Juego de damas: la liberación a través de la enfermedad
Bajo el lema “Escenario por la vida y la reconciliación”, entre el 20 y el 29 de septiembre se celebró el Festival Internacional de Teatro de Cali. Como parte de la programación local el viernes 27 y el sábado 28 de septiembre el Grupo de Teatro Esquina Latina presentó la obra Juego de damas, escrita y dirigida por Orlando Cajamarca Castro, figura reconocida en el medio de la dramaturgia. Esta obra teatral, compuesta por ocho soliloquios y ocho escenas, nos permite presenciar la transformación de Mariana, una mujer que lucha contra el cáncer.
Por: María Fernanda González
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

En la noche del sábado 28 de septiembre, contra todo pronóstico climático, se presentó Juego de damas, una coproducción entre el Grupo de Teatro Esquina Latina y el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Casi en toda la tarde-noche había llovido, pero eso no fue impedimento para que la sala del teatro se llenara; setenta personas de distintas edades pudimos deleitarnos con una obra en donde el cáncer fue representado bajo dos modalidades: en enfermedad y en persona, teniendo como damnificada a Mariana, una mujer de clase media que, entre el proceso del diagnóstico y la quimioterapia, encuentra una forma de reivindicarse con la vida a través del amor.
Mientras la historia principal se desarrolla, las historias secundarias nos ubican en el contexto colombiano, donde la gente de bien de clase media baja gana condecoraciones absurdas y se llena los bolsillos con dineros ilícitos. Es claro que hay una crítica directa sobre ese tipo de individuos que, desde hace años, viven entre nosotros y que, aunque se crean impolutos, la enfermedad no distingue entre clases sociales
Lo particular de esta obra fue el uso del video para la presentación de los soliloquios de Mariana, los cuales están escritos en una línea de tiempo continúa, mientras que las escenas son saltos en el tiempo en donde conocemos el entorno de la protagonista: Rubén, un esposo ausente (de signo zodiacal cáncer) que solo se interesa en ella para el sexo y temas económicos; una hija producto de esa relación, y una pareja de amigos cuyos negocios comerciales son de dudosa procedencia. Entre estos personajes, Mariana se enfrenta a su diagnóstico de cáncer de seno y, a medida que avanza la historia, entre líneas nos enteramos de que encuentra a alguien que la acompaña en ese difícil trayecto (al final de la pieza teatral nos enteramos de quién se trata).
Mientras la historia principal se desarrolla, las historias secundarias nos ubican en el contexto colombiano, donde la gente de bien de clase media baja gana condecoraciones absurdas y se llena los bolsillos con dineros ilícitos. Es claro que hay una crítica directa sobre ese tipo de individuos que, desde hace años, viven entre nosotros y que, aunque se crean impolutos, la enfermedad no distingue entre clases sociales. Otro tema que es muy interesante es cómo la liberación de Mariana se logra a través del cáncer. Al reconocer que su muerte se aproxima, se dedica a experimentar y disfrutar su presente, y logra vencer la enfermedad. Por supuesto que esto genera conflicto con su esposo, quien le reprocha su actuar; pero que jamás se compromete con ella ante la dificultad.
En definitiva, fue muy grato poder asistir a esta obra. Considero que se hace necesario habitar este tipo de espacios porque es una invitación para conocer otras formas de reflexión sobre el contexto en el que estamos. Aunque los saltos del tiempo ocurren en otros años, este tipo de realidades son muy actuales. Por un lado, el cuestionable actuar de las personas de bien,y por el otro, las dificultades (familiares, sentimentales, existenciales) que enfrentan las mujeres diagnosticadas con cáncer.



