Homenaje

Eddie Palmieri. Entre la Salsa y el Jazz latino

“Eddie, que finalmente dejó los timbales a su tío, ha hecho “mover los organismos” del mundo durante más de dos décadas. Para quienes aún no han movido el suyo y para quienes gozan de las sensaciones profundas que deja la música, el Festival de Ajazzgo en su versión décimo quinta trae a Cali este 2 de Octubre, a este pionero de la Salsa y del Jazz latino”

Por: Nathalia Muñoz Arias
Estudiante de Lic. en Literatura

Palmieri, un pionero en la creación - Foto: http://blogs.mercurynews.com
Palmieri, un pionero en la creación
Foto: http://blogs.mercurynews.com

Este año el Festival de Ajazzgo trae a Cali a uno de los “grandes”. Así: GRANDE, como cuando uno habla de los hombres que de alguna manera cambiaron la historia del mundo. Y no es que Eddie Palmieri nos haya librado de los males que acongojan a la humanidad o haya inventado la cura para el cáncer, pero si nos gustan la Salsa y el Jazz, le debemos noches enteras de alegría y movimiento, de eso que es estar bailando y oyendo música sin saber qué pasa alrededor nuestro, y eso ya es mucho decir.

Desde 1999, la ciudad celebra el festival de Jazz y ofrece un intercambio musical en el que artistas de diferentes lugares del mundo se reúnen para compartir sus culturas. Ajazzgo también ofrece conversatorios, conciertos y otra serie de actividades preparatorias al Festival que, debido a su alianza con Circuito Jazz Colombia, facilita el acceso de cualquier público al mismo.

Eddie nació en 1936, en la afluente ciudad de Nueva York. Desde los ocho años tocaba el piano y cuando cumplió trece tocaba los timbales en la orquesta de su tío “El Chino”, conocida como Alma Tropical. Su madre había comprado para los timbales una pesada caja metálica que Eddie debía llevar siempre. Pero Eddie, tú no ves ¿qué lindo se ve tu hermano Charlie cuando sale a trabajar y no tiene que cargar los instrumentos? ¿Cuándo vas a aprender, Eduardo?, le decía ella, pero él le contestaba, agarrándola, que estaba aprendiendo. En efecto, él aprendía a cargarlos, pero también aprendía de los sonidos afrocaribeños que llegaban a la Roma continental, mientras olas de emigrantes latinos llenaban la urbe.

Las músicas populares de América Latina que debían sus raíces a universos encontrados, traídos desde África y Europa, gestaban los sonidos del Jazz latino en los Estados Unidos. Y aunque éste no puede ser definido ni puesto en una cronología específica, dado que, como cualquier arte musical, es un movimiento cambiante, es en la década de 1940 cuando explota en Nueva York. Mario Bauzá, el trompetista cubano, compuso la reconocida canción Tanga, ícono del Jazz Latino, e incorporaba en ella los elementos del Jazz junto a la armonía de percusiones afrocubanas. Como Bauzá, varios artistas provenientes de Cuba preparaban Jam Sessions en las que improvisaban sonidos que poco a poco se fundieron para dar origen al nuevo género del Jazz.

La sonrisa del maestro Foto: http://www.pugetsound.edu/
La sonrisa del maestro
Foto: http://www.pugetsound.edu/

Sobre toda esta fusión también estaba Palmieri, cuando inició su propia orquesta en la década de los sesentas. Su conjunto musical fue bautizado como La perfecta, ahí dirigía e instrumentalizaba con los sonidos del Trombón. Pero antes de que Eddie incursionara con su “Trombanga”, como le llamaría su hermano Charlie, el cantante Mon Rivera había introducido este estilo experimental en el que las trompetas de la salsa eran reemplazadas por los trombones, instrumentos propios de la tradición puertorriqueña. Durante este periodo se convirtió en uno de los más importantes directores de orquesta de Latinoamérica, descubriéndole al mundo sus novedosos ritmos y, tal vez, proponiendo un discurso identitario sobre sus orígenes y la vida de los latinos en el emporio estadounidense.

Las sesiones de libre interpretación fueron heredadas por la salsa; sus músicos no practicaban Jam sessions pero a cambio tenían Descargas en las que tocaban e improvisaban. En la década de 1960 nace en Cuba y en Puerto Rico la hija del jazz y del swing: la Salsa, y Palmieri, aun cuando su formación se encontraba en las escuelas de música clásica de los Estados Unidos, se arriesgó por las sendas de la música experimental. Con la necesidad de transformar la salsa y la música bailable, Eddie quería “mover los organismos”. Era ese el trabajo del músico: alcanzar la conexión enigmática entre la música y el oyente, ese clímax capaz de mover el cuerpo y el alma.

De La Perfecta nace en 1962 un álbum titulado de la misma manera. “La Perfecta les toca, señores, La Perfecta; el conjunto Palmieri; ritmo nuevo, ritmo nuevo Danzón Cha” y, verdaderamente, era un ritmo nuevo lo que Eddie traía para la historia de la salsa. Un año más tarde aparece el álbum El molestoso, seguido de los álbumes Lo Que Traigo Es Sabroso (1964), Echando Pa’ Lante (Straight Ahead) (1964), Azúcar Pa’ Ti (Sugar For You) (1965), produciendo discos año tras año, casi de manera permanente, hasta el 2006.

Eddie nació en 1936, en la afluente ciudad de Nueva York. Desde los ocho años tocaba el piano y cuando cumplió trece tocaba los timbales en la orquesta de su tío “El Chino”, conocida como Alma Tropical. Su madre había comprado para los timbales una pesada caja metálica que Eddie debía llevar siempre

En esa resplandeciente década de los sesentas, cuando la música latina resonaba en los salones de las noches New Yorkinas, muchas de las canciones de Palmieri parecían revelar el sentimiento latino de quienes se habían establecido en la cultura Estadounidense. Eddie, sabedor del contexto social al que se enfrentaban los latinos en una Norteamérica que, aunque decía admitir la diversidad cultural integradora de su territorio, en la práctica no siempre se mostraba cordial con los latinoamericanos que muchas veces sobrevivían con dificultad en los suburbios de las ciudades.

Álbumes como el de 1964 (echando pa´ lante) y el de 1969 (Justicia), contenían canciones como “Si hecho pa´ lante” y “Justicia” que entramaban un discurso latino reclamador de su espacio en el país del norte. “ … Pero como hay gente que te tira, me voy a tener que preparar y me voy a dar una limpieza pa´ que no molesten más; óyeme mi hermano no molesten más y bongó y bongó…”, así, reclamando por las molestias, su música también pedía justicia, la que “… Verán el mundo y los discriminados” porque “recompensa ellos tendrán, no serán, no serán perjudicados”.

Eddie, que finalmente dejó los timbales a su tío, ha hecho “mover los organismos” del mundo durante más de dos décadas. El hijo de Puerto Rico y de la Nueva York de los cincuentas y sesentas, vuelve a Cali este 2 de Octubre, y viene con la huella GRANDE de una Latinoamérica que en Nueva York marcó el repertorio musical de la historia.

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