Piedad Bonnet en Viernes de letras. Un diálogo íntimo y desgarrador con Univalle
Con un auditorio que no dio abasto y decenas de personas sentadas en las escaleras y el suelo, se llevó a cabo el ocho de abril la segunda sesión del Programa Viernes de letras, donde la invitada Piedad Bonnet se mostró conmovida por la enorme asistencia de interlocutores.
Por: Daniel Zapata Villa
Estudiante de Lic. en Literatura

El segundo encuentro de Viernes de Letras se realizó en el auditorio Ángel Zapata de la biblioteca Mario Carvajal, Universidad del Valle. En esta ocasión la invitada fue la escritora de Amalfi, Antioquia, Piedad Bonnett, exprofesora de la Universidad de los Andes, quien abordó diferentes temas referentes a la escritura de su libro Lo que no tiene nombre, al igual que otros tópicos referentes a sus demás obras y experiencias. Esta fue una conferencia conmovedora donde Bonnett habló desde lo más profundo de su ser, respondiendo a preguntas bastante personales referentes al suicidio de su hijo Daniel y a la escritura del libro Lo que no tiene nombre, dedicado al mismo.
«Cuando una persona muy entrañable muere, los que quedamos optamos por el camino del viaje, porque el viaje es como una huida momentánea que nos aleja. Acuérdense, los que han leído el libro, que yo cuento que nosotros nos vamos a Nueva York, donde Daniel se mató; dejamos ahí lo que queda de él, regresamos y ese regreso a la casa es muy violento. Cualquiera que haya tenido un duelo sabe lo que es regresar a una casa donde hay un vacío irreparable».
Después del regreso decidió realizar un viaje, llevando de compañía el libro de Al Alvarez El dios salvaje; dicho libro es una historia del suicidio. A partir del libro de Alvarez, Piedad Bonnett pudo establecer una similitud entre su experiencia y la tragedia griega, pese a que en nuestros tiempos no pueda concebirse la tragedia griega como género literario.

«El dolor más grande que se siente al suicidio es no saber por qué… y no saberlo nunca, a menos de que el suicida deje una carta. Lo que más me atormenta a mí es pensar cómo fueron esas últimas horas de Daniel. En ese sentido, el objetivo era comprender eso. Al escribir, mi objetivo era entender quién había sido mi hijo».
La conferencia estuvo encaminada a la experiencia de Bonnett y cómo a partir de este desgarrador episodio pudo encontrar la forma de realizar una crítica social a distintos entornos, en especial el servicio médico en Colombia y sus altos costos.
Es así como esta conferencia partió del tema del suicidio de Daniel para abordar diferentes cuestiones sociales y los dramas de la condición humana, su relación con la literatura, en especial las decisiones literarias que la autora tomó a lo largo de la escritura del libro, partiendo de la cuestión inicial: este no podía ser un libro de ficción, ya que consideraba que no estaba bien novelar la historia de su hijo.
Piedad Bonnett es una escritora con años en el oficio, así que resultó pertinente interrogarla respecto a su percepción de la poesía y la creación de los poemas.

«No le podemos endilgar a los lectores nuestra vida como si fuera un montón de anécdotas, aunque tengan sentido. Un poema solo es legítimo cuando se puede convertir en experiencia de otro. Por ejemplo, yo tengo un poema sobre un toro que entra a la casa y la niña está dormida, se supone que está escondida en el último cuarto; a ese poema le doy una vuelta porque convierto al toro al final en algo que no lo digo explícitamente pero lo sugiero, y es el miedo que va a tener el resto de la vida, como ese toro invasivo que pasa. Mi mamá me contó que en mi casa de pueblo una vez entró un toro por todas las habitaciones; yo vi en eso un motivo poético».
Más tarde, afirma, refiriéndose al uso de las anécdotas en la poesía y volviendo a aquella historia del toro: «Pero no lo plasmé como algo evidentemente mío; yo creo que el manejo del lenguaje en la poesía es lo que distancia la subjetividad del poema que resulta».
Esta conferencia fue de profundo interés para los espectadores, quienes hallaron en el discurso de Piedad Bonnett una charla franca y amena sobre su experiencia, argumentando cómo la escritura fue clave al momento de llevar el duelo y conocer un poco más a su hijo. Hay que tener en cuenta que todos los seres humanos desempeñamos roles distintos con las diferentes personas que nos relacionamos; aunque la madre llegue a ser amiga de su hijo, nunca lo conocerá de la misma manera que su mejor amigo de infancia o sus exnovias, entre otras personas.



