Entrevista

“Noé Jitrik nos enseñó a pensar la literatura como un gran proceso cultural”

César Valencia Solanilla (Cajamarca, 1948) es maestro universitario, lector voraz, cuentista, ensayista, antologador y bibliófilo. Su obra es amplia y comprende registros que van desde la ficción hasta la investigación etno-histórica. Narraciones suyas están presentes en obras como La calle mocha (1970) y Cuentistas hispanoamericanos en la Sorbona (1982). En 1988 fue coautor del Manual de Literatura Colombiana y, en 1996, lo fue de La putería y crónica imaginaria de la violencia. Es autor de varios libros de ensayo, entre los que destacan La escala invertida. Ensayos sobre literatura y modernidad y modernidad (1996) y De la Periferia al centro: la novela finisecular del Eje Cafetero: Risaralda (2009). La Palabra ha conversado con él para conocer sus impresiones en relación a la creación de una historia crítica de la literatura colombiana.

Por: Alejandro Alzate

César Valencia Solanilla en el Simposio Internacional Jorge Isaacs: La Patria Literaria, organizado por el Centro Virtual Isaacs de Univalle. Foto: Centro Virtual Isaacs.
César Valencia Solanilla en el Simposio Internacional Jorge Isaacs: La Patria Literaria, organizado por el Centro Virtual Isaacs de Univalle.
Foto: Centro Virtual Isaacs.

Alejandro Alzate (AA): Usted tuvo la suerte de conocer a Noé Jitrik, inspirador incansable del proyecto de reconstrucción de la historia crítica de la literatura colombiana. En su opinión, ¿cuál fue la principal enseñanza que dejó el Maestro en el pensamiento literario colombiano?

César Valencia Solanilla (CVS): El Maestro Noé Jitrik nos enseñó, de manera ejemplar, a pensar la literatura como un gran proceso cultural de múltiples facetas, dejando atrás una visión canónica puramente lineal o historiográfica; es decir, a encarar el arte literario desde unas categorías modernas y múltiples, en la que concurren diversos saberes que dialogan y tienen resonancias entre sí.

AA: Desde su interpretación, ¿por qué hoy es importante compendiar la historia crítica de la literatura colombiana?

CVS: Porque es preciso cuestionar los manuales de historia de la literatura ligados al poder, la educación literaria tradicional, la iglesia y los viejos cánones; y por lo tanto, estudiar el fenómeno literario inscrito en la complejidad del mundo contemporáneo, donde todo es cuestionable, cuestionado y cuestionador de la tradición.

AA: ¿Qué tan fundamental será trazar nuevas rutas críticas que eviten seguir encomiando a unos autores y deslegitimando a otros?

CVS: Es esencial poner en cuestión todo, entender que tenemos una tradición mentirosa con ídolos de barro, obras y autores consagrados que es preciso revaluar y, por el contrario, reformular unas premisas básicas para la valoración de las obras en el mundo moderno, que es complejo, múltiple y casi inasible. Y, desde luego, incorporar nuevas formas de escritura que han ido creando una singular tradición, casi siempre contestataria y marginal

AA: ¿Qué papel deben jugar en esta historia crítica literaturas “incómodas” como la queer y la indígena?

CVS: Estas formas de expresión literarias a las que usted alude deben ingresar al “inventario” o “corpus”, teniendo en cuenta no sólo su marginalidad, sino los aportes específicos desde el punto de vista de la literariedad como obras de arte. Y deben ser estudiadas en el conjunto de la producción literaria nacional, sin posiciones paternalistas ni folclóricas, sino como fenómenos sociales y antropológicos muy valiosos en el complejo conjunto de la literatura nacional.

AA: Desde su óptica, ¿cuál debe ser la estrategia metodológica para evitar, o esquivar, los embates de los monopolios políticos y culturales frente al desarrollo del proyecto?

CVS: La mejor estrategia es la confianza en nosotros mismos como sujetos académicos, investigadores, críticos y teóricos sin militancias distintas a la verdad y el compromiso con la historia pasada, presente y futura de Colombia. Pienso que todos tenemos credenciales que nos acreditan como intelectuales autónomos, profesores y profesoras destacados con producción reconocida a nivel nacional e internacional.

Es importante compendiar la historia crítica de la literatura colombiana porque es preciso cuestionar los manuales de historia de la literatura ligados al poder, la educación literaria tradicional, la iglesia y los viejos cánones; y por lo tanto, estudiar el fenómeno literario inscrito en la complejidad del mundo contemporáneo, donde todo es cuestionable, cuestionado y cuestionador de la tradición.

AA: En 1988, usted participó en la elaboración del Manual de Literatura Colombiana. ¿De las obras y autores ahí analizados sacaría a alguno para este nuevo proyecto?

