El terror en tierra caliente: Andrés Caicedo y el gótico tropical
Balada para niños muertos es un documental que se aproxima a los orígenes e influencias del cine de terror realizado en Cali. Igualmente, expone una faceta desconocida del mítico escritor caleño Andrés Caicedo.
Título: Balada para niños muertos
Director: Jorge Navas
Año: 2020
País: Colombia
Duración: 80 minutos
Por: Isabella Rodas Santamaria
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

A propósito del reestreno oficial del documental Balada para niños muertos, dirigido por Jorge Navas, es pertinente evocar el cine caleño de la década de los 70 y 80, denominado gótico tropical, como se le llama a la versión criolla del cine de horror, el cual fue establecido por el Grupo de Cali —conformado por Carlos Mayolo, Luis Ospina, Andrés Caicedo, Hernando Guerrero, Ramiro Arbeláez—, un conjunto de amigos cinéfilos que renovaron la forma de hacer cine de terror en Colombia, ya que dotaron de un nuevo significado a esos seres de ultratumba como los vampiros, los zombis y los monstruos. Así pues, se gestó un proceso de “tropicalización” en el que incorporaron a algunos personajes canónicos del gótico a sus realidades y contemporaneidad, con el fin de transformar esas narrativas en una oportunidad para visibilizar, desde una postura crítica, diversas problemáticas sociales.
En pocas palabras, lograron yuxtaponer ciertos elementos fantásticos del gótico a la vida cotidiana, siendo estas primeras representaciones simbólicas un reflejo de las coyunturas del país. Películas como Pura sangre (1982), de Luis Ospina; Carne de tu carne (1983) y La mansión de Araucaíma (1986), ambas dirigidas por Carlos Mayolo; Alguien mató algo (1999), largometraje de Jorge Navas, o Yo soy Otro (2000), de Óscar Ocampo, recrean ambientes y ajustan determinados rasgos del terror al contexto colombiano.
En tal sentido, el gótico tropical tiene como objetivo retratar el miedo generado por aquellos que hacen daño a la comunidad —es decir, “al monstruo urbano que desangra a los seres con su estela de drogas y armas”— para reconocer, desde una mirada artística, las brechas sociales en Colombia. Asimismo, el gótico hecho en el trópico se encarga de cuestionar a la hegemonía y de poner en la mira al sistema de opresión que perpetúa las desigualdades, cuya vigencia es el fruto de la violencia que hace sangrar a la población colombiana.

Foto: mubi.com
De ahí la importancia de Balada para niños muertos, pues más allá de insertar al espectador en el inconsciente de Andrés Caicedo, es una recopilación de las obras cinematográficas y literarias que nutrieron al cine de terror en Colombia, específicamente de Cali. En palabras de Jorge Navas, el documental expone la relación insólita de Caicedo “con el cine de terror, con el cine de Serie B, con la literatura de terror, con la literatura gótica y con la muerte”.
Este largometraje lo dirigió Jorge Navas —comunicador social graduado de Universidad del Valle—, quien ha trabajado en programas de televisión como Rostros & Rastros y Rayuela de UVTV (Universidad del Valle Televisión). En 1996 ganó una beca de Colcultura, la cual le permitió llevar a la pantalla grande a Calicalabozo (1997), una adaptación del libro de Andrés Caicedo. A su vez, dirigió La señora de los televisores (2005), La sangre y la lluvia (2009), Somos calentura (2018), El Balsero (2019), Kally’s Mashup, y Un cumpleaños muy Kally (2021), entre otras producciones.
De ahí la importancia de Balada para niños muertos, pues más allá de insertar al espectador en el inconsciente de Andrés Caicedo, es una recopilación de las obras cinematográficas y literarias que nutrieron al cine de terror en Colombia, específicamente de Cali. En palabras de Jorge Navas, el documental expone la relación insólita de Caicedo “con el cine de terror, con el cine de Serie B, con la literatura de terror, con la literatura gótica y con la muerte”.
Balada para niños muertos formó parte de la cartelera del Festival Internacional de Cine de Cartagena de 2020, que debido a la pandemia no se pudo desarrollar a totalidad. El filme se proyectó en el Teatro Heredia, entre cuyos invitados estuvo Roger Corman, el director a quien Caicedo quiso vender sus guiones. Cabe resaltar que Corman no asistió porque los aeropuertos estaban cerrados. Hasta la fecha, el documental cuenta con el Premio TAL al Mejor Documental de la Televisión Pública de América Latina (2020), Mejor Largometraje Internacional del Espanto Film Fest de México (2022), y Premio a Mejor Documental de Género del Panamá Horror Film Festival (2022), etc.
Por otro lado, la cinta contó con la participación de Rosario Caicedo, Luis Ospina, Óscar Ocampo y demás personas cercanas a Andrés Caicedo, quienes dieron testimonio de algunas particularidades poco exploradas del escritor caleño, como la incidencia que tuvo sobre el cine de terror hecho en Cali, sus relaciones interpersonales, el vínculo con la muerte percibida como un proceso vital de la vida y la preferencia del escritor por las “historias desarrolladas en un mundo normal de familias burguesas que tienen un monstruo en la casa”.
La documentación revelada en Balada para niños muertos está compuesta por lecturas fragmentadas de las obras inacabadas, la correspondencia, los guiones adaptados de La sombra sobre Innsmouth y La estirpe sin nombre, además de la autobiografía y algunos borradores de Caicedo. Paralelamente, a lo largo del filme pueden apreciarse clips de películas de terror que fueron admiradas por Caicedo, entre las cuales están La noche de los muertos vivientes (1968) de George Romero, y Drácula (1931) de Tod Browning.

Foto: Afiche promocional del documental Todo comenzó por el fin, de Luis Ospina.



