CríticaCrítica Literaria

Menos que uno

Por: Jimena M.
Estudiante de Lic. en Literatura

Joseph Brodsky en su escritorio - Foto: http://www.tinhouse.com/
Joseph Brodsky en su escritorio – Foto: http://www.tinhouse.com/

Menos que uno

Marca de agua
(Watermark)
Joseph Brodsky
Editorial: Norma
Edición: 1993
Páginas: 117

Recordar el destierro del edén, sea desde el ingenio literario o como emblema de una estirpe, tal vez justifique el desconcierto y la nostalgia de quien observa; dígase Brodsky cubierto de un ligero cuero oscuro. El escritor retrata, precedido por la debilidad de aquella mano incapaz de trazar luz marmórea, la estructura fragmentada, también precisa, del recuerdo.

Portada Marca de agua - Foto: http://www.siruela.com/libros
Portada Marca de agua – Foto: http://www.siruela.com/libros

Conmueve en las descripciones narradas con cierto humor y vanidad, la doble condición del habitante; su presencia reducida a causa de las calles, fachadas medievales adornadas con figuras mitológicas griegas, y su actitud altiva expresada a través de la silueta ostentosa del traje. La ciudad recuerda al caminante moderno el precario ingenio arquitectónico de las ciudades que habitó, también la debilidad en su imagen carente de gracia. El cuerpo es insignificante y perecedero ante aquellos monumentos todavía vigentes; diríase Venecia, más la palabra tiempo precede dicho nombre.

Quien une este entramado de atributos incompatibles, conjuga a través de unos signos más vitales que biográficos, ambos elementos. No será Leningrado con sus mezquitas y el recuerdo inseparable del trabajo forzoso en el régimen soviético, tampoco la presencia borrosa de un padre fotógrafo, la motivación de las múltiples visitas y del trabajo en soledad. Aparece en sus referencias juveniles, como un síntoma de orgullo e inconformidad, el ejercicio de la literatura. El hombre no acude a folletos turísticos, ni se adhiere al comentario elogioso, y aún, habituado a la compañía silenciosa, no espera el breve romance. Le es dado, como el encuentro casual o las sonrisas cruzadas en la acera, cubierto de cierto intercambio habitual, el libro poseedor de aquel lugar. Escribe para condensar la experiencia, y esta a su vez constituye la imagen que él, Brodsky intransigente cubierto de un ligero cuero oscuro, deseó como lugar de vida.

Marca de agua funciona a modo de un conglomerado de relatos secuenciales; tal vez sea acertado compararla con la conversación sostenida en una oficina de trabajo durante una hora por dos mujeres compañeras de área

Un hombre de aproximadamente veinticinco años desciende del tren. Está en Venecia, observa la belleza sutil de una mujer ojos color avellana, se encuentra solo sin más referentes que los ofrecidos por la literatura. Ha visto dos o tres películas, no reconoce otras imágenes más allá de ciertos filmes. Recorre durante diecisiete inviernos las mismas calles, contempla algunos paisajes como protagonista de este o aquel relato, se detiene, camina, fuma al modo de los personajes principales de la historia. Estos detalles, obviados por la premura de la narración o por cierto interés personal y metafísico, adjetivo cómodo empleado por muchos para describir la poesía que les resulta confusa e incomprensible, son base del discurso expansivo e íntimo empleado para la narración. Las reiteradas enumeraciones descriptivas del espacio, las múltiples lecturas en torno a un elemento circunstancial, reflexiones entre incisivas y anecdóticas, emergen de la experiencia que confronta a través del pensamiento el paisaje ofrecido. El hombre traza líneas y edificios similares a Venecia, con la certeza de hallar, contrario de aquél archipiélago, la cómoda posición del nativo.

Retrato Brodsky por Robert Morgan – Foto: http://www.venicemylove.com/
Retrato Brodsky por Robert Morgan – Foto: http://www.venicemylove.com/

Marca de agua funciona a modo de un conglomerado de relatos secuenciales; tal vez sea acertado compararla con la conversación sostenida en una oficina de trabajo durante una hora por dos mujeres compañeras de área. La voz de corto alcance se fragmenta a favor de una secuencia narrativa semejante a la estructura del lugar. Aquellos relatos subjetivos no podrían prescindir de los que lo anteceden. Así, el desencadenamiento de la experiencia, cuál sigue a cuál, adquiere la misma importancia del relato. De este modo Brodsky, entre ruso, judío e inglés, nos esboza aquel lugar indirecto y sutil que prolonga, como el agua entre canales, su voz que aún dice: aquí estoy.

Estampilla en homenaje a Brodsky Foto: http://www.liveinternet.ru/
Estampilla en homenaje a Brodsky Foto: http://www.liveinternet.ru/

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