La paz. Dos versiones enfrentadas
¿Y qué va a ser de nosotros
Constantino Cavafis
ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo,
era una solución.
Por: Jorge Sánchez Fernández
Estudiante de Lic. en Literatura

Debo confesar que el tema de la paz no era de mi interés. Quizá por haber estado tanto tiempo sumergido en este conflicto no sentía necesario terminarlo, quizá porque ya se ha vuelto una parte de mí y lo asimilo como una más de esas cosas inevitables, cotidianas: otro rostro para lucir. O tal vez porque desde mi privilegiado puesto de citadino no he vivido esa otra parte de la confrontación, esa versión que únicamente se experimenta en los campos y las selvas; una realidad llena de sangre, rencor y muerte.
El libro que han escrito Roy Barreras y José Félix Fuenmayor, La paz – Dos versiones encontradas, nos sumerge en los pormenores del proceso de paz que actualmente se lleva a cabo en La Habana y que supone el último escalón para llegar a la tan ansiada paz. Ambas versiones dejan de manifiesto los dos polos que existen a la hora de analizar las particularidades del posconflicto y de las acciones que se están tomando para encararlo.
Aquel que niegue la importancia de un proceso de paz en un país sumergido en la violencia armada por más de sesenta años es alguien que habla sin conciencia social ni inteligencia. La paz ha sido uno de los grandes fines que todos los colombianos hemos anhelado. Ahora, con los acuerdos de La Habana, se nos presenta la oportunidad para conseguirla.
El libro se divide en dos partes, diferenciadas tanto física como ideológicamente. La editorial Planeta se ha encargado de que las dos posiciones queden manifiestamente en contraposición y por esta razón ha impreso la parte de Roy y la de Fuenmayor una al revés de la otra, en una especie de efecto espejo. Esto deja de manifiesto, incluso antes de abrir el libro, que nos enfrentaremos a posiciones diametralmente opuestas y que deberemos «elegir», o al menos tomar partido, por una de las dos.
La versión de Roy
Puestas ya las fichas en el tablero, Roy Barreras lanza sus alfiles a defender el proceso que lleva a cabo el gobierno. En su opinión, las negociaciones en La Habana son el camino más seguro para alcanzar una solución negociada. Al comenzar el texto deja en claro que negociar no es entregar el país a las FARC, como muchos afirman, sino un esfuerzo aunado para dejar atrás los años de miedo e incertidumbre en que hemos estado sumergidos.
El conflicto armado no ha dejado más que víctimas, directas o indirectas. Miles de millones en gastos de fuerzas armadas, un sinnúmero de desplazados por la violencia, niños sin hogar, mujeres abusadas, hambre, destrucción del medio ambiente y demás tragedias ya olvidadas. Roy Barreras recoge todos estos hechos y con cifras precisas nos muestra cómo el país podría mejorar si se concretan las negociaciones.
Como es sabido, el expresidente Álvaro Uribe Vélez es el más acérrimo opositor del proceso de paz. En muchas ocasiones se ha referido a él insinuando, o diciendo claramente, que se terminará entregando el país a las FARC. Por esta razón, en los epígrafes de cada capítulo Barreras cita a Uribe para después desvirtuar estas declaraciones, mostrando las falacias y contradicciones del cabecilla del Centro Democrático. Esto hace parecer que el autor estuviera peleando constantemente, intentando desacreditar a Uribe en vez de transmitir una información para el ciudadano de a pie.

La versión de José Félix
José Félix Fuenmayor no es un contradictor de la paz y eso lo deja muy claro al inicio de su texto: todos los colombianos de bien estamos a favor de la paz, un derecho y un deber fundamental que, además, no se negocia, se construye. En su opinión, muchos de los acuerdos planteados en la mesa de negociación están encaminados a buscar una paz con impunidad, sin reconocimiento ni reparación a las víctimas que tanto han sufrido.
En su texto trata la Reforma Rural Integral (RRI), las Zonas de Reserva Campesina (ZRC), participación política, cese al fuego bilateral y zonas de concertación, entre otros. Muchos de estos temas también son tratados por Roy Barreras, pero bajo el lente de Fuenmayor, por ejemplo, en cuanto a las ZRC, que según ACORE son: «Un mecanismo encaminado a eliminar y prevenir la inequitativa concentración de la propiedad… y aprovechamiento de las tierras baldías de la nación, dando preferencia en su adjudicación a los campesinos de escasos recursos».
Mientras para Roy Barreras las ZRC son algo que el gobierno le debía al campesinado y con las cuales estos podrán desarrollar su economía, para José Félix estas tierras, que las FARC pretenden autónomas, serán controladas por el grupo armado para consolidar a largo y mediano plazo el control territorial y el dominio sobre la población. Dos versiones que, como dice el título, se enfrentan en un país dividido y confuso. Un país que en realidad no conoce a fondo el proceso de paz y que es guiado por la opinión de medios de comunicación al servicio de terceros.
Con el proceso de paz se ve un afán por encontrar un fin al conflicto armado en que hemos estado sumergidos. Sin embargo, no se debe olvidar esa otra parte del país que se desangra: los campesinos en el campo, los estudiantes en la ciudad, los indígenas, la salud. Colombia es un país de contrastes, a cada hora lo evidenciamos. El gobierno, como ente regulador, necesita ver más allá de un problema particular y enfocar sus fuerzas para que haya un cambio de profundidad.



