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El callejón de las almas perdidas y la omisión de la monstruosidad fantástica

El callejón de las almas perdidas, dirigida por el mexicano Guillermo del Toro y nominada a cuatro premios Oscar 2022, es la muestra del despliegue de habilidades creativas del director al abordar temas recurrentes en sus películas, pero, esta vez, planteados de una forma poco habitual.

Título: El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley)
Director: Guillermo del Toro
País: Estados Unidos, 2021
Duración: 150 minutos

Por: Jhonedyer Henao Flórez
Estudiante Licenciatura en Literatura y Sociología, Univalle

Guillermo del Toro es un director de cine, guionista y productor mexicano. Su obra artística es, en el mundo industrial hollywoodense, uno de los trabajos más claros y concretos. Dichas características le otorgan a este autor una identidad propia en el campo. El universo visual creado por él desarrolla metáforas en las que se habla de la marginalidad y la soledad. Es conocida la estrecha relación que Del Toro tiene con el mundo fantástico; la magia y los monstruos lo persiguen, según él, desde la infancia. La anécdota de la conciliación entre el director y esos seres mágicos y feos, que lo atormentaban en la habitación y en los sueños, ha sido un episodio reiterativo del cineasta para explicar el porqué en su universo creativo los personajes terroríficos, los reptiles y las situaciones mágicas son piezas fundamentales para la elaboración de esas metáforas, y a partir de ellas, usando la condición inherente a dichos seres y situaciones, exponer la marginalidad del ser y la soledad, encontrando así belleza mediante odas visuales a la naturaleza humana.  

Foto: filmaffinity.com

El callejón de las almas perdidas (2021), último trabajo cinematográfico del mexicano, expone una ruptura evidente con el planteamiento de dichas metáforas. En esta obra, la omisión de la monstruosidad fantástica es evidente. A partir de una nueva adaptación de la novela Nightmare Alley (1946), del escritor estadounidense William Lindsay Gresham, Del Toro muestra una variación en la forma característica con la que desarrolla los temas en sus trabajos: no hay monstruos, reptiles o seres mágicos que despierten en el espectador una empatía o simpatía. Por el contrario, hay personajes develando partes oscuras y repulsivas de la condición del ser humano. Esta mutación ofrece un despliegue de las habilidades creativas del director. La claridad y el conocimiento artístico alcanza tal límite, que por más que evada la monstruosidad fantástica, su estilo se hace presente; he ahí uno de los grandes logros que el mexicano alcanza en El callejón de las almas perdidas, otorgando así una nueva valorización a la capacidad creativa que posee. Es importante tener presente que él es un director de atmósferas. Su estética se enmarca en los límites que ha encontrado en el lenguaje audiovisual para crear sensaciones o estados emocionales. Si bien en este trabajo no lo hace a partir de un mundo mágico, sí lo hace y lo logra desde un mal seductor de personajes humanos, ambiciosos y corruptos. 

“En esta obra, la omisión de la monstruosidad fantástica es evidente (…) Del Toro muestra una variación en la forma característica con la que desarrolla los temas en sus trabajos: no hay monstruos, reptiles o seres mágicos que despierten en el espectador una empatía o simpatía. Por el contrario, hay personajes develando partes oscuras y repulsivas de la condición del ser humano”

Por otra parte, esta película ofrece un despliegue llamativo de actores y actrices que aportan al trabajo fílmico una fuerza atractiva, en especial el dúo escénico formado por la convincente interpretación de Bradley Cooper como Stanton Carlisle, y la magnífica Cate Blanchett encarnando un exquisito arquetipo de fame fatale como la Dra. Lilith Ritter. Ambos están acompañados por una Rooney Mara tímida y poco luminosa, por un Willem Dafeo intenso y por una incitadora Toni Collette. Juntos personifican seres codiciosos que, desde el conocimiento del arte ilusorio, con el manejo escénico del lenguaje y habilidades carismáticas, se proponen engañar a la gente buscando dádivas económicas para subsistir. El conocimiento aprendido por Stanton Carlisle en el ilusionismo lo llevará junto a la Dra. Lilith Ritter a manipular la élite neoyorquina de los años 40, usando la aceptación de los efectos artificiosos de hechos lógicos como algo maravilloso, para emprender una inescrupulosa manipulación de culpa y nostalgia de un millonario. Esta empresa los llevará a la catástrofe total de sus vidas.

Guillermo Del Toro con Cate Blanchett y Bradley Cooper.
Foto: Kerry Hayes. Tomada de: traveler.es

Hay que dejar claro algo: esta obra no es la mejor película hecha por el ganador de dos Oscar en las categorías de mejor director y mejor película por The shaper of water (2017). Es sólo una buena película en la que el director hace uso de una libertad a partir del conocimiento cinematográfico que posee. Este año Del Toro estrenará otra película, Pinocchio, en la que podremos ver si la omisión de la monstruosidad fantástica se consolida como una evolución de su trabajo o no es más que un acto artístico circunstancial.

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