Evento

Día Internacional de la Mujer Indígena en Univalle

El pasado 12 de septiembre, la Universidad del Valle abrió sus puertas a la memoria, la diversidad y la lucha de las comunidades originarias al conmemorar el Día Internacional de la Mujer Indígena, una fecha que invita a reconocer el papel histórico y actual de las mujeres indígenas en la defensa de sus territorios, culturas y derechos.

Por: Kelly Vanessa Bravo Salazar
Estudiante de Geografía, Univalle

Foto: Univalle.
Foto: Univalle.

El evento, realizado en la sede de Meléndez, contó con la participación de estudiantes, docentes, autoridades académicas y representantes de comunidades indígenas de la región. Fue un espacio de encuentro intercultural donde se mezclaron la reflexión, el arte, la palabra y la tradición para dar un homenaje a aquellas mujeres que sostienen con firmeza los saberes ancestrales y que, a través de sus luchas, han garantizado la pervivencia cultural y la resistencia frente a las adversidades.

El Día Internacional de la Mujer Indígena se conmemora cada 5 de septiembre en honor a Bartolina Sisa, líder aymara que en el siglo XVIII enfrentó al régimen colonial español y que fue brutalmente asesinada en 1782. Su memoria simboliza a miles de mujeres que, en diferentes rincones de América Latina, han levantado su voz para defender sus pueblos, sus lenguas y sus cosmovisiones.

La Universidad del Valle se sumó a esta conmemoración para resaltar no solo la historia, sino también la actualidad de las mujeres indígenas. En medio de charlas, actos culturales y espacios de diálogo, se abordaron los desafíos que hoy enfrentan: la defensa de sus territorios frente a megaproyectos extractivos, la garantía de acceso a la educación y a la salud, la lucha contra la discriminación y el racismo estructural, y el reconocimiento pleno de sus derechos políticos y sociales.

Foto: Univalle.
Foto: Univalle.

El auditorio se llenó de testimonios que dejaron ver la fuerza y la dignidad de mujeres que, a pesar de las múltiples exclusiones, han construido caminos de liderazgo, resistencia y esperanza.

Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el mercado campesino, que se convirtió en un verdadero escenario de intercambio cultural. Productoras y productores rurales, muchos de ellos de comunidades indígenas, llegaron hasta la Universidad para compartir con la comunidad académica los frutos de la tierra y los oficios heredados de generación en generación.

El Día Internacional de la Mujer Indígena se conmemora cada 5 de septiembre en honor a Bartolina Sisa, líder aymara que en el siglo XVIII enfrentó al régimen colonial español y que fue brutalmente asesinada en 1782. Su memoria simboliza a miles de mujeres que, en diferentes rincones de América Latina, han levantado su voz para defender sus pueblos, sus lenguas y sus cosmovisiones.

Allí, bajo carpas llenas de color y vida, se ofrecieron alimentos autóctonos, productos orgánicos, artesanías tradicionales y preparaciones que hablan del vínculo profundo entre las comunidades y la tierra. Desde el maíz y la yuca, hasta las frutas de temporada, pasando por tejidos en palma, mochilas y accesorios hechos a mano, cada producto llevaba consigo una historia, una memoria y una cosmovisión.

El mercado campesino tuvo un valor especial porque fue mucho más que un lugar para adquirir alimentos: se convirtió en un espacio pedagógico y cultural. Estudiantes y profesores tuvieron la oportunidad de conversar directamente con los productores, de conocer cómo se cultiva el territorio de manera sostenible, de escuchar los relatos sobre cómo se transmiten los saberes culinarios y agrícolas dentro de las familias, y de comprender la importancia de consumir productos locales como una forma de resistencia frente a la homogenización de la globalización.

Además, el mercado representó un apoyo directo a la economía campesina, visibilizando la relevancia de fortalecer los circuitos cortos de comercialización. Comprar un plátano, un queso artesanal o una miel producida en el campo se transformó en un acto de reconocimiento y de solidaridad hacia quienes sostienen, con su trabajo, la seguridad alimentaria del país.

En este sentido, el mercado campesino también aportó a repensar la relación entre la Universidad y su entorno social. La presencia de campesinos e indígenas dentro del campus no solo acercó mundos que a veces parecen distantes, sino que reafirmó que la academia puede y debe ser un puente de encuentro entre saberes científicos y saberes populares, entre teorías y prácticas de vida.

Mercado campesino en Univalle. Foto: Kelly Vanessa Bravo Salazar.
Mercado campesino en Univalle.
Foto: Kelly Vanessa Bravo Salazar.

La presencia del mercado campesino fue la muestra más clara de que es posible unir esfuerzos para apoyar la economía local, rescatar prácticas sostenibles y dignificar el trabajo de quienes, desde el campo, garantizan la vida.

El evento permitió visibilizar el aporte de las mujeres indígenas en la construcción de una sociedad más justa, equitativa y respetuosa de la diversidad. También abrió la puerta a nuevas alianzas entre la Universidad y las comunidades, de manera que los procesos de investigación, extensión y formación puedan dialogar más con los saberes y necesidades de los pueblos indígenas y campesinos.

Con este acto, la Universidad del Valle reafirma su compromiso con la memoria, la equidad y la defensa de la diversidad cultural. La conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena no queda como un evento aislado, sino como un recordatorio de que la lucha de estas mujeres sigue vigente y que su voz debe seguir siendo escuchada en todos los espacios de la sociedad.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba