Evento

La Patria Literaria: un  gran relato compuesto por múltiples relatos

En el marco de la Filbo 2024, se lanzó el libro La Patria Literaria, una de las novedades del Programa Editorial de la Universidad del Valle, el cual consigna quince entrevistas a investigadores nacionales que participaron como ponentes en el  XIII Simposio Internacional Jorge Isaacs, realizado el mes de noviembre del año pasado, en el que se sentaron las bases sobre las cuales se construirá uno de los proyectos académicos más ambiciosos: la historia crítica de la literatura colombiana.

Por: Redacción La Palabra

De izquierda a derecha: Carmen Elisa Acosta, directora del Instituto Caro y Cuervo; Carolina Alzate, profesora de la Universidad de los Andes; Carmen Millán de Benavides, exdirectora del Instituto Caro y Cuervo; César Valencia Solanilla, investigador de la Universidad Tecnológica de Pereira, y Darío Henao Restrepo, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle. Foto: La Palabra.
De izquierda a derecha: Carmen Elisa Acosta, directora del Instituto Caro y Cuervo;  Carolina Alzate, profesora de la Universidad de los Andes;  Carmen Millán de Benavides,  exdirectora del Instituto Caro y Cuervo; César Valencia Solanilla, investigador de la Universidad Tecnológica de Pereira, y Darío Henao Restrepo, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle.
Foto: La Palabra.

El evento contó con la participación del autor del libro La Patria Literaria, profesor Darío Henao Restrepo, y con algunos de los entrevistados, como la exdirectora del Instituto Caro y Cuervo, Carmen Millán de Benavides; la actual directora del mencionado Instituto, Carmen Elisa Acosta; la profesora de la Universidad de los Andes, Carolina Alzate, y el investigador de la Universidad Tecnológica de Pereira, profesor César Valencia Solanilla.

La Patria Literaria es un libro que contiene quince entrevistas realizadas por el profesor Darío Henao Restrepo a algunos investigadores nacionales que asistieron como ponentes al XIII Simposio Internacional Jorge Isaacs: La Patria literaria, evento que se propuso sentar las bases para empezar a construir el proyecto de realizar una historia crítica de la literatura colombiana.

En la primera intervención de la tarde, el profesor Darío Henao Restrepo, autor del libro, se refirió a cómo se gestó la idea de hacer una historia crítica de la literatura colombiana, para lo cual fue vital la influencia del escritor, investigador y crítico literario argentino Noé Jitrik.

“Todo empezó en un seminario de historiografía literaria citado por David Jiménez Paneso y realizado en la Universidad Nacional de Colombia en la década de 1990, en el que Noé Jitrik reflexionó sobre lo que él venía haciendo en Argentina con el Instituto de Letras de la Universidad de Buenos Aires, en torno a historiar la literatura de su país”, afirmó Henao.

“Después de reflexionar sobre el modelo argentino que nos dejó Noé Jitrik”, prosigue Henao, “una de las lecciones que nos quedó, para el caso colombiano, era que hacía falta, en primer lugar, hacer las historias regionales, ya no desde el centro ― pues si bien esa visión arrojó sus resultados, ya se agotó ― sino desde la periferia, pues en Colombia las regiones han tenido un papel muy importante. El hecho, por ejemplo, de que se esté celebrando en estos momentos los cien años de La Vorágine es una buena oportunidad para pensar qué tanto este país ha incluido sus territorios y lo que se produce en ellos. Somos conscientes, por supuesto, de que la sociedad argentina es muy distinta a la colombiana, por lo que los retos son otros; pero esto no le quita validez al ejemplo argentino a la hora de tenerlo como modelo de referencia”.

“La lección que nos deja Noé con su trabajo”, concluye Henao,  “es concebir la historia crítica de la literatura colombiana como un  gran relato compuesto por múltiples relatos que se entrelazan, ya no de forma jerárquica, sino, por ejemplo, como un sistema orográfico, como lo plantea el ministro de Cultura, Juan David Correa. Este es un gran reto para Colombia, para su academia y para la literatura colombiana. Una de las características de este proyecto es que será colectivo. En el caso argentino, por ejemplo, participaron 350 investigadores. En ese sentido, trabajaremos bajo la modalidad de seminario permanente, el cual se extenderá sobre todo el país, para recoger todos los acumulados que han construido investigadores de pregrado y posgrado, tanto en Colombia como en el exterior”.

Por su parte, la exdirectora del Instituto Caro y Cuervo, Carmen Millán de Benavides, señaló que para sacar adelante este proyecto de la historia crítica de la literatura colombiana se debe ir más allá del modelo colaborativo implementado, por ejemplo, en el exitoso Año Manuel Zapata Olivella. “Requiere que aprestemos los materiales para la investigación a los estudiantes que recibirán las postas, pues esto es un proyecto de largo plazo”. Asimismo, se refirió a la necesidad de incluir en el proyecto el componente pluriétnico y multicultural de la nación consignado en la Constitución Política de Colombia de 1991. “En el Artículo 7 de la Constitución dice que Colombia es pluriétnica y multicultural, y en el Simposio realizado en Cali no se incluyeron voces que den cuenta de eso, por lo que nos hace falta incluir esas voces”. Por último, se refirió a la necesidad de dirigir el proyecto a un público amplio, más allá del meramente académico y especializado. “¿Para quiénes vamos a escribir esta historia? ¿Nos van a leer? Depende de nosotros, de cómo escribamos. Debemos abandonar esos lenguajes porosos, subliminales, repletos de citas por doquier, y emplear un registro de escritura asequible para que la gente se anime a leer y a continuar con este trabajo”, concluyó.

