El Museo Rayo reabre sus puertas después de dos meses de readecuaciones
Como resultado del terremoto del pasado 10 de agosto, el Valle del Cauca y el país se vieron notablemente afectados. No obstante lo devastador del suceso, hoy uno y otro celebran la reapertura del afamado Museo. Fundado hace más de cuarenta años por el maestro Omar Rayo, en Roldanillo, este emblemático epicentro del grabado latinoamericano y el dibujo se reafirma en su misión de llevar lo mejor del arte a las comunidades y al mundo.
Por: Alejandro Alzate

Como excelente para los intereses culturales de la región y del país puede catalogarse la reapertura del Museo Rayo en Roldanillo. En el anuncio, hecho por su directora, la poeta Águeda Pizarro, se informó que, desde el pasado 11 de octubre, el Museo se está vinculando a actividades como el Festival de sabores y colores. Adicionalmente, el próximo 25 de octubre se realizará La gran estampatón, actividad que busca recaudar fondos para el financiamiento y funcionamiento operativo de la entidad.
Con esta reapertura, el Museo Rayo se erige como símbolo de resiliencia y vocación, como una entidad que enfrenta los desafíos y sigue cultivando un legado de más de cuatro décadas.
Según puntualizó la referida directora, el próximo 7 de noviembre se abrirán cinco exposiciones que se derivan de una gran exposición llamada Natura Revelada. Esta actividad, en particular, es importante porque explica la intrínseca relación entre la obra del maestro Rayo y la naturaleza. De manera complementaria, habrá también una exhibición de la obra del ya fallecido artista danés —nacionalizado mexicano— Palle Seiersen Frost.
Con esta reapertura, el Museo Rayo se erige como símbolo de resiliencia y vocación, como una entidad que enfrenta los desafíos y sigue cultivando un legado de más de cuatro décadas. Actualmente, “el Museo resguarda más de 11.400 obras de dibujo y grabado latinoamericano, entre ellas más de 4.800 obras de su fundador”. La reapertura deja en claro que el arte, más que otras expresiones de la ciencia y la tecnología, tiene la función simbólica de sostener el alma de las comunidades y de llevarlas a la reflexión mediante lo contemplativo.
Finalmente, es importante convocar los esfuerzos de los entes gubernamentales regionales y nacionales para que aseguren la supervivencia de este y otros importantes museos. Cierto es que los espacios artísticos deben ser proactivos en la búsqueda de alternativas de subsistencia, pero también lo es que la sinergia de esfuerzos estatales hace las cosas más fáciles.



