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En el concierto de la literatura latinoamericana. La voz audaz de Óscar Collazos

El Centro Virtual Isaacs presenta con honores a Óscar Collazos, figura tutelar de la literatura colombiana y personaje excepcional entregado con una sencillez admirable a las labores culturales de nuestro país.

Por: Edgard Collazos Córdoba
Editor Periódico La Palabra

Óscar Collazos, un viajero de la literatura - Foto: www.eluniversal.com.co
Óscar Collazos, un viajero de la literatura – Foto: www.eluniversal.com.co

Supo desde la infancia que lo suyo era la literatura y desde esa niñez marcada por el arrullo del misterioso litoral del mar Pacifico, donde nació y vivió sus primeros años, y desde donde creó su exquisito imaginario, se dio a la tarea de encontrar su voz, una sonora y rítmica voz digna de contar tantas historias que lo han asediado a través de su vida.

Por más de cuarenta años Óscar Collazos acostumbró a sus lectores a entrar en mundos imaginarios, donde la realidad es sólo un pretexto para la vida intensa del arte, porque Óscar es ante todo un artista, y lo es porque su prosa pausada, vital, dueña de una música y un ritmo constante, golpea contra los acantilados de la historia que cuenta, sin deslindarla, resaltándola, uniéndola al sentido eufónico donde cada palabra es necesaria; prisma de sus diestras imágenes.

Y el lector que ha trajinado su narrativa siente que esa astuta voz que narra: Señor Sombra, Tierra quemada y En la laguna más profunda, novelas escritas en el siglo XXI, es la misma voz poderosa de las novelas de aquel joven que en los años setenta del siglo pasado escribió: Los días de la paciencia, Memoria compartida y Crónica del tiempo muerto, la misma voz acuciosa que no desafina un compás y que no pierde un ápice de la trama; que ejercita la audacia del silencio, de la insinuación, de la frase corta, que se contiene, que evita la retórica y que a pesar del paso de los años sigue conservando el elemento que el trajinado escritor se juega en pos del oficio: la audacia.

Su prosa pausada, vital, dueña de una música y un ritmo constante, golpea contra los acantilados de la historia que cuenta, sin deslindarla, resaltándola, uniéndola al sentido eufónico donde cada palabra es necesaria; prisma de sus diestras imágenes

Entrar en su vida es similar al recuento de la biografía de esos viajeros de la literatura inglesa, o de esos cronistas españoles que viajaron a quilla, descubriendo mundos y divisando el horizonte y lo pudieron contar todo porque vieron y escucharon demasiado. Al inicio de la búsqueda de los primeros años Óscar Collazos vivió en Bahía Solano, Buenaventura y Cali, alcanzando la capital a principios de los años sesenta con el ánimo de estudiar sociología en la Universidad Nacional, pero no tardó en llegar a París donde vivió penurias trabajando como cotero en el mercado de esa desconocida capital europea. Eran tiempos caldeados por la actividad política y el furor del inconformismo, bajo la luz de la ciudad de Balzac, de Proust y de Voltaire, fue testigo de los intensos momentos de mayo del 68, acontecimientos que vivió junto a la experiencia de escribir su primera novela, Los días de la paciencia.

Su vida ha enfrentado duros retos, su ilusión ha operado en la dificultad, alguna vez declaró en una entrevista:

Si no hubiese tenido dificultades no hubiera sido escritor,
Si hubiera tenido facilidades para cualquier cosa, probablemente
Hubiera buscado algo más divertido

Y es quizás en esa adversidad donde Collazos aprendió a mirar nuestra naturaleza, ese vasto conocimiento que tiene de la condición humana y la capacidad de esa naturaleza para extraviarse y de soportar un mundo despiadado, impredecible, ajeno a nosotros, y que nos arroja y nos estrella como esos personajes de Dostoievski, perdidos en la desilusión, y que le permite entrar en la vida de sus creaciones.

Y lo sabe porque es dueño de una experiencia vital, su vida corrió siempre tras las cosas que deseaba, y así como en la juventud logró conseguir una máquina de escribir para lograr sus primeros cuentos, así mismo sus múltiples actividades ligadas siempre a la literatura lo llevaron por Cuba, la Unión Soviética y los países del Este. Vivió en Barcelona, donde frecuentó la amistad del poeta Jaime Gil de Bedman, cultivo la amistad de Juan Marsé, y es en esas confianzas ganada por la amistad y su talento, como se le abren las puertas de los editores Carlos Barral y Ester Tusquet. En su trajín intelectual dirigió el Centro de Investigaciones Literarias de la casa de las Américas, en reemplazo de Mario Benedetti, y en torno a la creación de la literatura del continente, conoció en Barcelona A Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Julio Cortázar en el mejor momento del Boom Latinoamericano.

Óscar Collazos leyendo un fragmento de su novela “En la laguna más profunda” - Foto: http://ntc-eventos.blogspot.com
Óscar Collazos leyendo un fragmento de su novela “En la laguna más profunda” – Foto: http://ntc-eventos.blogspot.com

Óscar Collazos, con su obra, compuesta por más de veinte novelas, cuentos, ensayos, artículos periodísticos y crónicas, es el único representante de una época de gloria de la literatura continental, su nombre está unido a una historia de la que forman parte García Márquez, Mutis y Mejía Vallejo, aun así sus nuevas novelas forman parte de la nueva literatura nacional, lugar destacado que ocupa entre todos los novelistas debido a la sinceridad de su arte, porque no contamina sus argumentos y su prosa con los artificios engendrados por la vanidad y porque desde muy joven supo aquello que dijo Borges alguna vez, que buscar un destino es encontrar una voz, y la de Óscar es la voz de la audacia en el concierto de la gran literatura continental.

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