Manipulación en los medios de comunicación

Basta una mirada al panorama de lo que está pasando en el mundo, de lo cual nos enteramos, muchas veces sin cuestionarnos, a través de los medios de comunicación, para entender el porqué Noam Chomsky, el lingüista más importante de estos tiempos, escribió las 10 estrategias de manipulación ejercida por los grandes monopolios mediáticos en la era de las grandes tecnologías digitales.
Cierto es que existe la contra. Las redes sociales juegan un papel nivelador, pues alivian o compensan aquello que los grandes medios no informan, hacen a medias o distorsionan.
Un simple ejemplo: La más poderosa empresa de información del Brasil, la red O Globo, notició para el mundo que el pasado 18 de marzo, a la Avenida Paulista, en el corazón financiero de São Paulo, asistieron apenas 80 mil personas al acto de apoyo a la democracia contra el golpe que la derecha neoliberal pretende darle al gobierno legítimo de Dilma Rousseff. Los videos que circularon ese mismo día en Facebook mostraron a casi medio millón de personas, muchísimas más que las concentraciones de la oposición, esas sí destacadas y aumentadas por La Globo.
Este solo ejemplo, en medio de la profunda crisis política que vive el Brasil por cuenta de los escándalos de corrupción en Petrobras que implican a varios congresistas de la oposición, indica los motivos por los cuales se manipula la información. La vieja oligarquía brasilera quiere volver al poder a toda costa.
Por supuesto, ahora que están queriendo vincular al expresidente Lula, expuesto a lo que Pepe Mujica llama “vedetismo jurídico” para cerrarle el paso, la crisis se caldea y la manipulación mediática adquiere proporciones increíbles. Por la importancia geopolítica del Brasil, el rumbo que tome la actual situación tendrá consecuencias para el continente. No serán los grandes medios de allá, ni los de acá, que hasta ahora se han limitado a reproducir las versiones manipuladas de O Globo y la Folha de S.Paulo, los que nos van a ofrecer una información veraz y ajustada a los hechos. Tocará, pues, contrastar con las redes sociales, los medios independientes y la visión de los analistas internacionales que están siguiendo la crisis con mayor rigor e imparcialidad.
El tema es de la mayor importancia para un país como Colombia ahora que está próxima la firma de la paz en La Habana. El papel de los medios jugará un papel definitivo en el llamado posconflicto, pues está claro que se requiere pedagogía para la paz, formar a la opinión pública, algo que no se logra con manipulación mediática como acostumbran muchos de los grandes medios colombianos. Acá también juegan un papel clave las redes sociales, los medios alternativos y la ciudadanía en el boca a boca; así como las universidades si se disponen como generadoras de análisis y reflexiones, tan necesarias e indispensables para el resto de la sociedad.
La Palabra, como un medio de periodismo universitario, se dispone a tratar estos temas con el concurso de la academia y de las voces más autorizadas del país.



