Abortar el patriarcado
Reflexiones en torno al 28 de septiembre: día de acción global por un aborto legal, seguro y gratuito. El aborto desde diversas perspectivas históricas, sensoriales, y pensamientos políticamente incorrectos.
“Soy la mujer que piensa.
Gioconda Belli
Algún día mis ojos encenderán luciérnagas.”
Por: Flora Campos

Nosotras somos vida
A esta hora del alba me dis-pongo a escribir sobre la vida, sobre la vida que se va, la que se gesta, la que llega, la mal-querida, la bienvenida, la de-seada. Si soy mujer nací para la vida, para mi vida, esa en que yo decido, esa que recorro, esa que me brota y que desecho cada 28 días color rojo sangre, humedad que tranquiliza, que se derrama entre las piernas traducida en mensaje: Soy fér-til pero no gesto. No gesto por-que no quiero, no es el tiempo, no es mi futuro esperado, mi economía no lo permite, mis deseos son otros, porque hay muchos otros sueños que me habitan como mujer.
El debate sobre el aborto ha venido durante años acom-pañando nuestra existencia, para las mujeres se ha hecho necesario y liberador, ya que de cierta manera permite con-frontar un tema histórico y universal, cotidiano por sobre todo, que sigue siendo un tabú en casi todo el mundo.
Somos vida porque estamos vivas, porque nuestras accio-nes diarias como amanecer, observar, alimentarnos, llorar y sobre todo amar, nos hace dignas de vivir, no porque nuestro cuerpo esté diseñado para gestar, significa que es la única vida que merecemos. Exigir el derecho a no pro-crearnos, no nos coloca nunca del lado de la muerte.
Naturaleza-mujer:
Una simbiosis prematura
“Agüita de ruda para las con-tracciones y baños de pere-jil para la limpieza, jengibre para expulsar, ajenjo para sa-nar, hinojo para evitar.”
Desde tiempos pasados, las plantas y las mujeres han crea-do una especie de simbiosis, que se gesta cuando no había aun sociedades establecidas y los pequeños grupos de seres humanos deambulaban nó-madas por el mundo. Conver-tir la vida de caminos en una sociedad sedentaria, fue posi-ble por la agricultura, la cual a su vez fue posible gracias a la observación; la corporalidad dio paso a la división del tra-bajo, los hombres a la caza y las mujeres a las plantas… Así comienza un nuevo ciclo para la especie humana, así nace la simbiosis del conocimiento herbáceo a las prácticas feme-ninas.
Para las mujeres, las plantas han sido siempre aliadas a la hora de tratar su salud sexual y reproductiva: plantas para relajar los dolores menstrua-les, plantas evitar el embarazo, plantas para interrumpir un embarazo no deseado o para curarse tras un parto.

Dice Silvia Federici en su li-bro “Calibán y la bruja, mu-jeres cuerpo y acumulación originaria”, que la clase do-minante europea, lanzó una ofensiva global que a lo largo de casi tres siglos establecería las bases del sistema capitalis-ta mundial. Parte importan-te de la estrategia fue lo que Foucault denomina el “disci-plinamiento del cuerpo” para convertirlo en fuerza de traba-jo sumisa. Las estrategias para conseguirlo fueron violentas en demasía e incluyeron miles de ejecuciones. Entre ellas hay que contabilizar la quema de brujas, un ataque a las muje-res por su resistencia a la difu-sión de las ideas y el poder que habían logrado gracias a su sexualidad, el control de la re-producción y su capacidad de curar. El apogeo de esta perse-cución, coincide a este lado del Atlántico con la colonización y la consiguiente explotación y extermino de las poblaciones originarias. Así el equivalente a las brujas serán los indígenas o la gente esclava traída desde África.
Indígenas, negras, blancas; todas brujas, todas sataniza-das por el poder del conoci-miento que le proporciona su naturaleza misma, así ha pa-gado la historia nuestros des-cubrimientos.
La ley es arte del sistema, el capitalismo controla nuestra economía y el patriarcado nuestra cultura, son hermanos con el mismo apellido que manipulan la existencia humana, en especial la femenina
Los úteros en la mira del estado, de la ciencia y de la iglesia
Los cuerpos no son autóno-mos, tiene dueños y marcas, tienen leyes sobre sí mismos y oradores que inculcan su que-hacer. La libertad es entonces el centro del debate, la auto-nomía del cuerpo y la decisión sobre el mismo; ya dirán las leyes que todo debe pasar por el congreso, que toda práctica por intima que sea, hace par-te del estado que controla no solo las cosas, sino también los comportamientos y las accio-nes humanas; ya dirá la ciencia qué le es más cómodo, qué le es más rentable, más prácti- co, más seguro y más sencillo para sus acciones; y hablará la moral religiosa sobreponiendo la vida no nacida sobre la au-tonomía y la decisión de vidas ya establecidas que sienten y piensan.
La ley es arte del sistema, el capitalismo controla nues-tra economía y el patriarcado nuestra cultura, son herma-nos con el mismo apellido que manipulan la existencia hu-mana, en especial la femenina. “Las leyes regulan las cues-tiones vitales básicas, desde sus inicios, han amparado las prácticas de control de la población, que el sistema ca-pitalista necesita para sobre-vivir, ya que explota el trabajo humano. Así, diseña en defi-nitiva, cómo tenemos que vi-vir, cómo hemos de morir y lo que aquí nos ocupa: cómo nos hemos -o no- de reproducir.” (Colectivo: Proyecto útero)
! ÉSTA ES ENTONCES UNA INVITACIÓN A CELEBRAR EL DERECHO DIGNO A NO PARIR, Y A NO MORIR EN EL INTENTO!



