Editorial

Editorial Agosto 2015

Cada semestre La Palabra inicia labores pensando en comprometerse más con el testimonio de la ciudad y la región, para que a las futuras generaciones dedicadas a la literatura no les falte que cantar, ni a los rastreadores de destinos, elementos para la reconstrucción de la historia.

Si así hubiese sido desde el inicio de nuestra fundación, si la crónica hubiera anidado en el espíritu de nuestra cultura, hoy sería más fácil inspirar novelas, relatos, cuentos, guiones de cine, y generar conocimiento acerca de nuestra manera de ser y de enfrentar los problemas como comunidad, y eso demuestra lo invaluable que es la dedicación que algunos hombres de nuestra ciudad han tenido en los momentos caóticos que la urbe ha vivido en sus definitivos momentos de conflicto.

Leo con agrado, el testimonio escrito por viajeros y cronistas que en el siglo XIX viajaron y vivieron en la región, entre ellos Isaac F. Holton, quien hace un recuento de las casas de hacienda y la vida de los negros y los blancos; o del bello relato de G Moligen sobre Cali y Jamundí y la importancia de sus ríos, pero quizás la más importante, porque implica análisis sobre la situación política de la ciudad y del país, es la crónica que don Santiago Heder, un judío, conocido como “el precursor,” quien hacia 1876, (época en que Cali fue saqueada y quemada, un sin número de sus habitantes fusilados y sus mujeres violadas por las huestes liberales del general David Peña, un mulato profesor del colegio de Santa Librada, militante del liberalismo radical en el gobierno de Aquileo Parra) escribió una crónica sobre este suceso acaecido el día de navidad, en tiempos de una de las tantas guerras civiles del siglo XIX.

La biografía de don Santiago y sus descendientes está unida a la historia y al desarrollo de la ciudad y a la región después del siglo XIX, en una de sus páginas leemos que: Eder was born in Goldingen in the Duchy of Courland in the Rusiam Empire,” En el momento del suceso era diplomático de los Estados Unidos, en Buenaventura. Es apasionante imaginarse por medio de la crónica literaria, a éste hombre y a otros extranjeros que vivían en Cali, padeciendo el holocausto de esa negra noche de navidad: Luis Fischer de Alemania; a los italianos, Antonio Pugliese y José Quilice; a John McCune de los estados Unidos, todos ellos despojados de sus negocios y sufriendo la misma suerte de los conservadores.

También los cronistas del diario “Panamá Star & Herald” registran el saqueo y la masacre. El diario está nutrido por notas enviadas desde Palmira y otras ciudades del valle, lo que demuestra que aunque austero, por fortuna siempre ha existido entre nosotros el germen de la escritura, porque, como es pensamiento de La Palabra, hay seres que escogen bien su destino, sospechan que la palabra escrita con el propósito de comunicar y registrar los sucesos, tiene un objetivo unido al del destino humano, que no es otro que perdurar de una mejor manera sobre el planeta, con pleno conocimiento de los errores y los aciertos del pasado.

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