Crítica

La culpa nunca es de la víctima

El invencible verano de Liliana es el libro con el que la escritora mexicana Cristina Rivera Garza rescata la memoria de su familia y cuestiona los acontecimientos que llevaron a la muerte prematura de su hermana menor. Este ejercicio de escritura, realizado treinta años después del feminicidio, la hizo merecedora del premio Pulitzer 2024, máximo reconocimiento del periodismo.

Título: El invencible verano de Liliana
Autora: Cristina Rivera Garza
Editorial: Random House, 2021
304 páginas

Por: Jessica Hurtado Carvajal
Estudiante de Licenciatura en Literatura de Univalle

Cristina Rivera Garza (1964), escritora y catedrática mexicana. Foto: Tomada de milenio.com
Cristina Rivera Garza (1964), escritora y catedrática mexicana.
Foto: Tomada de milenio.com

El año 2024 se encamina a ser el más violento para las mujeres en Colombia. Solo en su primer semestre se han contabilizado más de cuatrocientos feminicidios, lo que supone un aumento considerable respecto al año anterior y ubica a Colombia como uno de los países con mayor taza de mujeres asesinadas por razón de su género. Sin embargo, este flagelo afecta a toda la región latinoamericana; de hecho, Brasil y México son los países que encabezan la lista.

Las estadísticas sirven para medir la dimensión de un problema estructural en determinada sociedad, pero son las historias las que dan un rostro y un nombre, las que logran que miles de lectores nos identifiquemos con los protagonistas. Y nada mejor que la crónica para contener una narración estética, que incluya al mismo tiempo los datos reales que exige el periodismo y los recursos propios de la literatura.

En este caso, es imposible no conmoverse con el recorrido de una mujer que busca el expediente del asesinato de su hermana, a través de los vericuetos de la burocracia mexicana, y acude a sus recuerdos para reconstruir una vida segada a los veinte años, cuando aún no existía la palabra feminicidio. Liliana Rivera Garza es una de las casi sesenta mil mujeres asesinadas por razón de su género en México registradas desde los años noventa, y en el libro El invencible verano de Liliana, se reconstruyen los pasos que la llevaron a hacer parte de esa cifra.

Un acierto de la escritora es darle voz a la víctima a través de sus diarios y cartas. Los lectores acceden a los pensamientos de la Liliana adolescente que tenía por costumbre guardar copias de las cartas que enviaba a sus familiares y amigos. Así como también solía escribir en un diario las cosas triviales y las importantes. Gracias a este archivo documental, que seguía intacto desde que su dueña dejó de alimentarlo, conocemos los sueños de la joven, así como su entorno y los primeros amores. Es en estos textos donde surge por primera vez el nombre de Ángel, el novio pertinaz que no se resignó a la idea de perderla.

Liliana Rivera Garza es una de las casi sesenta mil mujeres asesinadas por razón de su género en México registradas desde los años noventa, y en el libro El invencible verano de Liliana, se reconstruyen los pasos que la llevaron a hacer parte de esa cifra.

Al principio del libro, la autora afirma que la escritora de la familia era Liliana y esta afirmación se confirma al descubrir que desde temprana edad aprendió a jugar con el lenguaje. Conforme pasaban los años, era evidente la profundidad que adquirían sus ideas y la admiración que despertaba en las personas a su alrededor. La pérdida irreparable de su vida, igual que la de miles de mujeres cada año, es una realidad que afecta a todas las instancias de la sociedad, porque destruye familias y convierte a los niños en víctimas colaterales.

Además de Liliana, son muchas las voces que se suman a la polifonía de esta crónica que intenta reconstruir el pasado, para que no solo se recuerde el acto cobarde que terminó con su vida, sino también los hechos cotidianos que compartió con las personas que la conocieron. Sus años de colegio, la elección de la arquitectura como la carrera a la que dedicaría sus últimos años y de la universidad en la que estudiaría. La forma particular que tenía de caminar, la ropa que usaba, el color de sus ojos tras las gafas de estilo Lennon.

Foto: Random House.
Foto: Random House.

Este libro hace una crítica a un sistema que no sabe proteger a los ciudadanos; a unos funcionarios que exigen dinero a cambio de investigar a fondo, y a una sociedad revictimiza a los afectados o a sus familias. Porque, tal como sucedía hace treinta años, aún hay quien pregunta dónde estaba o cómo vestía la mujer, en lugar de señalar al culpable. Pero, sobre todo, este texto se pregunta cómo funcionan las instituciones, para que no se condenara a Ángel González Ramos, el joven de 23 años, oriundo de Toluca, que el 16 de julio de 1990 asesinó a Liliana Rivera Garza en su apartamento de la calle Mimosas, en ciudad de México DF.

En una de las cartas, Liliana le recomendó la lectura de Albert Camus a una amiga que estaba triste por un problema sentimental, específicamente la línea:“En lo más profundo del invierno aprendí al fin que había en mí un invencible verano” y fue allí donde Cristina Rivera Garza encontró el título para su obra, porque retrata el estado emocional de una joven que tomaba su destino en sus manos y decidía por sí misma. Lo que no podía saber es que el hombre que decía amarla le quitaría esa y todas las posibilidades del futuro porque se sabía incapaz de retenerla.

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