Un día en la plaza de mercado. La Galería Alameda
La Galería Alameda se fundó en los años cincuenta, 24 años después de que el barrio Alameda se alzara en Octubre de 1930. Hoy es parte del corazón de Cali y trabaja desde la madrugada para hacer tradición y cultura.
Por: Nathalia Muñoz Arias
Estudiante de Lic en Literatura

Foto: Alejandro Salazar
A las 4:00 a.m. se empiezan a descargar los bultos de papa, yuca, frutas y legumbres que serán consumidas por las familias caleñas. Huele a mañana, a almizcle de frio y alimentos frescos, y la galería Alameda se despierta. Lo que fue una cancha de fútbol, en donde se pagaban con centavos los alimentos traídos en camiones desde el campo, es hoy una de las principales plazas de mercado de la ciudad.
En 1954, sobre costales tendidos en el suelo, los vendedores empezaron a construir la plaza de mercado. “Muchos comerciantes venían del campo. No se conseguían guayabas ni aguacates, nada de eso. Eran ranchitos, hechos con costales de harina”. Pero hoy, 61 años después de su fundación, es posible encontrar una gran variedad de productos, que pasan por el pacífico, el valle y recorren incluso el esoterismo y las artesanías.
“El Rey del coco” ofrece botellas de arrechón y de crema viche a una pareja de jóvenes turistas y luego de que la rubia toma una prueba en un vasito aguardientero, se deciden por dos botellas de arrechón. Entre tanto “La reina del aguacate y las calabazas”, Stella, organiza sus productos en el estante de madera: ahí están los aguacates, verdes y brillantes; prometen buen sabor. También están los carniceros, el del granero con el incomparable perfume de arroz de cajón y los productos empacados, y la señora de las esencias dulces y los sahumerios, todos ofrecen diversidad de artículos, por lo que el público varía entre turistas, curiosos, jóvenes y adultos mayores.
Huele a mañana, a almizcle de frio y alimentos frescos, y la galería Alameda se despierta. Lo que fue una cancha de fútbol, en donde se pagaban con centavos los alimentos traídos en camiones desde el campo, es hoy una de las principales plazas de mercado de la ciudad
Sobre un amplio espacio están los restaurantes; es el medio día, se siente olor a sancocho, a fríjoles y se ven los platos servidos de sopa de pajarilla, humeantes. Mujeres de cuerpos esbeltos y hombres acalorados pasan por los mesones para ofrecer el menú del día; hay mucha gente, se escucha el ruido de los carros y se sudan gotas grandes en la frente, pero el calor no importa porque el agua de panela está fría y se puede repetir. Extranjeros, trabajadores y personas de los alrededores se disponen en sus sillas blancas para empezar a comer. Hay platos para todos los gustos.
Desde 1994 la galería del Alameda y las otras plazas de la ciudad cambiaron su funcionamiento administrativo. La empresa recolectora de basuras Emsirva era la encargada de dirigir las actividades de las galerías de Cali, sin embargo, dado que su objeto social no se correspondía con las labores administrativas de los espacios públicos, la concesión de las galerías tuvo lugar. Así, la plaza de mercado Alameda comenzó a regularse por la asociación de comerciantes, arrendatarios y adjudicatarios de la galería Alameda, ASOALAMEDA.
Están los carniceros, el del granero con el incomparable perfume de arroz de cajón y los productos empacados, y la señora de las esencias dulces y los sahumerios, todos ofrecen diversidad de artículos, por lo que el público varía entre turistas, curiosos, jóvenes y adultos mayores
Ahora los propietarios contribuyen con una cuota de afiliación y una de sostenimiento, proporcional a los ingresos de cada establecimiento. La plaza cuenta con un sistema de vigilancia y baños públicos pero doña María, sentada junto a su estante abastecido de yerbas, opina que “con Emsirva no pagábamos intereses tan caros, ellos cobraban de puesto en puesto”. Algunos locales están cerrados por los atrasos en los pagos de los propietarios pero las opiniones varían, don Jairo, por ejemplo, mueve sus fichas de ajedrez y asegura que “sí hubieron cambios positivos con la nueva administración”.

Foto: Nathalia Muñoz Arias
Hoy la Galería Alameda es una de las más limpias de la ciudad, esto también es debido a su ordenamiento, aunque algunos afirman que “siempre ha sido limpia y organizada” y que “ eso no es cosa de ahora. Hace 20 años no estaban los locales de afuera”. Sin embargo, aun cuando lleva la delantera en higiene y gestión, la competencia aumenta porque el mundo capitalista de los últimos tiempos ofrece en las grandes cadenas de mercados alimentos procesados, conservados y más prácticos para los relojes familiares. “Ahora hay mucha competencia, antes venían muchas más personas a comprar”, en estos años las ventas han disminuido según las percepciones de los vendedores.
Son las 6:00 p.m., doña María y sus yerbas ya se han ido, varios locales están vacíos y son menos los transeúntes que caminan por las calles de la galería. En el parque, cerca al mesías de cemento, se ve a varios indigentes rondar en las bolsas de basura, mientras otros tantos duermen sobre el pasto; las puertas de los establecimientos que cierran se oyen caer sobre el piso y la galería del Alameda duerme, espera la madrugada caleña que la despierte para comenzar a descargar de nuevo los bultos de comida, traídos en su mayoría desde Santa Helena, y después el ciclo empezará otra vez.



