Relato de un taxista. Aventuras al volante de servicio público
Las calles cuentan historias, son pocos los personajes testigos de ellas, quienes más vivencias conservan son los conductores de servicio público. La Palabra pudo contactar a uno de estos hombres quien a su manera relató unas cuantas de las historias de taxistas que acontecen en la Sucursal del Cielo.
Por: Daniel Zapata Villa
Estudiante de Lic. en Literatura

Foto: http://clubzone.com
Yo siempre he sido una persona muy afortunada, sabe que, si yo no tuviera mujer, sería un vagabundo de los más grandes. Porque las cosas que han sucedido ahí donde usted está sentado, usted ni se las imagina.
Con estas palabras inicia la entrevista a don Luis Ramírez, un taxista caleño que circula por la ciudad todos los días, excepto cuando tiene pico y placa, ese es su día de descanso. Asegura haber vivido muchas aventuras en su automóvil, el cual no es propio. Sin embargo, lleva más de cinco años movilizándose en él.
Últimamente los taxistas han cogido mala fama, más que todo por culpa de las noticias, que pasan muchas cosas sobre los taxistas de Bogotá, yo no sé si de verdad sean ciertas. Por qué mirá que los taxistas de acá de Cali son buenas personas, no falta el haragán, pero en general son buenas personas
Últimamente los taxistas han cogido mala fama, más que todo por culpa de las noticias, que pasan muchas cosas sobre los taxistas de Bogotá, yo no sé si de verdad sean ciertas. Por qué mirá que los taxistas de acá de Cali son buenas personas, no falta el haragán, pero en general son buenas personas, entonces cuando yo veo esas noticias me pregunto si no será que pasa lo mismo en Bogotá, que unos cuantos son los haraganes y ellos dicen que todos.
Esto respondió don Luis al preguntarle que pensaba acerca de la imagen que se ha creado en los últimos años sobre los taxistas en los medios y la opinión popular. Respecto a este mismo tema, continúa diciendo.

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Es que por lo menos en Cali, porque yo solo hablo de lo que conozco, para que voy a decir mentiras, pero ambos sabemos que las personas de Bogotá son muy diferentes a las de las demás ciudades, y yo no conozco a los taxistas de Bogotá, yo solo he ido dos veces una a pasear y otra por una visa pero eso ya es otra historia. Como le decía los taxistas son muy buenas personas y entre todos nos ayudamos y ayudamos a las demás personas, somos más efectivos que la policía… déjeme le doy un ejemplo, cuando a usted se le pierde un familiar tiene que esperar un poco de días para que la policía empiece a buscarlo, en cambio si usted tiene un amigo taxista le dice y el de una da la orden de búsqueda y todos empezamos a ver si lo vemos… si usted ofrece la liga pues la gente lo va a buscar con mayor voluntad y no tiene que esperar ese poco de días de la policía, así que como ve nosotros somos más efectivos, en estos casos.
Pero también hay casos en los que trabajan en conjunto con la policía ¿eso es cierto?
Claro por ejemplo cuando se trata de carros robados, no es que la policía nos llame a nosotros o algo, por lo menos a mí nunca me ha pasado eso.
Pero si ha habido compañeros que cuando a alguien le roban un carro nos avisa y nosotros le decimos a toda nuestra gente el número de la placa y las características, cuando alguno lo pilla por ahí, llama a la policía para que ellos ya hagan lo suyo, porque uno tampoco se va a meter, para eso están ellos.
Ahora hábleme de lo que decía al principio, de que usted era muy afortunado y si no tuviera mujer sería un vagabundo.
Lo que pasa es que a mí me han sucedido unas en este taxi… que me toca mirarme el anillo para poder aguantar y no ser infiel, porque acá se suben unas viejas que salen con unas… y hombres también, pero esos si los voy es sacando a patadas por que le toca a uno ponerse serio.

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¿Cómo así?, cuéntenos una de esas historias.
Es que déjeme decirle que muchas veces uno no cree las cosas, por ejemplo, cuando yo veía películas pornográficas, yo decía, “eh, esto es imposible que pase”, o decía, “yo por que no conozco mujeres así”. Pero fíjese como es la vida, ahora que estoy casado las he conocido, pero me han dado hasta miedo algunas.
Y los hombres.
De esos si me la he esperado, porque desde que se suben uno les ve la intención y más si están tomados. Lo mismo pasa con las mujeres casi siempre es cuando están tomadas. Pero déjeme le cuento una historia… un día recogí a dos viejas y un man, ellas no estaban tan mal como él, estaban un poquito prendidas pero él si estaba casi que dormido. Yo solo miraba por el espejo y estaba asustado por que me iban a vomitar el carro, pero no, al final dejaron a ese man que como que era el novio de una de ellas y yo no les ayude a bajarlo, yo iba bravo. El hecho es que a ese man lo dejaron casi que tirado en la entrada de unos apartamentos, luego ellas se subieron al carro y me pidieron que las llevara a otra unidad por el Valle del Lili. Cuando yo menos pensé se estaban besando las dos atrás.