La lección que nos deja Noé Jitrik con su trabajo es concebir la historia crítica de la literatura colombiana como un  gran relato compuesto por múltiples relatos que se entrelazan, ya no de forma jerárquica, sino, por ejemplo, como un sistema orográfico, como lo plantea el ministro de Cultura, Juan David Correa. Este es un gran reto para Colombia, para su academia y para la literatura colombiana.

En su intervención, Carmen Elisa Acosta, directora del Instituto Caro y Cuervo, planteó lo que, para ella, debería ser una de las preguntas de investigación del proyecto: la temporalidad de lo literario. “Frente al proyecto, yo me ubico en mi experiencia de trabajo sobre la pregunta que está anclada en la temporalidad de lo literario. O sea, cómo la literatura transcurre en el tiempo y cómo los tiempos modifican la literatura, entendida la literatura como una producción amplísima que no va a estar atada a una discusión que se dio ya hace un buen tiempo, sobre si literatura era una serie de obras específicas con unos géneros específicos, etc. La propuesta es pensar esa temporalidad en cuanto a su función social, y yo pensaría que esa puede ser una de nuestras preguntas. Todas, o por lo menos la mayoría de las sociedades, crean un objeto que se llama literatura, o al cual ubican como tal, lo cual quiere decir que hay una necesidad de ese objeto, y esa necesidad por ese objeto propicia una serie de discursos y reflexiones sobre ese objeto. Esto quiere decir que las sociedades o comunidades le dan una función activa en su práctica social a lo que entienden como literatura. Entonces, quizá, esto constituye uno de los posibles efectos de ese discurso que nosotros tengamos ante esa temporalidad. O sea, cuál es la función social que tiene la literatura en la temporalidad que nosotros ubicamos como el ámbito de lo nacional”.

Foto: Centro Virtual Isaacs.
Foto: Centro Virtual Isaacs.

Por otra parte, Acosta destacó la necesidad de pensar lo que entendemos por nación. “Y aquí va lo segundo que, probablemente, tendremos que discutir: no solo si lo denominamos patria, que ya Carmen lo señaló, sino también lo que tiene que ver con la lógica de lo que es la nación: cómo la pensamos, qué es, por qué no desplazamos las fronteras a otras áreas como la Amazonía, lo andino, el Gran Caribe, la Orinoquía, etc.”, concluyó.

Este macroproyecto no es una historia de la literatura colombiana; es una historia crítica de la literatura colombiana, lo cual implica que las coordenadas, principios o parámetros son diferentes a las visiones tradicionales que se tenían de las historias de la literatura que, por lo general, tenían un sentido puramente lineal. La entendemos, por lo tanto, como la entendía y nos enseñó nuestro maestro Noé Jitrik: como procesos que son complejos y en los que participan multiplicidad de saberes.

La profesora Carolina Alzate, por su parte, resaltó la importancia del seminario permanente como pauta metodológica. “Algo que me ilusiona y me tranquiliza mucho es la propuesta del seminario permanente, pues es muy importante recorrer el país para recoger los acumulados de quienes puedan aportar desde las regiones y los territorios”. Por otro lado, también señaló la importancia de concebir de manera orgánica los tomos de la historia crítica de la literatura colombiana. “Otra cosa que me tranquiliza es que no se va a proceder como tradicionalmente se llevan a cabo estos proyectos, es decir, encargándole los tomos a expertos que trabajan de manera desarticulada. En este caso, cada tomo tendrá un sentido consensuado y se producirán tomos orgánicos insertos en una reflexión general”. Por último, la profesora Alzate se refirió al carácter subjetivo de esta historia y sus bondades. “Las historias no son objetivas, no se escriben en el aire, sino que ocurren en una temporalidad específica, y lo que va a resultar de ahí es una especie de fotografía de cómo leíamos en esta época, qué nos preocupaba, qué queríamos ofrecer y qué tipo de aportes queríamos hacer. Entonces será una historia con unos intereses claros; primordialmente, el de tratar de entender”, concluyó.

Por último, el investigador César Valencia Solanilla enfatizó en el carácter crítico de esta historia de la literatura colombiana que se está adelantando, y la importancia de asegurar los recursos que aseguren su consecución. “Este macroproyecto, o proyecto sombrilla, como le llaman algunos académicos, no es una historia de la literatura colombiana; es una historia crítica de la literatura colombiana, lo cual implica que las coordenadas, principios o parámetros son diferentes a las visiones tradicionales que se tenían de las historias de la literatura que, por lo general, tenían un sentido puramente lineal. La entendemos, por lo tanto, como la entendía y nos enseñó nuestro maestro Noé Jitrik: como procesos que son complejos y en los que participan multiplicidad de saberes. Tenemos un ejemplo que resultó muy bueno, y es haber hecho, con la ayuda del Instituto Caro y Cuervo, del Ministerio de Cultura de aquel entonces y de otros actores, la celebración del centenario del nacimiento de Manuel Zapata Olivella, lo cual nos costó mucho trabajo y fue muy exitoso, y que nos permitió relacionarnos con personas que estaban haciendo más o menos lo mismo desde la periferia. Eso nos da una experiencia y un saber acumulado para poder emprender este proyecto. Ahora bien, ¿cómo se hace posible? Primero, con recursos, no solamente materiales, sino también humanos, en la medida en que universidades o instituciones similares puedan participar de manera activa con sus investigadores y con sus estudiantes, para que eso no quede simplemente en las cabezas de unas cuantas personas; y también con que haya una participación decidida del Ministerio, que tal parece que va a ser así; que haya un compromiso real con los recursos para que no se nos quede, como muchos grandes proyectos en Colombia, en solo buenas intenciones”.

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