Cuentos sin ficción: Allende el mar, de Óscar Osorio
Título: Allende el mar
Autor: Óscar Osorio
Editorial: Planeta. Colección Andanzas, de Tusquets
Año: 2023
216 páginas
Por: Julio César Pino Agudelo
Redacción La Palabra

Foto: Tomada del Facebook de Óscar Osorio.
Tal vez el encanto más irresistible de las buenas crónicas, además de que gozan del estatuto literario por la forma como son contadas ―lo que las hace entrañables y perdurables―, es que relatan historias reales. Mientras que la ficción trabaja con un pie en la realidad y otro en la imaginación, la crónica tiene ambos pies enraizados en la realidad. En Allende el mar (2023), el más reciente libro de crónicas del escritor Óscar Osorio, se relatan las historias de seis colombianos y cuatro colombianas que, por distintas circunstancias, emigraron a Estados Unidos. Mediante una estrategia narrativa arriesgada ―por su complejidad― pero efectiva, Osorio logra, con creces, una sensación de cercanía e intimidad con los protagonistas, quienes nos abren las puertas de sus vidas y nos cuentan cómo han transitado sus periplos individuales desde el país de origen hasta la tierra extranjera que los acogió, más allá de la aventura migratoria.
El inventario de temas que Allende el mar le ofrece a los lectores es variado: la búsqueda incesante de justicia, como en la crónica titulada “Que ningún otro niño viva lo que yo viví”, que relata la historia del reconocido youtuber Beto Coral; el desarraigo que conlleva el exilio y el vacío que deja la muerte del amor verdadero, como en la crónica “La luna y el lucero”, y la lucha tenaz por construir una identidad diversa en un mundo excluyente, como en la crónica “Las reliquias de la muerte”, por mencionar algunos. No obstante, hay un tema transversal a todas las crónicas: la violencia. Si bien es un tema recurrente en la obra académica y literaria de Osorio ―como es el caso del libro La mirada de los condenados (2003), por mencionar uno― al punto que quienes seguimos la trayectoria del profesor podríamos decir que es casi una obsesión, la violencia se reitera en estas crónicas no tanto porque el autor lo buscara de manera premeditada, sino más bien porque, como lo afirma el mismo Osorio, “…ser colombiano es necesariamente transitar, de manera más o menos intensa, por escenarios de violencia”. Es por ello que en Allende el mar nos encontramos con destinos signados por violencia política, intrafamiliar, psicológica, etc.
Son dos, a mi parecer, los méritos más destacables de Allende el mar: la eficaz estrategia narrativa y la gran capacidad de alumbrar la profundidad humana latente en el fenómeno migratorio.

En cuanto a la estrategia narrativa, Osorio renuncia a contar las historias desde su punto de vista, principio caro al denominado Nuevo Periodismo estadounidense en cabeza de Wolfe, Mailer y Capote, y cede la voz a los protagonistas para, por un lado, imprimirles credibilidad a los relatos y, por otro lado, generar en los lectores una sensación de intimidad, cercanía y empatía con los protagonistas de las historias. Así pues, el autor apela a una construcción narrativa que surge como un híbrido entre la voz de los protagonistas y la suya propia, para convertir la voz de los protagonistas en voz literaria. Una apuesta, sin duda, arriesgada pero eficaz por sus resultados, pues, parafraseando la bella metáfora de Roberto Herrsher cuando se refiere a las bondades del periodismo narrativo, los relatos de Allende el mar logran hacernos “vibrar en simpatía al pulsar una cuerda que nos es afín”. Y lo digo porque, en mi caso personal, como es el caso de muchas familias colombianas, la migración es un fenómeno muy presente en mi vida, pues la mayoría de mis seres queridos viven en el exterior.
Son dos, a mi parecer, los méritos más destacables de Allende el mar: la eficaz estrategia narrativa y la gran capacidad de alumbrar la profundidad humana latente en el fenómeno migratorio.
En cuanto al segundo mérito, Osorio va más allá de la experiencia migratoria como una aventura, que es el enfoque de la mayoría de crónicas sobre migrantes, y logra revelarnos a los seres humanos envueltos en esa experiencia. Para ello, nos presenta los relatos como un diálogo entre la vida de los protagonistas en Colombia y sus vidas en Estados Unidos. Aunado a este enfoque, otra virtud del autor es su gran capacidad de identificar y explotar las realidades simbólicas ocultas en cada historia particular, dotándolas de universalidad; aspiración por excelencia de la buena literatura.
Mientras que las ciencias sociales se interesan en la migración como fenómeno en términos de “fugas de capital humano” y el impacto de las remesas en el PIB, acercamientos necesarios pero insuficientes, el periodismo literario ejercido por Óscar Osorio en Allende el mar se hace imprescindible porque nos ayuda a humanizar los fríos datos que resultan de las estadísticas y le dibujan un rostro a la migración. Un rostro humano, demasiado humano.

Foto: Tomada del Facebook de Óscar Osorio.



