Entrevista

Entrevista a Diana Cadavid, la caleña detrás de grandes festivales de cine del mundo

Además del Festival Internacional de Cine de Cali (FICCALI), Diana actualmente dirige el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles (LALIFF). Además, ha participado en la programación del Festival de Cine de Miami (MFF), los festivales internacionales de cine de Toronto (TIFF) y Panamá (IFF Panamá) y los Festivales aluCine Film + Media Arts, Parkdale Film, entre otros.

Por: Clara Inés González Libreros
Estudiante de Comunicación Social y Periodismo, Univalle

Clara González (CG): El 2021 fue su segundo año como directora del Festival Internacional de Cine de Cali. ¿Cómo llegó a asumir este rol?

Diana Cadavid (DC): Desde el 2004 he trabajado para festivales de cine en otras partes del mundo. A través de estos años he desempeñado muchas labores diferentes dentro del ecosistema de los festivales y eso me ha dado la experiencia en el medio.

Después del desafortunado fallecimiento de Luis Ospina, me contactó inicialmente el Comité conceptual del Festival a preguntarme si me interesaba dirigirlo, y me sorprendió demasiado porque, de alguna manera, no me sentía tan visible en la ciudad, no sabía que había gente en Cali, aparte de mis amigos cercanos, que sabían del trabajo que yo venía desarrollando en otros festivales.

Inmediatamente supe que era una oportunidad enorme para mi carrera, pero también para reconectarme con mi ciudad, porque crecí en Cali, estudié aquí, soy caleña. Tuve que mover muchas cosas de mi vida: renunciar a un festival, conseguir otros. Pero fue un honor increíble, y muy rápidamente sentí ese nivel de pertenencia, compromiso y responsabilidad por el Festival.

Diana Cadavid, directora del Festival Internacional de Cine de Cali.
Foto: cali.gov.co

CG: ¿Cuál cree que ha sido su reto más grande, teniendo en cuenta la labor de su antecesor Luis Ospina?

DC: Inicialmente el reto era entender cómo mantener viva la visión de Luis, que es tan importante y ha tenido repercusiones tan grandes en el cine de la ciudad, pero, por otro lado, también era cómo imprimirle mi propia visión, sin que eso significara generar un ambiente en el que la gente sintiera que el Festival estaba dejando de ser lo que era.

Ese fue el primer reto, pero me di cuenta muy rápidamente que nuestras visiones estaban alineadas, que yo aprendí mucho de Luis a través de su trabajo y su programación. A la final, ese primer reto pude enfrentarlo de una manera cómoda porque pude continuar con la visión de Luis, pero también ampliarla e imprimirle una energía transformadora que viene con una búsqueda constante de cambiar ejes de pensamiento y trabajo que en este momento histórico estamos entendiendo como colonialistas, patriarcales, y que se están quedando atrás.

El segundo reto fue darle operatividad al Festival, cuestionar cómo lograr que la visión y la misión del Festival se pudieran ejecutar dentro de las estructuras económicas y de producción que tenemos. Ese sigue siendo un reto. Toda organización tiene este reto constante. El sistema de producción del evento necesita comprender cómo hacer que la maquinaría funcione de una manera más efectiva y eficiente.

CG: ¿Cuál es el balance que usted hace sobre el pasado XIII Festival Internacional de Cine de Cali que se llevó a cabo en noviembre de 2021?

DC: Creo que fue una edición del Festival que tuvo bastantes logros y al final es positivo. Pudimos volver a las salas y eso es supremamente importante. Es un momento muy crítico para el cine en el país porque, por supuesto, se vio afectado por la pandemia en lo que respecta a la exhibición.

El Festival hizo un esfuerzo muy grande por ofrecer seguridad, creando un programa que fuera atractivo e hiciera que la gente quisiera venir a ver las películas.

Fue un año con muchos retos. Nunca es posible decir que un festival es perfecto, especialmente con las restricciones económicas y logísticas que significa estar en medio de una pandemia, pero definitivamente se lograron los objetivos principales del Festival y eso es lo más importante.

CG: ¿Por qué su emblema fue ‘Cine que transforma’?

DC: El emblema del Festival del 2020 fue ‘Cine para nuestro tiempo’. Fue un punto muy importante porque marcó mi primera vez como directora del Festival en un tiempo de una crisis global enorme.

Cuando hablábamos de la idea de ese emblema, buscábamos decir que nosotros no nos dejaríamos vencer por la crisis; por el contrario, íbamos a encontrar que el cine se viera, que las conversaciones que se estaban llevando a cabo se proyectarán en ese momento.

