Crítica Literaria

En la orilla, una novela errática del Nobel de Literatura Abdulrazak Gurnah

Un refugiado siempre termina viviendo en “no lugares”. De allí surgen las orillas imaginarias que construye el comerciante Saleh Omar, personaje de la novela En la orilla, luego de que la falsificación de unos documentos lo conduce a una aventura cargada de evocaciones por lo lejano, lo próximo y lo desconocido, en compañía del profesor exiliado Latif Mahmud.

Por: Yenniffer Cuenú Caicedo
Estudiante Licenciatura en Literatura, Univalle

La sexta obra del condecorado Nobel de Literatura 2021, el tanzano Abdulrazak Gurnah, nacido y criado en la isla de Zanzíbar, titulada En la orilla (By the Sea, 2001), tal como aparece en la primera traducción al español, publicada en 2013 por la hoy descatalogada editorial Poliedro, apunta a temas ya abordados en su obra Paraíso (1994), por “su discernimiento inflexible y compasivo de los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes”, tal como lo recalcó la Academia Sueca al otorgar el premio.  Y se añade otros como el exilio, la construcción de identidad y la pertenencia, a partir de configuraciones geográficas, culturales y literarias.

Abdulrazak Gurnah (1948), escritor africano.
Foto: unicamp.br

La novela relata la vida de dos refugiados de Zanzíbar que, por destino, se encuentran en una ciudad costera de Inglaterra, luego de que el comerciante de 65 años, Saleh Omar, aterriza en el aeropuerto de Gatwick con un pasaporte falso a nombre de Shaaban, y finge saber hablar inglés, lo que impide a los funcionarios de servicio social comunicarse con él. Así, lo remiten con un intérprete de la lengua suajili, el profesor, poeta y exiliado Latif Mahmud. Saleh logra convertirse en refugiado político y se instala a orillas del mar. A partir de allí, se despliega la construcción narrativa de una sociedad lacerada y escindida por la tiranía, el racismo, la represión y la ingobernabilidad, mientras se van añadiendo y significando otras historias.

Se desgranan tránsitos errantes e íntimos a raíz de una pequeña caja de incienso, el único objeto que lleva Saleh a Inglaterra, y cómo el desconocimiento de las otredades origina las construcciones binarias y dicotómicas entre lo lejano y lo próximo, lo desconocido y lo conocido, el “yo” y el “otro”. De allí que la novela de Gurnah problematice el origen de la deshumanización, revelando una sombría historiografía del mundo que ha provocado los sistemas patriarcales, racistas y colonialistas.

En Abdulrazak Gurnah hay muchas virtudes literarias, y, sobre todo, lo distingue una narrativa de ricas descripciones y personajes, visionada a romper con la hegemonía de la cultura y la literatura sin una idealización particular de mundo. El autor tiene una capacidad fascinante para evocar un pasado, repleto de luces y sombras, y conducirlo hacia una transformación social que en la novela se desarrolla, con cierta nostalgia, por dos personajes compartiendo el sin sentido de renunciar a un país forzosamente; un paraíso que también perdió Gurnah a la edad de 18 años, cuando llegó como refugiado al Reino Unido después de que en Zanzíbar se alertó un fraude electoral y se derrocó violentamente al sultán árabe de Zanzíbar, Jamshid bin Abdullah.

En Abdulrazak Gurnah hay muchas virtudes literarias, y, sobre todo, lo distingue una narrativa de ricas descripciones y personajes, visionada a romper con la hegemonía de la cultura y la literatura sin una idealización particular de mundo.

El rumbo cambiaría luego de que la historia del Nobel 2021 diera un vuelco y se convirtiera en un eje fundamental de su narrativa. Gurnah empezó a escribir, desde la errancia de un “no lugar”, un diario personal cargado de reflexiones y anécdotas hasta fecundar en su primera novela, Memory of Departure.  El autor ha señalado en varias entrevistas que su verdadera motivación la encontró cuando debió asimilar la idea de haber perdido un lugar en el mundo; aliciente capaz de convertirlo en Nobel y de revelar una compleja y conmovedora reflexión por lo habitado y lo inexplorado, pues los mapas establecieron “umbrales de la imaginación” y dieron forma al territorio, hasta “forjar un orden jerárquico donde colocar a la gente que vivía en otros lugares inaccesibles y primitivos”.

Foto: infobae.com

Esa extensa geografía está presente en la novelacon una prosa poética absorbente, pero no ágil. Al libro se debe acercar en sintonía de reflexión, y de forma pausada, pues alerta a los gobiernos occidentales por la problemática migrante y revela los imaginarios políticos y sociales del pasado y el presente entre África y Europa; reconstrucciones de la historia que sirven a Abdulrazak Gurnah para tratar con profunda observación temas como el desplazamiento entre las culturas, el colonialismo europeo, el mestizaje cultural y la urgencia política de enfrentar la crisis de sistemas que fortalecen la monstruosidad y la deshumanización de los otros, hasta descomponer una historia que “empezó a crispar los ánimos y a enmarañarse ante la agresión”. Además, porque persisten los prejuicios hacia personajes que deben decidir si quedarse en la orilla y en la historiografía del pasado, o reconstruir para el futuro sin desvanecerse en el “no lugar”.

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