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Univalle otorga el Doctorado Honoris Causa en Literatura al escritor Julio César Londoño: palabras del rector Guillermo Murillo Vargas

El pasado viernes 14 de noviembre, en ceremonia solemne, la Universidad del Valle le otorgó el Doctorado Honoris Causa en Literatura al escritor vallecaucano Julio César Londoño, máxima distinción otorgada por la institución a quienes se destacan por haber creado una obra significativa en la ciencia, el desarrollo tecnológico, las artes, las humanidades, la educación o las ciencias sociales. A continuación, reproducimos el discurso que pronunció durante la ceremonia Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle.

Por: Guillermo Murillo Vargas
Rector de la Universidad del Valle

El rector de la Universidad del Valle, Guillermo Murillo Vargas, entregándole el diploma al escritor Julio César Londoño que lo acredita como doctor Honoris Causa en Literatura. Foto: Agencia de Noticias Univalle.
El rector de la Universidad del Valle, Guillermo Murillo Vargas, entregándole el diploma al escritor Julio César Londoño que lo acredita como doctor Honoris Causa en Literatura. Foto: Agencia de Noticias Univalle.

Los escritores surgen a veces en contravía de la academia. Hay muchos que han estudiado en escuelas de letras, pero los hay también sin títulos universitarios, porque la vocación por escribir, la pasión por escribir, desborda exigencias formales. A veces, como hoy, la academia se inclina ante el escritor que ha forjado su obra al margen de ella, y le otorga un grado que ya se ha ganado con creces en su dura brega con las palabras.

Julio César Londoño pertenece a ese grupo de escritores que se hacen solos. Su obra variada y erudita refleja la enorme disciplina de su formación intelectual, el rigor del ensayista, la voluntad de ser un divulgador de temas científicos simplificados para el gran público, el trabajo de relojería de hacer un buen cuento, la generosidad de convertirse en un profesor de literatura que solo busca enseñar a escribir.

Estudió Julio César en algún momento en la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle. Creo que al abandonar esa carrera le hizo tanto un favor a la literatura como a la ingeniería. Muchos años después la Universidad del Valle le otorga este grado Honoris Causa en Humanidades, que corrige ese error de juventud.

Corresponde a quienes a partir de hoy son sus pares en la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad el análisis de su obra, la descripción de sus méritos que han sido analizados por el Consejo de la Escuela, por el Consejo de la Facultad de Humanidades, por el Consejo Académico y por el Consejo Superior, que sustentan el otorgamiento del doctorado.

A mí como rector de la Universidad del Valle me corresponde destacar el enorme valor que representa para nuestra sociedad el que haya una persona como Julio César Londoño, cuyo compromiso como columnista y como ensayista ha sido siempre con la verdad. Ha sido una voz independiente, crítica, insobornable, demoledora. Ningún político ni ningún escritor se ha librado de su ironía y su perversidad. La sinceridad, adornada de citas eruditas para matizar el sacrificio, ha sido su bandera.

Piensa Julio César que en el ensayo la erudición es solo un sustrato para plantear una conjetura, que en sus columnas la ironía es un recurso contra la candidez, que en el cuento la precisión es la manera de llegar a una conclusión inevitable, que en su taller de escritura el profesor es parte de una creación colectiva.

Sin embargo, su obra no es una apología de la violencia o de la desesperanza, porque le alienta siempre el mensaje de la capacidad humana por descubrir o crear en el mundo científico hechos maravillosos, o en el mundo político iniciativas de mejoramiento social. En el fondo, hay detrás de su escepticismo una mirada humilde de la realidad, en cuyos recursos confía.

Para la Universidad del Valle es un honor conferirle a Julio César Londoño el Doctorado Honoris Causa en Literatura, con el cual lo recibimos tardíamente como el exalumno que un día pudo haber sido. Es un reconocimiento respaldado en una obra sólida; un valor vallecaucano que destacamos con orgullo ante la sociedad entera.

Muchas gracias.

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