Sones del Caribe: soy mulato de caserío
La Palabra reproduce el emotivo saludo de la escritora y académica puertorriqueña Mayra Santos-Febres a la Conferencia Magistral de Luis Rafael Sánchez, el pasado 12 de marzo en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico.
Por: Mayra Santos-Febres
Escritora y académica puertorriqueña

Foto: Tomada del Facebook de Mayra Santos-Febres.
El que hoy estemos todas, todos y todes reunidos aquí para escuchar la charla magistral de nuestro Luis Rafael Sánchez es producto de una hazaña milenaria. Y, el que el Instituto Cervantes le haya otorgado una de sus cátedras, un acto de reparación. Luis Rafael Sánchez es el primer puertorriqueño en recibir la Cátedra Cervantes. También es el “primer mulato de caserío” que la gana en la historia de la literatura del mundo escrita en español. La gana desde aquí, desde esta ínsula cimarrona en resistencia, colonia gringa, isla basura que ni siquiera ha podido ganar su independencia, el territorio más improbable de la caribeñidad, de las identidades proscritas de este planeta. Lo logra ganar en español, desde una lengua mulata, soez, que insiste en ser usada como instrumento para expresar el sentir, soñar, y escribir en boricua, en puertorriqueño.
Natural de Humacao, Puerto Rico, pueblo costeño católico, apostólico y, por supuesto, espiritista, pobre, mulato, y en conexión constante con el resto del Caribe y de las mal llamadas Antillas Menores, nuestro Luis Rafael Sánchez ha dedicado su vida a escribirnos por dentro y por fuera en español como lengua prima para la producción de arte y pensamiento en el mundo. Comiéndonos las “s”, licuando y liquidando la lengua heredada de los colonizadores para hacerla más caribe, más viva, más honesta, nuestro Maestro Luis Rafael, Escritor Mayor, Rey del Tumbao literario, Mascaracachimba de esta nueva lengua, ha sido plataforma para generaciones enteras de escritores que se han atrevido a pensarse como productores de la más alta literatura, porque él se atrevió primero. Ha escrito con valentía y honestidad desde lo que somos en realidad y desde lo que por mucho tiempo pensamos que no deberíamos ser, ahogados en miedo y vergüenza, creyendo que teníamos que rechazarnos, ocultarnos, “acepillarnos” para ser aceptados en la Cuidad Letrada como entes pensantes por cabeza propia.
Hoy vengo a celebrar al Maestro, aquí, sin títulos; no como intelectual ni profesora, ni siquiera como escritora, sino como la chamaquita que tomó clases con él en los salones de la UPI, que gracias a él y su valentía, logró que se me concediera un puesto, su puesto; una cátedra docente en el Departamento de Estudios Hispánicos de la UPR; universidad pública, cada vez más mulata prieta, campesina, de caserío, barriada y parcela, la única a la que podía acceder desde el vecindario de clase trabajadora en el que nací y crecí, la cuarta de Country; otra tierra mulata, parcelera, de caserío : Carolina.
Luis Rafael Sánchez ha escrito con valentía y honestidad desde lo que somos en realidad y desde lo que por mucho tiempo pensamos que no deberíamos ser, ahogados en miedo y vergüenza, creyendo que teníamos que rechazarnos, ocultarnos, “acepillarnos” para ser aceptados en la Cuidad Letrada como entes pensantes por cabeza propia.
En nombre de todos los escritores, escritoras, pensadores, historiadoras, intelectuales mulatos, prietos, jabaos, jinchos de este país, vengo a agradecer el rio de sangre que desembocó en tu mano, Maestro, en tu pecho y en tu pluma. Todos esos escritores y escritoras invisibilizados y proscritos antes que tú, te escogen para reparar sus silenciamientos. Invoco las memorias de Eleuterio Derkes, filósofo, educador y escritor de Guayama; Alejandro Tapia y Rivera, escritor feminista y abolicionista; Ramón Emeterio Betances , padre de la Patria “prietuzca”; Manuel Alonso Pizarro; José Ramos y Bran; a Ramón Baldorioty de Castro; Carmen Alicia Cadilla; Fortunato Vizcarrondo; Julia de Burgos; Enrique Laguerre; José Luis González; Angelamaría Dávila, también Maestra y de tu pueblo; en nombre de nuestro escritor viequense sin libros re-editados hace décadas, aunque prolífico, Carmelo Rodriguez Torres; en nombre de Myriam Jiménez y Juan Flores, venimos a honrarte, Luis Rafael.
Gracias por ser torrente infinito e imparable de tinta.

Foto: Tomada del Facebook de Mayra Santos-Febres.
Gracias por todo lo que has hecho por nosotros, por nosotras y por este pueblo. La Cátedra Cervantes te da un sitial más que trabajao, sudao a pulmón y a pulso. Se engalana con tu obra y con tu nombre. Gracias por este tiempo de reparación. Pensé que moriría sin verlo. Gracias por la esperanza. Aprovecho para poner a tus pies la 4ta Cumbre Afro que celosamente curamos (como buen pitorro de coco) desde el Centro de Estudios en Afrodescendencia y Racialización de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, la facultad de la Barbosa, por donde entra la sangre nueva a la Universidad. La Cumbre empieza el lunes que viene, pero, mire qué cosa, Maestro, providencialmente le abre usted las puertas. Mejor, ni bordao.
Gracias a nuestra rectora, Angélica Varela Llavona, por creer con tesón en las alianzas imposibles y trabajar por años para que se le concediera esta cátedra Cervantes. Son muchas las voluntades que arrastras hasta ti, como una luz que llama al vuelo.
Gracias, gracias, gracias por abrirnos las puertas hacia la inmortalidad y la excelencia. Eres nuestro, somos tuyos. Aquí venimos a ofrecer nuestro corazón.



