préstamo de $2.5 mil millones para “blindar” las finanzas públicas y garantizar el flujo de efectivo; y (4) no se articuló ninguna estrategia para estimular la inversión productiva ni reposicionar la economía puertorriqueña en las cadenas de valor global.

¿Cómo llegamos aquí?

El esquema de administración y corrupción que llevó al país al endeudamiento crónico y la insolvencia se inició bajo la administración del gobernador Pedro Rosselló (1993-2000) del Partido Nuevo Progresista (PNP). Se desarrollaron obras públicas faraónicas (acueductos, tren urbano, el Coliseo de Puerto Rico) sobre la base de deuda de las corporaciones públicas y contratos condicionados a donaciones al partido en el gobierno. El “diezmo”, llegaron a llamarle a esta condición para la contratación con el gobierno.

Así, se multiplicaron, no sólo la deuda, sino los entes emisores de deuda (corporaciones públicas, municipios, el gobierno central). La clase política y sus allegados contratistas del gobierno se enriquecieron mediante prácticas ilícitas dentro de esquemas aparentemente legales. Más de treinta miembros de la administración Rosselló fueron a parar a las cárceles por corrupción. Este esquema ha continuado con variaciones por los cuatro gobiernos subsiguientes a pesar de los cambios de partido: La administración de la gobernadora Sila Calderón (2000-04) del Partido Popular Democrático (PPD); la administración del gobernador Aníbal Acevedo Vilá (2005-08), PPD; la administración del gobernador Luis Fortuño (2009-12), PNP y la presente administración del gobernador Alejandro García Padilla, PPD.

El esquema de obras faraónicas sobre la base de emisiones de deuda mediante bonos del gobierno, aumento en los impuestos, contratos a afiliados y donantes de los partidos, son los elementos que agravan la crisis. La clase política puertorriqueña se ha convertido en una élite rentista que recauda impuestos y reparte contratos. Esa es la raíz del problema fiscal. No se estimula la economía pero se aumenta la recolección de rentas (impuestos) y se gasta en obras poco productivas o innecesarias.

Pero la crisis tiene un fondo estructural: el colapso del modelo Estado Libre Asociado / Operación Manos a la Obra (ELA/OMO), que sirvió de base a la industrialización y modernización de Puerto Rico entre 1948 y 1996.

Fuerte El Morro en el Antiguo San Juan, Puerto Rico - Foto: http://bibliotecnologia. com
Fuerte El Morro en el Antiguo San Juan, Puerto Rico – Foto: http://bibliotecnologia. com

El colapso del modelo ELA / OMO

Si bien factores internos y eminentemente políticos, constituyeron la base de la contracción económica de que comenzó en 2006, el deterioro de la competitividad económica internacional de Puerto Rico es la base del colapso de la economía puertorriqueña y del modelo de desarrollo industrial dependiente.

Históricamente el crecimiento de la economía puertorriqueña se fundamentó en factores políticos y económicos excepcionales que se derivan de su condición de territorio no independiente, posesión o colonia de Estados Unidos. Estos son:

  1. Mercado común con Estados Unidos: acceso comercial libre de aranceles.
  2. Moneda común: el dólar, que facilita los flujos financieros y el crédito comercial dentro del sistema bancario y financiero norteamericano.
  3. Subsidios federales millonarios: desembolso de fondos del gobierno federal para programas del gobierno estatal, gasto de las agencias del gobierno federal en Puerto Rico, transferencias a individuos, prestaciones sociales, etc.
  4. Status de paraíso fiscal para empresas transnacionales desde 1952 hasta 1996 y otras exenciones fiscales extraordinarias.

La creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995 y la derogación de la Sección 936 del Código de Rentas Internas (CRI) de Estados Unidos eliminaron los privilegios comerciales de Puerto Rico, así como las ventajas fiscales excepcionales. Antes de la creación de la OMC y de la proliferación de tratados de libre comercio entre Estados Unidos y diversos países del hemisferio, los productos fabricados en Puerto Rico contaban con libre acceso al mercado norteamericano. Junto a las exenciones fiscales del gobierno federal, estos privilegios coloniales promovieron el desarrollo de un complejo manufacturero que producía a las empresas transnacionales norteamericanas más ganancias que sus inversiones en el Reino Unido y Canadá, economías mucho más grandes que la Isla.

En Puerto Rico se manufacturaban, por ejemplo, la mayoría de las “drogas milagrosas” producidas por transnacionales norteamericanas, exentas de impuestos federales. En la Isla se acumulaban miles de millones de dólares en depósitos bancarios exentos de impuestos federales que se manejaban por bancos locales, norteamericanos y españoles. En 1990 Puerto Rico se clasificaba como la jurisdicción internacional más competitiva del mundo.