CVS: Participé como coautor en el segundo volumen, con un largo ensayo sobre la novela colombiana contemporánea en la modernidad literaria, que ha sido texto de estudio desde hace varias décadas. Allí se hizo una valoración de la novela con un corpus extenso y a partir de la relación de la historia y la literatura, que aún puede tener validez en ciertas categorías de análisis. Creo que todas las novelas estudiadas siguen teniendo validez y pueden ofrecer claves para la evolución de los mismos autores y autoras en este siglo. Y tuvimos el acierto de destacar, desde entonces, obras fundamentales que hoy pertenecen a los nuevos cánones del género, como Changó el gran putas, La tejedora de coronas, Sin remedio, Celia se pudre, … que hoy son de lectura obligada en la investigación literaria moderna.

Noé Jitrik (1928 – 2022), crítico literario, escritor, investigador y profesor universitario argentino. Foto: Revista Haroldo. Tomada de: rialta.org.
Noé Jitrik (1928 – 2022), crítico literario, escritor, investigador  y profesor universitario argentino.
Foto: Revista Haroldo. Tomada de: rialta.org.

AA: Colombia es un país de regiones, ¿qué tanto debe considerarse esto de cara a la ruta metodológica que se trace para la elaboración de la historia crítica de la literatura nacional?

CVS: Es fundamental pensar en las regiones, porque si bien antes del centro se derivaba la periferia, digamos hasta la década de 1980, ahora es la periferia la que determina el centro. Y con este gran proyecto vamos a crear bases metodológicas precisas para la construcción futura de las historias regionales de la literatura que respondan a la autonomía de los investigadores y no a la elaboración de textos amañados en donde se sigan consolidando muchas falacias provenientes de favores políticos regionales, que ha sido una perversa costumbre en Colombia. Han sido cientos de libros publicados en los departamentos que obedecen a lo puramente regional, sin atender lo esencialmente literario, que es lo fundamental para una historia crítica de la literatura.

Por eso es un reto inmenso, que seguramente podremos dejar muy avanzado en los próximos años, siguiendo el gran ejemplo de nuestro Maestro Noé Jitrik con su Historia crítica de la literatura argentina, que es una obra monumental realizada en más de veinte años de trabajo por un grupo muy grande de investigadores especializados.

AA: En estos tiempos la lectura no es, precisamente, una preocupación para el grueso de la población, ¿qué sentido tiene emprender un proyecto de esta magnitud y esfuerzo?

CVS: Significa saber soñar y trabajar y no quedarse dormido con cierta placidez en el confort de las nuevas tecnologías, que debemos incorporar para este reto monumental en el que nos hemos metido.

Es fundamental pensar en las regiones, porque si bien antes del centro se derivaba la periferia, digamos hasta la década de 1980, ahora es la periferia la que determina el centro. Y con este gran proyecto vamos a crear bases metodológicas precisas para la construcción futura de las historias regionales de la literatura que respondan a la autonomía de los investigadores y no a la elaboración de textos amañados en donde se sigan consolidando muchas falacias provenientes de favores políticos regionales, que ha sido una perversa costumbre en Colombia.

AA: Según su criterio y reflexiones, ¿cómo se encuentra la literatura colombiana hoy?

CVS: Pienso que luego del boom literario de finales de siglo y habiéndose ya padecido y superado la sombra de ese árbol tan frondoso que fue García Márquez, existen muchísimos escritores y escritoras valiosos en todo Colombia que han ido ganando reconocimiento y profesionalización. Se han publicado obras extraordinarias en las últimas décadas, hay auge del mercado editorial y mucho de lo que se ofrece al público en librerías y ferias del libro es valioso, aunque no dejan de perturbar las exigencias de las editoriales, que no son casas de beneficencia sino empresas comerciales a las que les interesa vender de todo. Los trabajos de investigación sobre literatura nacional que realizan las universidades, en especial los posgrados, ha sido fundamental para dar luces y ofrecer un corpus sólido de obras para estudiar en profundidad. De modo que el camino es ancho y propio, y debemos transitarlo de la mano de las entidades oficiales y privadas que inicialmente se han comprometido con el proyecto. Y porque hasta el momento hemos reunido un grupo muy calificado de investigadores que tenemos el empeño, la formación y la experiencia para llevarlo cabo en esta década

AA: En su calidad de académico, ¿qué área de la historia crítica de la literatura colombiana le gustaría analizar?

CVS: La literatura indígena, porque existen pocos especialistas y seguramente los pueda concertar para un trabajo mancomunado muy amplio, aunque el área mayor en la que he trabajado por varias décadas es la relación entre historia y literatura.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba