Crónica

Quilombo Pedagógico: un espacio para problematizar la experiencia afrocolombiana

El Quilombo Pedagógico Germán Patiño Ossa se ha establecido como un espacio de encuentro para problematizar las vivencias de las comunidades a través de sus dolencias, pero también de sus formas de vida que contienen la tradición y la cultura intrínsecas. El pasado jueves 15 de abril, varias personalidades que trabajan incansablemente desde sus profesiones discutieron en este Quilombo la narración del Pacífico desde los medios de comunicación.

Por: Sofia Londoño Galeano
Comunicadora social y periodista
Estudiante de Licenciatura en Lenguas Extranjeras, Univalle

El Quilombo Pedagógico Germán Patiño Ossa se realizó en el Coliseo del Pueblo durante la XVIII versión del Festival Petronio Álvarez. Foto: Sofía Londoño Galeano.
El Quilombo Pedagógico Germán Patiño Ossa se realizó en el Coliseo del Pueblo durante la XVIII versión del Festival Petronio Álvarez.
Foto: Sofía Londoño Galeano.

Cuando llegué a Cali, como la mayoría de jóvenes bonaverenses que empiezan a estudiar una carrera universitaria, me encontré con desafortunados estereotipos y perspectivas de personas que solo habían tenido información de Buenaventura a través de los medios tradicionales. Me preguntaron si iba en canoa al colegio o si la ciudad contaba con edificios de concreto. Sorprendida, respondía que vivía en la zona urbana, y que como cualquier ciudad, contábamos con edificios, una avenida, riqueza natural inconmensurable, y tal y como lo habían visto en medios masivos, también pobreza extrema. Me di cuenta que este desconocimiento era peligroso porque distaba de empatía y de comprensión de los modos de vida en el territorio.

De ahí, parte la importancia del Quilombo Pedagógico Germán Patiño Ossa, que se mantiene como un espacio de encuentro y problematización de la experiencia afrocolombiana en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez. El Quilombo, que también es un respiro a la vertiginosidad propia del festival, es clave, porque genera un ejercicio intelectual a través de la oralidad, característica de las comunidades negras que ha sido un arma histórica de doble filo. Sin embargo, de estas conversaciones surgen cuestionamientos y puestas en común enriquecedoras que permanecen a través del tiempo gracias al registro audiovisual del Quilombo. Esto combate, de alguna manera, el componente efímero y pasajero de la oralidad.

Durante el panel Narrar el Pacífico: experiencias, ejemplos y preguntas sobre cómo narrar el Pacífico desde los medios de comunicación, participaron Yamileth Cortés de la Secretaría de Cultura; Elver Rengifo Micolta, locutor y productor radial de Buenaventura; Andreiza Anaya, del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; Maio Rivas,  del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, y Lali Fernando Riascos, creador de contenido en redes sociales. Precisamente, Riascos trajo a colación cómo las narrativas de los territorios son peligrosas y sesgadas cuando no se hacen desde la misma comunidad. Mencionó cómo, por mucho tiempo, los buscadores web privilegiaban noticias de pobreza y precariedad al consultar por su natal Guapi. Señaló que cuando la narrativa se controla desde el exterior, es improbable tener una visión positiva del territorio. Es así como una política de comunicación enfocada en la experiencia afrocolombiana es fundamental.

El Quilombo, que también es un respiro a la vertiginosidad propia del festival, es clave, porque genera un ejercicio intelectual a través de la oralidad, característica de las comunidades negras que ha sido un arma histórica de doble filo.

Anaya por su parte, recalcó conceptos clave como la dignificación y la justicia racial en las políticas que se están construyendo desde el Gobierno, lo que va enlazado con la realización de narraciones desde miembros que sean parte de las comunidades narradas. Esto permite que no haya lugar para los estereotipos que llevan al empobrecimiento, sino que se cuenten los territorios por medio del valor de sus costumbres, tradiciones y de su papel esencial en la economía del territorio nacional. Rivas añadió que en estos relatos también se debe abarcar la diversidad dentro de los pueblos negros, debido a que no hay una sola forma de hablar o de vestir, sino que, precisamente, depende del territorio y de la evolución de las comunidades y sus tradiciones.

Así pues, la narración de la experiencia afrocolombiana se sitúa como un entramado complejo de aspectos diversos que se deben seguir fortaleciendo desde la política pública para lograr un impacto en los medios tradicionales. Sin embargo, la resistencia ― tal y como anotó Rengifo ―  sigue estando en aquellos medios comunitarios que cuentan, desde el sentir de los pueblos, las preocupaciones y deseos que hacen parte de su vida diaria.

​​Se concluyó que el entretenimiento no solo debe tener un sentido social, sino que debe ser rentable para las comunidades. El control de la narrativa es primordial para generar comprensión en aquellos que visualizan desde afuera productos comunicativos y culturales que tienen en cuenta la vida en pueblos afro. Desde el entendimiento nace la tolerancia, y con ella, un poder increíble para generar cambios sociales. Quizás si la narrativa de la afrocolombianidad no hubiese estado históricamente en manos de medios tradicionales de comunicación, nadie me hubiese preguntado si en Buenaventura teníamos edificios de concreto.

Panel Narrar el Pacífico: experiencias, ejemplos y preguntas sobre cómo narrar el Pacífico desde los medios de comunicación. De izquierda a derecha: Yamileth Cortés, Maio Rivas, Lali Fernando Riascos, Andreiza Anaya y Elver Rengifo Micolta. Foto: Sofía Londoño Galeano.
Panel Narrar el Pacífico: experiencias, ejemplos y preguntas sobre cómo narrar el Pacífico desde los medios de comunicación. De izquierda a derecha: Yamileth Cortés, Maio Rivas, Lali Fernando Riascos, Andreiza Anaya y Elver Rengifo Micolta.
Foto: Sofía Londoño Galeano.

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