La liberalización comercial que eliminó los regímenes de preferencias comerciales y subsidios fiscales, junto a los tratados de libre comercio del hemisferio americano, resultaron en la marginalización de Puerto Rico de las cadenas de producción y valor global. Esto es, Puerto Rico perdió las ventajas competitivas excepcionales que le permitían atraer inversiones en negocios transnacionales como las industrias farmacéuticas, productos electrónicos de consumo y otras manufacturas mercadeadas globalmente. Puerto Rico ya no cuenta de forma exclusiva con libre acceso al mercado norteamericano, como tampoco cuenta con un status privilegiado de paraíso fiscal para la manufactura.

La clase política puertorriqueña se ha convertido en una élite rentista que recauda impuestos y reparte contratos. Esa es la raíz del problema fiscal. No se estimula la economía pero se aumenta la recolección de rentas (impuestos) y se gasta en obras poco productivas o innecesarias

El impacto de los subsidios federales es cada día menor debido a la corrupción pública y la impericia administrativa de los funcionarios de gobierno nombrados por razones principalmente políticas. La moneda común ya no es una ventaja pues otros países la tienen (Ecuador, El Salvador, Panamá) pero, más importante aún, su importancia se vinculaba a libre acceso comercial del que hoy gozan todos los países que tienen tratados de libre comercio con Estados Unidos, desde México hasta Chile.

En 1997, luego de la derogación de la Sección 936 del CRI y de la creación de la OMC, Puerto Rico clasificado como la jurisdicción número veintidós en competitividad mundial por la firma Political Risk Services. Una década más tarde (2007-08), el Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) clasificó a la Isla en la posición 36 en competitividad mundial y dos años más tarde (2009-10) caía a la posición 42.

Al igual que otras economías clasificadas por el Banco Mundial como de “ingresos altos” (Irlanda) y “medios altos”, la economía puertorriqueña se ha tornado menos atractiva para la inversión directa extranjera en la manufactura, frente a los llamados “países emergentes” de Asia. Los factores globales de costo (salarios, productividad, transportación, aranceles y acceso a mercados internacionales) han cambiado desde la creación de la OMC y desde el ingreso de China a ésta en 2001. Hoy, por ejemplo, el trato igual al que obligan las reglas de la OMC permite que una planta farmacéutica operando en China sea certificada por la agencia federal norteamericana Food and Drug Adminiatration para exportar medicamentos listos para el consumo humano en Estados Unidos. Esto permite la fabricación de medicamentos en China a precios más competitivos que en Puerto Rico. Sin restricciones fitosanitarias, sin las ventajas fiscales de la sección 936, bajo igualdad de condiciones fiscales provistas por la sección 901 del CRI y sin niveles de productividad como los de las plantas chinas, no hay incentivos para retener o establecer la producción en Puerto Rico.

Los países de ingresos medios que sobrevivieron la entrada de China a la OMC y a la desreglamentación de varias industrias (textiles, servicios, etc.), han recurrido a la innovación y la búsqueda de nichos de producción internacional para mantenerse vinculados de forma dinámica a la nueva economía global. Los gobiernos de Puerto Rico que vivieron esta transformación no lograron articular una estrategia efectiva de resposicionamiento y reinserción de Puerto Rico en la economía global. De hecho, ni siquiera en la economía norteamericana.

Nada significativo se hizo para desarrollar un centro de servicios internacionales en la Isla. Tampoco se desarrolló un complejo de investigación y desarrollo científico como se anunció en los ochenta, ni se desarrollaron efectivamente nuevos segmentos del turismo, ni se logró convertir la Isla en un centro de trasbordo internacional de mercancías entre Estados Unidos y América Latina o Europa y América Latina. Una propuesta holandesa para desarrollar varios puertos de la Isla para trasbordo europeo se ignoró, mientras que Miami se convirtió en “la capital estadounidense del Caribe y América Latina”.

Puerto Rico versus Grecia - Foto: http://revistafal.com
Puerto Rico versus Grecia – Foto: http://revistafal.com

¿La Grecia del Caribe?

La crisis que enfrenta Puerto Rico no es meramente fiscal, es una crisis de gobernanza. Es una crisis de sus instituciones y su liderato político. De acuerdo con el Informe de Competitividad Global 2014-15, del Foro Económico Mundial, Puerto Rico ha mejorado su posición competitiva ascendiendo a número 32 en el escalafón global. No obstante, en asuntos referentes a la gobernanza se encuentra muy por debajo de esta posición: confianza en políticos 57, transparencia en formulación de política 66, favoritismo en decisiones de oficiales de gobierno 83, capacidad para retener talento 106, malgasto gubernamental 112, costo a negocios de crimen 122, carga reglamentaria pública 138.

Puerto Rico no es Grecia. La Isla es un colonia norteamericana que pertenece a, pero no es parte de Estados Unidos. Hay salidas a la crisis, pero el prerrequisito son reformas y cambios drásticos que recobren la confianza norteamericana e internacional en las instituciones del país. La kakistocracia (gobierno de los peores) es incapaz de hacer estas reformas y los indignados de Puerto Rico, contrario a los griegos, no se ponen de acuerdo. El impasse financiero continúa y su solución dependerá, sobre todo, de cómo respondan el Congreso y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

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