Ahora, después de un año en el que la historia de la ciudad se dividió en dos por el estallido social, el Festival no se podía quedar atrás en términos de reflexión sobre quiénes somos, nuestra identidad, nuestro pasado, presente y futuro.

“Fue un año con muchos retos. Nunca es posible decir que un festival es perfecto, especialmente con las restricciones económicas y logísticas que significa estar en medio de una pandemia, pero definitivamente se lograron los objetivos principales del Festival y eso es lo más importante”

Nosotros queremos ser un catalizador de la fuerza transformadora. En el universo cinematográfico alrededor del mundo está ocurriendo también una transformación. Las historias se están contando de maneras diferentes. Están sucediendo nuevas maneras de acercarse al medio y ese es el cine que nosotros queremos mostrar, por eso tenemos el cine expandido, mostramos diferentes conexiones con la audiencia. Para condensar, en el programa nosotros quisimos mostrar esa energía transformadora tanto de la ciudad como del cine, en este profundo cambio paralelo que estamos experimentando.

CG: ¿Qué acciones está llevando a cabo el Festival para atraer la atención del público en general y no sólo del público especializado, que suele ser el más recurrente en las proyecciones?

DC: El Festival ha tenido tradicionalmente una programación que desde afuera puede verse como de nicho, para cinéfilos, cineastas. Lo que he tratado de imprimirle al Festival es traer historias con las que más públicos se puedan conectar, sin dejar de traer el cine más interesante, en términos formales.

Creo que es un proceso. Para que la ciudadanía sienta que el Festival le pertenece y que siempre va a encontrar algo con lo que se va a poder conectar, necesitamos tiempo. Me ha parecido muy importante mostrar cine local, de la gente que hace cine en la periferia, por fuera de la Academia. Por eso tener una película como Casi hermanos fue tan importante el año pasado.

“La creación de públicos parte de una enseñanza cinematográfica desde la juventud. Y algo de lo que no se habla mucho es cómo a través del cine se puede generar personas con pensamiento crítico, que saben trabajar en equipo y enfrentan de una manera más adecuada las dificultades de la escolaridad”

Fue un año de crisis económica, social y de identidad muy profunda, y de alguna manera siento que el acercamiento al arte en general, por supuesto el cine incluido, es algo que se está transformando y nosotros tenemos que seguir investigando para encontrar las estrategias para llegarle a un público más grande, que sienta que pueda acercarse y poco a poco a pertenecernos.

Dentro de los esfuerzos que hicimos, también tuvimos salas en barrios muy diversos de la ciudad.  Pero para que esto sea exitoso debe pasar tiempo, la gente debe enterarse que el Festival sucede en Jardín Plaza, pero también en el polideportivo del barrio. Todos estos esfuerzos en un sólo año no arrojarán los resultados que queremos, pero sí nos acercarán a esa visión que tenemos de llegarle a más gente y no ser sólo un festival de nicho.

Diana Cadavid.
Foto: Facebook FICCALI.

CG: ¿Cree usted que la ciudad necesita una estrategia de formación de públicos permanente a nivel audiovisual?

DC: Definitivamente. Creo que la ciudad necesita una estrategia del año entero. FICCALI necesita estar presente y articularse con otros procesos que estén buscando la creación de nuevos públicos. Debe haber claridad sobre los pasos.

La creación de públicos parte de una enseñanza cinematográfica desde la juventud. Y algo de lo que no se habla mucho es cómo a través del cine se puede generar personas con pensamiento crítico, que saben trabajar en equipo y enfrentan de una manera más adecuada las dificultades de la escolaridad.

Una de mis experiencias de trabajo fuera de Colombia fue en un instituto de Los Ángeles que tiene un festival y una estrategia con la que llevan el cine a los colegios. A partir de cuarto de primaria utilizan la creación para aprender los contenidos académicos.

Uno de los resultados de este programa ha sido su incidencia en la deserción, y tienen más opciones para entrar a universidades. Creo que se necesitan estrategias de creación de público desde la educación, la proyección de películas que lleguen a más comunidades, las conversaciones alrededor del cine.

Una cosa es ir a ver la película sin contexto y otra cosa es ver la película de manera informada, y entender de qué manera el cine nos retrata como humanidad. FICCALI es fundamental, pero no es la única organización que tiene esta búsqueda, por eso debemos articularnos con las organizaciones que también están buscando esto para trabajar juntos por este objetivo que finalmente nos beneficia a todos.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba