Crónica

Solía amarla pero tuve que matarla: Sobre los feminicidios o el genocidio contra las mujeres

Viernes de Cali. Cinco de la tarde. Tres hombres beben cerveza en la mesa de una cantina en el centro de la ciudad. Sonriendo dicen: ¡saluuud! Los parlantes disparan una canción y ellos la cantan con el alma: “Amigo qué te pasa estás llorando, seguro es por desdenes de mujeres, no hay golpe más mortal para los hombres que el llanto y el desprecio de esos seres. Amigo voy a darte un buen consejo, si quieres disfrutar de sus placeres, consigue una pistola si es que quieres o cómprate una daga si prefieres y vuélvete asesino de mujeres…”

Por: Ana Carolina Muriel
Licenciada en Literatura

El feminicidio es violencia extrema contra las mujeres - Foto: http://www. noticiasnet.mx
El feminicidio es violencia extrema contra las mujeres – Foto: http://www. noticiasnet.mx

Los hombres en Cali no saben qué es un feminicidio. Saben, eso sí, que si en la vida amorosa se encuentran una mujer mala y además sin corazón, entonces «mátala, mátala, mátala porque mala mujer no tiene corazón: mátala, mátala, mátala». Un feminicidio es eso: hacer realidad las palabras de la Sonora, asesinar a una mujer por su condición de mujer. Matarla en el contexto de ser su compañero sentimental. Matarla después de haberla violentado física, psicológica o económicamente. Matarla después de agredirla sexualmente. Matarla para generar terror o humillación a quien se considera el enemigo. Matarla por infiel, por perra, por mala madre, por mala mujer que no tiene corazón. La suma de los feminicidios constituye un genocidio contra las mujeres.

No es Latinoamérica, tampoco es Cali, es la mente masculina y patriarcal la que está enferma y debe sanarse, reconciliarse con lo femenino y respetar a las mujeres. Los hombres deben dejar de acosarnos, violarnos, matarnos. Y deben dejar de cantar que nos quieren matar

En Cali y en muchas otras ciudades del mundo, ideas como las de Alejandro Fernández, la Sonora Matancera o Guns N’ Roses martillan sistemáticamente la mente de los hombres y ellos están matando a las mujeres. Los novios, los esposos, los amantes se han convertido en potenciales enemigos de la mitad de la población. Las dieciocho mujeres que han sido asesinadas en Cali durante los dos primeros meses del 2016 no han sido asesinadas por otras mujeres. Su vida ha sido silenciada violentamente por humanos sin útero, por humanos hombres. Seis de ellas por humanos hombres que eran sus compañeros sexuales y sentimentales.

Proyecto mural en contra de los feminicidios - Foto: http://www.nataliopinto.com
Proyecto mural en contra de los feminicidios – Foto: http://www.nataliopinto.com

En el 2015, 13 de los 50 asesinatos de mujeres en Cali fueron feminicidios. Este año vamos en 6 de 18. Estas cifras son la revelación de un escenario donde el espacio más riesgoso para una mujer, donde es más susceptible de ser atacada, es en la casa, en la cama, en el universo íntimo y personal. Francia Elena Montaño es trabajadora del Sisbén hace 16 años. En su experiencia de trabajo se ha encontrado una y otra vez frente a la violencia intrafamiliar y la violencia contra la mujer.

—Una vez atendí una niña que necesitaba ser evaluada para acceder al servicio de salud, estaba golpeada y le pregunté:

—¿Quién te golpeó?

—Mi marido anoche —me dijo—, porque no me quise dejar hacer el amor. Yo tuve, hace muchos años, problemas con mi marido porque aunque él era universitario, no quería que yo estudiara. A nuestras oficinas llegó un esposo una vez y mató allí a la compañera. A otra trabajadora que era encuestadora, el marido la mató y la enterró en el patio de la casa.

Representación teatral Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer Cali Noviembre 2013 - Foto: http://www.publimetro.co
Representación teatral Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer Cali Noviembre 2013 – Foto: http://www.publimetro.co

No es Latinoamérica, tampoco es Cali, es la mente masculina y patriarcal la que está enferma y debe sanarse, reconciliarse con lo femenino y respetar a las mujeres. Los hombres deben dejar de acosarnos, violarnos, matarnos. Y deben dejar de cantar que nos quieren matar. En noviembre de 1988 salió una canción que podría ser la banda sonora para el testimonio de Francia Elena: Used to Love Her, de la banda norteamericana Guns N’ Roses. Frente a las críticas despertadas por la canción de los chicos de las pistolas y las rosas, Axl Rose respondió que era tan solo una fantasía, un juego, una broma. Y en los conciertos la cantó con el alma mientras el público gritaba en éxtasis:

Yo solía amarla pero tuve que matarla,
tuve que ponerla seis pies bajo tierra,
y todavía puedo oírla quejarse.
Yo solía amarla, ¡oh, sí!, pero tuve que matarla.
Yo sabía que la echaría de menos,
entonces tuve que guardarla,
ella está sepultada en el patio de atrás.
Ella me volvió loco y ahora soy más feliz de esta manera, ¡oh, sí!
Yo solía amarla, pero tuve que matarla.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba