Crítica Literaria

Sirena Selena vestida de pena y los sujetos travestidos

Después de 22 años de su publicación, la primera novela de Mayra Santos-Febres, titulada Sirena Selena vestida de pena, sigue dibujando una sociedad que se fragmenta por las construcciones híbridas y travestidas de sujetos marginados.

Por: Yenniffer Cuenú Caicedo
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Mayra Santos-Febres (1966), poeta, novelista, cuentista, ensayista y profesora universitaria puertorriqueña.
Foto: Daniel Mordzinski. Tomada de: wmagazin.com

Ahora mismo, al frente de mi computadora, estoy tratando de procesar cada capítulo de la novela. ¡Cuánta belleza en cada página! ¡Qué retrato más humano, íntimo y sincero! Tengo muchos nudos por desatar. Tendré que sentarme otro día, después de terminar aquí, para explorar la novela dos, tres veces más, y cuántas veces sean necesarias. Se siente como una necesidad de travestirse, de que la historia se quede en mí eternamente. Lo confirmo cuando me percato de mi incapacidad para describir con palabras exactas la magia y la solvencia de la prolífica obra de Mayra Santos-Febres. Pero sé, sin temor a dudar, que todos sus temas me inquietan y conmueven. La escritora puertorriqueña logra enfrentar a nuestro yo, al otro, frente a los problemas reales. Se puede estar alejada del contexto caribeño, pero el lenguaje y el tratamiento es universal. Su literatura estará presente eternamente, y dudo que deje de causar ecos.

Se trata de la primera novela de la puertorriqueña, titulada Sirena Selena vestida de pena (2000), una obra que no se olvida ni se digiere tan fácilmente. La novela inicia con el relato de un pasado que se cuenta mientras ambas, Martha Divine y Sirena Selena, están en un avión camino a República Dominicana en un “viaje de negocios”. Martha Divine ha rescatado a Selena de su posible destino: le enseña a ahorrar, a usar pelucas y lo transforma en una travesti. Selena canta como los dioses. Tiene una voz especial, es magia. Pero es negra, pobre y huérfana. Ambas emigran hacia otros países en busca de dinero, pues en el imaginario de Martha como empresaria, en la voz de Selena pervive un sueño americano. Sin embargo, las promesas se agotan y la realidad las enfrenta a muchos obstáculos. Sirena Selena vestida de pena profundiza en los enigmas de la sexualidad caribeña a partir de un lenguaje conmovedor y transgresor. Al mismo tiempo, establece relaciones intrínsecas entre la pertenencia y la búsqueda de la identidad, el amor y el sufrimiento, el deseo y el dolor, la marginalidad y la supervivencia.

De alguna forma, temo que este texto caiga en un sentimentalismo desmedido. Alerto al lector de esto. Sin embargo, no puedo dejar de percibir y comparar la absoluta belleza y complejidad de los temas de Santos-Febres con la narrativa de la norteamericana Toni Morrison. Y esto no es coincidencia alguna, pues Santos-Febres, en varias entrevistas, ha confesado que Morrison es una de las mujeres que ha influenciado su vida y su literatura. Desde su poemario Anamú y Manigua (1991), su libro de cuentos Pez de vidrio y otros cuentos (1994), hasta la novela que nos conduce hasta aquí, Sirena Selena vestida de pena (2000), y muchas otras que vienen después, como Cualquier miércoles soy tuya (2003), Nuestra señora de la noche (2006), La amante de Gardel (2015), y Antes que llegue la luz (2021).

La novela esboza una narrativa trans-genérica, pero no histórica, aunque sí enmarca pinceladas en los espacios y las opresiones de un contexto social caribeño. El turismo en el Caribe revela otra realidad: un turismo sexual como utopía. Estos espacios temporales (Puerto Rico, República Dominicana y Nueva York) convergen con el espacio narrativo y en las vivencias de otros personajes que sufren tránsitos distintos, pero análogos a los de Selena; incluso, en la relación de países unidos por una identidad afrocaribeña que están separados por una frontera poderosamente colonial.

En el ensayo El origen de los otros, Toni Morrison escudriña dos preguntas centrales: ¿qué motiva la tendencia humana a la creación del Otro?, y ¿por qué la presencia de ese Otro nos asusta? Entonces, ¿qué hay en la construcción de ese otro travestido, sobre nuestro mundo, más que su alegoría? ¿Cómo se construye en la novela Sirena Selena vestida de pena de la puertorriqueña Mayra Santos-Febres? Tal parece que hay una reprensión en nosotros mismos, en la aversión del otro. Por ejemplo, Solange, una de los personajes de la obra, es la representación del estándar, del diseño original de esposa. Un sujeto complaciente que se convirtió en la mujer que la sociedad esperaba que fuese. “Cuando se casó con Hugo, ella no era aún una mujer, pero decidió convertirse en una para aquel hombre triste que la quería amar”. Concebir dos hijos y ser alguien que no buscaba ser, pero esto le aseguraba una vida, una apariencia.

Sirena Selena vestida de pena profundiza en los enigmas de la sexualidad caribeña a partir de un lenguaje conmovedor y transgresor. Al mismo tiempo, establece relaciones intrínsecas entre la pertenencia y la búsqueda de la identidad, el amor y el sufrimiento, el deseo y el dolor, la marginalidad y la supervivencia.

Solange Graubel no logra comprender las transformaciones de Selena, pero su represión se resquebraja porque ella, ni con performance, ha podido liberarse. Selena se des-oculta en los hoteles con su extravagancia y su divinidad; es admirada, incluso, por Hugo, el esposo millonario de Solange, pero tampoco ha alcanzado la estabilidad que Solange tiene.

Luego está Hugo, quien termina perdido en la belleza de Sirena, una magia que le revela una versión de sí mismo que nadie conoce. Todas las transiciones están relacionadas con la otredad. Los personajes dan cuenta de sus reconocimientos, traumas y complejidades, con la mirada y la construcción de los otros y de identidades fronterizas y binarias. Martha Divine es drag queen, una mujer rubia y exótica. Con Martha, Sirena deja de deambular y se convierte en un sujeto travestido cambiante. El performance, el espectáculo, surge como una contra respuesta, pero también da la posibilidad de trascender los límites. Ambas aceptan ciertas condiciones con la garantía de poder des-ocultarse. Ser vistas, deseadas y admiradas.

Foto: planetadelibros.com.co

Sirena Selena vestida de pena es una obra exquisita de leer. Devoradora, compleja y transgresora por la pluralidad de realidades simbólicas, las referencias e intertextualidades que inician, incluso, en la construcción de los nombres de los personajes. Selena, Homero y Divine aluden a personajes complejos de la cultura clásica. La obra persiste en un tema sobre la identidad nacional y cómo espera el estándar que los sujetos se expresen. En la apariencia son deslegitimados, pero en la oscuridad, en los bares y hoteles lujosos, cuando dejan de ser anónimos y se inscriben temporalmente a la sociedad, se legitiman y se instrumentalizan para satisfacer ciertas necesidades.

La novela de Santos-Febres retrata personajes inestables desde todos los puntos de vista, y es allí donde se problematiza nuestra incapacidad para comprender a los otros. Al final, todos tenemos la misma incertidumbre sobre nuestra identidad, y no hay por qué satanizar la experiencia ajena, mucho menos cuando no se ha logrado enfrentar la propia.

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