Crítica

CALIsto y meliBEA con sello caleño

En el marco de la novena edición del Festival Internacional de Teatro de Cali 2024, el grupo Laboratorio Escénico Univalle presentó La Tragicomedia de CALIsto y meliBEA, un intenso y divertido espectáculo ambientado en la Cali de los años 80, que critica de manera aguda algunos hechos que perviven en la actualidad. 

Por: Yulieth Navia
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Foto: Laboratorio Escénico Univalle
Foto: Laboratorio Escénico Univalle

El pasado domingo 22 de septiembre, se llevó a cabo la primera función de La Tragicomedia de CALIsto y meliBEA dentro del Festival Internacional de Teatro de Cali 2024. Este es un proyecto del Laboratorio Escénico Univalle que busca imaginar la historia renacentista en el contexto de la Cali de los años 80, cuando la rumba y la salsa se apoderan de la ciudad.

La Celestina es el nombre con el que se ha popularizado la Tragicomedia de Calisto y Melibea. Este texto es uno de los más emblemáticos de la literatura española, atribuido a Fernando Rojas. Si bien su publicación se remonta a los últimos años del siglo XV, su éxito editorial comenzó en el siglo XVI.

Esta es la historia de dos jóvenes que transgreden las reglas sociales para consumar su amor en medio de encuentros furtivos. Sin embargo, los medios y los recursos utilizados para este cometido desencadenan un sangriento final debido a la ambición. Se podría decir, entonces, que en general, los temas principales de la obra son el amor, la muerte, la venganza y la codicia.

Una de las versiones más reconocidas, llevadas a escena, fue la realizada por el dramaturgo Enrique Buenaventura en 1964, y posteriormente, la puesta en escena dirigida por Jorge Alí Triana e interpretada por Fanny Mickey en 1999.

Ahora bien, cuando se abre el telón, y respetando un poco la trama de la historia, la producción escénica es presentada con un sello particular. Es decir, se conservan diálogos con el lenguaje de la época, pero, también, los personajes hacen uso de refranes y críticas en tono caleño que genera risas entre los asistentes. Sin embargo, esto último pareciera llevar una idea para reflexionar (si se quiere).

En cuanto al sello caleño, se ve muy claro en el vestuario, en la forma de hablar, en la forma de bailar, en las imprudencias y hasta en las extravagancias. Es clara la mofa y nos reímos de eso. ¿Nos burlamos de nosotros mismos? Con relación a las críticas, y solo por dar un ejemplo, está la del personaje de Pármeno. En su monólogo, habla sobre la cantidad de “hijos sin padres” que hay en el mundo. Hijos como él que sufren el abandono y que, desafortunadamente, siguen existiendo en nuestra actualidad.

Hay que decir que otro de los puntos que llama la atención de esta adaptación es el final de meliBEA. El personaje hace una reflexión interesante sobre el papel de las mujeres que dan la vida por sus enamorados. De ahí que, en esta ocasión, en lugar de una meliBEA desesperada que se suicida por la muerte accidental de su enamorado, propone una meliBEA que rompa con este estereotipo. Anuncia, así, que esta meliBEA seguirá adelante, cantando, bailando y conociendo “mil pistas más”.

En cuanto al sello caleño, se ve muy claro en el vestuario, en la forma de hablar, en la forma de bailar, en las imprudencias y hasta en las extravagancias. Es clara la mofa y nos reímos de eso. ¿Nos burlamos de nosotros mismos? Con relación a las críticas, y solo por dar un ejemplo, está la del personaje de Pármeno. En su monólogo, habla sobre la cantidad de “hijos sin padres” que hay en el mundo. Hijos como él que sufren el abandono y que, desafortunadamente, siguen existiendo en nuestra actualidad.

Para finalizar, es de destacar el uso de reconocidas canciones de salsa para la escenografía. Esto como parte de la propuesta de la Cali de los años 80, cuando incursionaba con fuerza la rumba y que llevó a la ciudad a recibir el nombre de “la capital mundial de la salsa”. A su vez, estas canciones ayudan a situar con mayor fuerza la pasión entre los personajes: CALIsto y meliBEA; Pármeno y Areúsa; Sempronio y Elicia.

La puesta en escena contó con la actuación de John Sevillano (Calisto), Miguel García (Celestina), Isabella Ortega (Melibea), Camilo Barrera (Pármeno), Vane Mugo (Areúsa), Alexander Ruíz (Sempronio) y Karen Ramírez (Elicia). Dramaturgia y Dirección de Ma Zhenghong y Alejandro González Puche; escenografía de Pedro Ruíz; vestuario de Carlos Cubillos; diseño gráfico de Michele López, y producción general de Natalia Gil.

En esta versión, el Festival Internacional de Teatro de Cali 2024 ofreció una programación que va más allá del simple entretenimiento. El evento, que reúne artistas locales, nacionales e internacionales, se convierte en una plataforma para la transformación social y personal, y busca fortalecer la identidad caleña a través del arte. Cabe aclarar que, por primera vez, fue organizado bajo la gestión directa de la Alcaldía de Cali.

Como dato curioso, en esta edición, la imagen oficial del festival fue el Árbol de la Vida. El símbolo refleja la evolución humana a través del arte escénico. De esta manera, se conmemoró, en el centenario de su nacimiento, el legado del maestro Enrique Buenaventura, pionero del teatro caleño que sigue inspirando a nuevas generaciones de artistas.

Laboratorio Escénico Univalle. De izquierda a derecha: Vane Mugo, Camilo Barrera, Isabella Ortega Miguel García, John Sevillano Karen Ramírez, Alexander Ruíz. Foto: @calderonifilm
Laboratorio Escénico Univalle. De izquierda a derecha: Vane Mugo, Camilo Barrera, Isabella Ortega Miguel García, John Sevillano Karen Ramírez, Alexander Ruíz.
Foto: @calderonifilm 

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