Los desterrados: una mirada humana y literaria a la diáspora venezolana
Título: Los desterrados
Autor: Julián Chang Saavedra
Editorial: Ediciones El Silencio, 2023
Páginas: 94
Por: Sara Camila Escobar Escobar
Estudiante de Licenciatura en Historia, Univalle

Foto: elpais.com.
La diáspora venezolana ha sido contada desde muchas voces, pero en la ficción, este fenómeno ha sido abordado de manera menos notoria en la producción literaria debido a su reciente surgimiento. Sin embargo, Julián Chang Saavedra, escritor caleño, se encargó de cambiar este hecho al escribir Los desterrados. Esta novela narra la migración venezolana, no desde las cifras o datos, sino desde la humanidad y los sentimientos particulares que el ser humano tiene por naturaleza. A través de su prosa, muestra cómo es ser un migrante o, como él los ha denominado más allá de lo mediático, un desterrado que lo ha perdido todo.
El impulso para escribir la novela nace de una experiencia personal que tuvo el primer día de su trabajo como coordinador de la Biblioteca Centenario de Cali. Mientras salía de la estación El Estadio del MIO, escuchó la voz de una dama que lo llamaba desesperada. Era una persona venezolana en condición de discapacidad que solicitaba urgentemente ayuda para acercarse a un baño. Este hecho le generó sentimientos indescriptibles que solo logró plasmar en su novela. Al pensar en cómo debería ser su relato, concluyó que quería crear “un libro que, al leerlo de nuevo, lo conmoviera”. Con estas palabras, presentó su libro en la Biblioteca Centenario en Cali, después de haberlo lanzado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá.
Julián Chang se encarga de contarnos esta historia con su propia voz como narrador; esto, lo hace un relato mucho más cercano que logra que los lectores y las lectoras se sientan tan conmovidos como él quería mientras la escribía. El texto describe todos aquellos hechos que ya conocíamos gracias al periodismo y el voz a voz, pero como relato humano, devuelve un poco la dignidad a todas aquellas personas desterradas que sufrieron la deshumanización y la cosificación de su sentir. La tensión, el compromiso, el abandono, la desesperación, el hambre y el amor son aquellos sentimientos recurrentes en las líneas de esta novela y en el corazón de aquellos que han tenido que adaptarse a las circunstancias.
El libro cuenta la historia de Rosaura, una mujer que nace y crece en San Francisco de Yare, Miranda, Venezuela, en condición de discapacidad. Rosaura, a pesar de sus dificultades, lleva una vida muy tranquila junto a sus padres mientras se dedica al tejido y a algunas asesorías contables. Todo esto cambia con la muerte de sus padres, circunstancia que la obliga a aprender a vivir de nuevo; y todo empeora con la llegada de la crisis económica en Venezuela, forzándola a dejar su hogar con tan solo unos pocos dólares heredados de sus padres, rumbo a Colombia, donde esperaba encontrar mejores oportunidades.
Entender la Cali contemporánea es también parte fundamental de este libro. Comprender que Cali, a pesar de todo, sigue siendo una ciudad generosa ante las dificultades, fue una tarea a la cual se encomendó el autor; pero, en la mitad del camino, se dio cuenta que esta ciudad, hecha también por desterrados y que, en palabras del autor, hasta el día de hoy, sigue acogiendo a miles de desplazados, no tiene cómo responder a tantos sueños frustrados
En el camino se encuentra con otros personajes entrañables, como: Isabel Miguel, Andreina, Manuel y Pepe, quienes, al igual que ella, están en busca de mejores oportunidades en Colombia. Su primera opción fue Bogotá, pero después de un tiempo en aquella gélida ciudad, en la cual pensó que podría vender sus artesanías de crochet con más facilidad, decide cambiar su destino y termina en Cali, la ciudad que, según lo que escuchaba, tenía siete ríos, era la sucursal del cielo y su gente era tan cálida y alegre como su clima.
La ciudad de Cali también se vuelve protagonista de esta novela, marcando una ruptura en la narrativa del autor en comparación con su producción anterior, Cuando suena la brisa (2016). Al contrario de su primera novela, en la que narra la Cali de su juventud entre los años 70 y 80, la cual recuerda con anhelo y con la emoción febril de la juventud, la Cali de Los desterrados es aquella Cali violenta que conocemos hoy. En esta ciudad, la tragedia se convierte en el paisaje, y aquella ciudad construida por inmigrantes en los albores de los años 70, ya no es cordial con los desterrados, quienes, al ver tanta similitud con ellos, buscan incansablemente una diferencia que marque una distancia y los vuelva “otros”.
Entender la Cali contemporánea es también parte fundamental de este libro. Comprender que Cali, a pesar de todo, sigue siendo una ciudad generosa ante las dificultades, fue una tarea a la cual se encomendó el autor; pero, en la mitad del camino, se dio cuenta que esta ciudad, hecha también por desterrados y que, en palabras del autor, hasta el día de hoy, sigue acogiendo a miles de desplazados, no tiene cómo responder a tantos sueños frustrados. Cali se convierte en una tierra de desterrados que, con el pasar del tiempo, se volvió irreconocible para aquellos que la conocieron hace algunos años, tan cálida, generosa e idílica.

El texto nos envuelve en el camino y el desarrollo de cada personaje, que, aunque breve, nos muestra el lado más sentimental y real de dejar atrás lo conocido y aventurarse en un mundo completamente desconocido, que no siempre será amable con aquellos que vienen de tierras lejanas, obligados por las circunstancias que los rodean. Este libro, con elementos de ficción, entrevistas, crónicas y documentales, construye una historia alrededor de todos aquellos que, para llegar, han tenido que dejar atrás innumerables cosas, que van desde lo material hasta lo intangible. Julián Chang sitúa la Cali de su novela en un lugar que le es irreconocible, pero que continúa siendo el destino para muchos desterrados hasta el sol de hoy.
Esta novela merece ser leída con detenimiento, pues la historia, aunque fácil de seguir, está entrelazada con reflexiones que nos llevan a cuestionar nuestras emociones más profundas. El texto está diseñado para brindarnos un tiempo a solas con las distintas historias y motivaciones de los personajes, que, aunque ficticios en este plano, no están tan alejados de nosotros. Con el paso del tiempo, se han convertido en parte de nuestra vida: son nuestros vecinos, compañeros de trabajo, amigos y las innumerables relaciones que los seres humanos construyen desde el inicio de su existencia.
Los personajes de Los desterrados están cerca de nosotros; incluso, en muchas ocasiones, somos nosotros mismos los desterrados de este país que no se reconoce a sí mismo, pues las heridas sin sanar aún sangran en muchos lugares del país. Como pueblo, debemos tomar la iniciativa para empezar a sanar nuestros destierros y aceptar a los desterrados, ya que es posible que algún día los encontremos de camino al trabajo, y seguramente todos tendrán miles de historias por contar. Si tienen suerte, se encontrarán con alguien que escuche sus historias tal y como lo hizo Julián Chang en su conmovedora novela.



