Festival Internacional de Cine Corto de Cali: muestra representativa de nuestras formas de humanidad
Del 5 al 9 de noviembre se llevó a cabo, en la Cinemateca del Museo La Tertulia, el Festival Internacional de Cine Corto de Cali, donde se presentaron cortometrajes en diversas categorías nacionales e internacionales. Estos cortos revelaron la esencia humana a través de animaciones e historias de máximo media hora de duración. Es precisamente la naturaleza corta de estas piezas lo que forja sus particularidades cinematográficas y su nivel de dificultad.
Por: Sofia Londoño Galeano
Comunicadora social y periodista
Estudiante de Licenciatura en Lenguas Extranjeras, Univalle

A lo mejor, la analogía más adecuada para describir lo que es un corto es basarse en la diferencia literaria entre cuento y novela. Mientras la novela es una historia que tiene chance de develar lentamente los detalles más profundos de sus personajes, el cuento debe dosificar inteligentemente las descripciones que realiza, no solo por su espacio limitado, sino porque su magia está, precisamente, en la omisión de lo no dicho. Es así como podríamos decir ―a la ligera― que la novela es al largometraje lo que el cuento es al cortometraje.
Estos cortometrajes son cápsulas de momentos, cápsulas de vida con las que podemos sentirnos identificados, entretenidos o reflexivos. Y es que no hay nada mejor que salir de la sala de cine cuestionando nuestras formas de humanidad.
Durante los cinco días de presentación de una selección nacional e internacional del Festival de Cine Corto de Cali, organizado por Industria Paraíso y la Universidad Autónoma de Occidente, se proyectó cine corto producido desde universidades y particulares con diversas visiones del arte, el cine, y especialmente, de la humanidad. Desde muestras animadas hasta historias fantásticas y relatos de la vida común, estos cortometrajes dejaron entrever la complejidad emocional detrás de lo que pueden parecer narraciones simples.
En la selección oficial nacional universitaria destacó Célimo (2023),escrito ydirigido por Nicolás Jaramillo y realizado por estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle. Este cortometraje cuenta la historia de Célimo, un hombre mayor que revive a su esposa a través de sus cartas en un universo difuso de confusión por el deterioro de su mente. Célimo debe esforzarse por entender su realidad inmediata, mientras cae en cuenta de lo vivido y lo perdido. Esta retrospección ocurre mientras lucha con el encierro en el que él mismo parece haberse puesto, como forma de salvaguardar su integridad. Este corto es un homenaje a la vida, a la familia y a los recuerdos construidos que se desvanecen con la distancia del olvido y la edad.
Por su parte, en la selección oficial internacional universitaria encontramos a The Turtle (2023), dirigido por Yara Gari ―colombiana residente en Corea del Sur―, quien retrata, con una hermosa simplicidad, la perspectiva de Seonyoung, una niña de ascendencia china y coreana que al mudarse con su familia a Corea del Sur es rechazada por otros niños de su edad porque descubren que proviene de China. Este cortometraje trata la problemática de la xenofobia y la discriminación desde una situación específica que puede parecer banal, pero que es narrada con la fuerza de sentirlo desde el lente magnificador de la infancia.

Foto: comunicacionsocial.univalle.edu.co
En la selección oficial internacional se presentó Chica de fábrica (2023), de origen mexicano, con Yalitza Aparicio como protagonista, quién debutó en Roma (2018), película dirigida por Alfonso Cuarón. Aparicio retrata la jornada laboral de una costurera de una fábrica en tiempos de pandemia, donde debe ocultar su estado de embarazo para no ser despedida. Este cortometraje devela la situación común de la explotación laboral sin intentos de clandestinidad; al contrario, lo muestra como lo que es: una problemática oculta ante los ojos en plena luz del día. Chica de fábrica es una poderosa obra que cuestiona la libertad reproductiva femenina y, precisamente, los caminos precarios que deben atravesar las mujeres que deciden ser madres mientras trabajan en países como México.
También latinoamericano, Cuarto de hora (2023),dirigido por Sebastián Nemo, es un cortometraje realizado en un solo plano secuencia que, durante 16 minutos, trata de entender la vida de Alex, un inmigrante haitiano indocumentado que se encuentra en Chile, donde sufre un accidente automovilístico que lo lleva a comunicarse en francés con una desconocida.
La selección diversa del festival dio la oportunidad de ver como espectador varias formas de contar historias, no solo con diálogos o actuaciones, sino con movimientos de cámara, el uso de la luz y el color, la animación y la música. Una vez más, se reitera que la humanidad puede ser retratada y representada en unos cuantos minutos, logrando la maestría ―volviendo a la analogía― de un buen cuento. Estos cortometrajes son cápsulas de momentos, cápsulas de vida con las que podemos sentirnos identificados, entretenidos o reflexivos. Y es que no hay nada mejor que salir de la sala de cine cuestionando nuestras formas de humanidad.

Foto: es.unifrance.org



