Entrevista

Javier de Navascués Martín: “La literatura colombiana vive un momento muy interesante”

El Dr. Navascués es, actualmente, uno de los más importantes estudiosos de la literatura hispanoamericana. Su carrera docente e investigativa ha transcurrido de manera sobresaliente, tanto en la Universidad de Navarra, como en otras alrededor del mundo. Ha publicado 23 libros entre monografías, ediciones críticas, historias de la literatura y volúmenes colectivos. Dentro de sus publicaciones más destacadas se encuentran: Alpargatas contra libros: el escritor y las masas en el peronismo (2017), Adán Buenosayres: una novela total. El esperpento controlado (2013) y Los refugios de la memoria. Un análisis de la obra de Julio Ramón Ribeyro (2015). La Palabra conversó con él para conocer su visión sobre la literatura que se hace, y se ha hecho, a este lado del Atlántico.

Por: Alejandro Alzate

Javier de Navascués Martín (1964), académico e intelectual español.
Foto: diariodenavarra.es

Alejandro Alzate (AA): ¿Qué puedes decirnos de la literatura colombiana actual?

Javier de Navascués Martín (JNM): La literatura colombiana vive un momento muy interesante con autores reconocidos fuera y otros valiosos que deberían serlo más: desde Vásquez, Mario Mendoza o Vallejo, por ejemplo, hasta Rosero, Ferreira o Jorge Franco, etc.

AA: En los años 50 y 60 del siglo pasado existió una pléyade de escritores que internacionalizó nuestra literatura. ¿El reto es mantener esa perspectiva que va más allá de las fronteras, u observar lo que pasa dentro de cada país?

JNM: En una producción tan amplia como la latinoamericana nos encontramos con propuestas interesantes desde muchos lados. Por una parte, están todos esos escritores “trasnacionales” que parecen borrar o desinteresarse por las problemáticas identitarias que habían sido decisivas en el Boom. Pero, al mismo tiempo, también hay una literatura poderosa que sigue afincada en el medio local. Es un poco prematuro saber por dónde se van a consolidar las tendencias, porque en los años 50 y 60, además de que la producción era infinitamente menor en términos cuantitativos, también existía un cierto consenso en torno a la creación de un canon, más allá de que las disputas literarias existiesen. Hoy en día, creo que se debe hablar de la coexistencia de varios cánones, de forma que las perspectivas de género, o de etnia, compiten o se complementan con los valores estéticos, las historias nacionales y la inclusión de autores radicados en el extranjero, etc.

AA: ¿Ves posible la realización de un nuevo Boom latinoamericano?

JNM: Ha habido siempre grandes escritores latinoamericanos, al margen de que desde Europa o Estados Unidos se hubiera prestado atención a lo que se escribía en Colombia, México o Argentina. El Boom fue, al margen de la gran calidad literaria de sus integrantes, un fenómeno político y editorial sujeto a una coyuntura histórica muy determinada, en la que América Latina se encontraba en el primer plano de la agenda internacional.  Hoy en día las circunstancias han cambiado.

AA: Dado que has hecho de la literatura argentina uno de tus campos de estudio principales, hablemos de una figura emblemática: Leopoldo Marechal. En Cinco poemas australes, este escritor condensó su filosofía en torno al nacionalismo. Desde tu perspectiva, ¿cómo se entiende hoy el asunto de las identidades nacionales en la literatura?

JNM: Creo que el tiempo de las grandes alegorías nacionales o continentales ha pasado. Cien años de soledad así fue interpretada, pero, con las lógicas diferencias, eso mismo intentaron realizar Vargas Llosa, Fuentes y tantos otros, a veces con estereotipos muy brillantemente logrados, pero estereotipos, al fin y al cabo. Dicho esto, la literatura no puede prescindir de su entorno, y por eso se sigue escribiendo muchas veces desde el lugar que inspira la escritura.

El Boom fue, al margen de la gran calidad literaria de sus integrantes, un fenómeno político y editorial sujeto a una coyuntura histórica muy determinada, en la que América Latina se encontraba en el primer plano de la agenda internacional.  Hoy en día las circunstancias han cambiado.

AA: ¿La marginalidad, como condición, sigue interesando a los narradores hispanoamericanos actuales?

JNM: La marginalidad reviste muchas formas, no solo de orden socioeconómico. Por ponerte un ejemplo cercano: algunos personajes de La virgen de los sicarios y el protagonista de Sin remedio son marginales, pero su marginalidad es diferente en uno y otro caso. Pero si hay algo que una a las dos novelas es la autorrepresentación del intelectual como un individuo excluido. En esta exclusión, por cierto, hay una interacción del medio con la decisión singular del sujeto. Curiosamente, o no, veo una cierta coincidencia ahora con el caso de Marechal que recién me acabas de mencionar.

AA: Es cierto que Leopoldo Marechal fue, y es aún, uno de los más importantes escritores de la Argentina. No obstante, también es cierto que sufrió una suerte de “fusilamiento intelectual” cuando se adhirió al peronismo. ¿Qué puedes decirnos al respecto?

JNM: Como sabes, el advenimiento del peronismo sacudió al país de forma decisiva, pero, así como en otros sectores su presencia fue hegemónica entre 1945 y 1955, en el campo intelectual la presencia de los peronistas fue minoritaria. Por eso Marechal ya vivió cierta proscripción por parte de sus colegas y antiguos compañeros durante el peronismo. Cuando cae Perón, Marechal decide jubilarse (con solo 55 años, por cierto, ¡qué tiempos!) y se retira casi del todo de la vida pública. Debió pensar que, sin el relativo apoyo institucional que tenía hasta entonces, su lugar en el campo literario sería irrelevante. Por supuesto, vive un periodo de proscripción de unos diez años, un periodo de “poeta depuesto”, como él mismo se calificó.  Solo al final de su vida se le rehabilita.

AA: En el caso argentino, la literatura del siglo pasado fue muy incisiva con la observación y la crítica política. ¿Sucede hoy lo mismo?

JNM: La agenda política ha cambiado, y hoy en día las perspectivas feministas o queer condicionan lecturas y reconocimientos. Pienso que, en Argentina, en un modo particularmente llamativo dentro de la región, ha crecido el número de escritoras de calidad, y esto es un hecho político en sí mismo.

AA: ¿Cómo percibes que se vive hoy la militancia política por parte de los escritores hispanoamericanos?

JNM: Son situaciones muy distintas en cada caso. ¿Cómo se vive, digamos, la diáspora venezolana, donde tantísimos escritores han dejado el país? ¿O cómo se vive en Cuba, México, Chile o Perú? La situación desde dentro o fuera de los países determina una pluralidad de respuestas.

AA:  Finalmente, ¿cómo evalúas, en términos de calidad artística y profundidad sociológica, la literatura hispanoamericana actual?

JNM: Hay, como ha habido siempre, muchas voces interesantes; también un gran dinamismo que ha llevado en los últimos años a que escritores, de países hasta ahora poco visibilizados, puedan llegar a públicos más amplios.

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