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Canción de antiguos amantes, nueva novela de Laura Restrepo

Editorial: Alfaguara
Páginas: 381

Por: Alejandro Alzate

Laura Restrepo (1950), periodista y escritora colombiana.
Foto: Ekkehard von Schwichow. Tomada de: wmagazin.com

Laura Restrepo (Bogotá, 1950) es poseedora de una obra extensa. En 1986 debutó con Historia de un entusiasmo. Posteriormente, vinieron títulos como La isla de la pasión (1989); Leopardo al sol (1993); Dulce compañía (1995); La novia oscura (1999); La multitud errante (2001); Olor a rosas invisibles (2002); Delirio (2004); Demasiados héroes (2009); Hot sur (2013); Pecado (2016), y Los divinos (2018). Si de reconocimientos se trata, el listado también es generoso. Entre los premios que ha recibido la autora se destacan el Sor Juana Inés de la Cruz de Novela Escrita por Mujeres, el Prix France Culture y el Grinzane Cavour.

Como puede apreciarse, estamos frente a una escritora con oficio. Es eso, justamente, lo que sumado a su trayectoria y mérito literario nos llama a reseñar su más reciente novela: Canción de antiguos amantes. De esta puede decirse, a modo de síntesis, que plantea una trama con molde oriental al estilo de Las mil y una noches. No referimos esto por las situaciones que se presentan en sí, sino por la disposición de los ambientes y los contextos: tan lejanos y exóticos, tan precarios y llenos de inciensos y especias.

El protagonista de la historia es Bos Mutas, un sujeto que, como sucede con tantos según Gerard de Nerval, se inquieta y obsesiona con la reina de Saba. Él, sin quererlo, hace parte de un grupo de “elegidos, gentes excepcionales a las que la reina escoge para marcarlas con un beso en la frente, convirtiéndolos así en un séquito de incondicionales”. Este hecho enmarca la totalidad de la novela, es decir, la condición de inquietud-fascinación envuelve y determina el conjunto de venturas y desventuras que sufre Bos Mutas mientras dura la delirante persecución de la reina de Saba; deidad que lo sumerge en el delirio y las adyacencias de la locura. 

Es importante precisar que Mutas se esfuerza por explicar su admiración proverbial por la reina, como lo deja entrever el texto desde el principio: “Arrastro la obsesión por la reina de Saba desde los ocho o nueve años, cuando mis padres me llevaron en un crucero por el Nilo, allá por los tiempos en que nuestra familia aún tenía dinero y los barcos de lujo no iban como ahora, cargados de pasajeros infectados que portan la peste de puerto en puerto”. 

Uno de los principales aciertos de esta novela radica en hacer del lenguaje un personaje tan importante como las mismas situaciones que se narran. En la obra, la escritura que pretende las palabras más exactas y sugerentes constituye un reto en sí mismo, un desafío que permite medir, si se quiere, la efectividad comunicativa de la historia.

Dicho esto, que en líneas generales condensa las acciones centrales de la novela, es importante mencionar algunos aspectos técnicos destacables. Lo primero que hemos de resaltar es que, como sucede con Sherezade en Las mil y una noches, el narrador de Canción de antiguos amantes hace uso de la narración enmarcada, la cual le posibilita incluir correlatos menores, y accesorios, si se quiere, dentro de la historia principal. Es por ello que, para aligerar la densidad retórica que supone la persecución de la reina de Saba, Bos Mutas refiere su historia personal en un capítulo como “Mi desjarretada adolescencia”, por ejemplo.

Ahora bien, en relación con esta técnica narrativa hay que precisar que su uso se produce para “relajar” las tensiones que genera la trama principal; es decir, la historia va de lo general a lo particular, lo cual niega de plano el segundo uso de la narración enmarcada, que no es otro que la construcción de una historia a partir de la sumatoria de hechos menores que componen un todo. 

Un segundo aspecto destacable lo constituye el uso poético del lenguaje; sí, Canción de antiguos amantes es una novela sugerente, rica en detalles lingüísticos y expresividades, como se aprecia a continuación: “Contra un cielo crepuscular rayado en negro, naranja y granate, veo cómo la niña se aleja sin que la disimetría de sus piernas le impida bajar a toda carrera. La capa dorada centellea tras ella como cola llameante de un pequeño cometa”. A diferencia de lo que sucede en muchas obras escritas por autoras contemporáneas a Laura Restrepo, en este texto se percibe explícita la preocupación por el empleo del lenguaje, por explorar las posibilidades que permite para dialogar con el lector a través de la fantasía. Uno de los principales aciertos de esta novela radica en hacer del lenguaje un personaje tan importante como las mismas situaciones que se narran. En la obra, la escritura que pretende las palabras más exactas y sugerentes constituye un reto en sí mismo, un desafío que permite medir, si se quiere, la efectividad comunicativa de la historia. Quizás, para finalizar, hemos de decir que el lenguaje se eleva a la categoría de tesoro porque, como sucede en la literatura oriental, las gemas y botines buscan ávidos las manos de quienes están en disposición de apreciar el significado de la riqueza y, cómo no, de la belleza también. 

Foto: penguinlibros.com

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