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Una lectura sin previsión del nobel Patrick Modiano. El rincón de los niños

Desde la mente de un lector ávido de detección vital y argumental novelera, leí El rincón de los niños de Patrick Modiano, nobel de Literatura del 2014. Quizá por fuerza de mis costumbristas ideas esenciales, por mi particularidad de apreciar la vida o por ser el irreverente e iconoclasta del día, sea como sea, las impresiones dejadas tras la desprevenida y minuciosa lectura deslumbra ciertos desesperanzados, misteriosos e irreconciliables aspectos de la supervivencia humana.

Por: Jhonatan Mejía
Estudiante de Ing. Mecánica

Patrick Modiano en su biblioteca - Foto tomada de: http://likesuccess.com
Patrick Modiano en su biblioteca – Foto tomada de: http://likesuccess.com

“La vida que llevo desde hace algún tiempo me ha sumido en un estado de ánimo muy especial”, con estas líneas inicia el francés Patrick Modiano la novela El Rincón de los niños bajo la melancólica voz del personaje principal, el escritor expatriado parisino Jimmy Sarano quien escribe un serial radiofónico de divulgación nocturna para ganarse la vida: Las aventuras de Luis XVII, difundida por el locutor español Carlos Sirvent en Radio Mundial, empresa radiofónica contratante de extranjeros emisores en lenguas heteróclitas como español, francés, inglés u alemán para toda audiencia. Hay cuantiosas cosas curiosas.

Modiano, en la mente del despropósito vital de Sarano –que en su Francia se llamaba Jean Moreno- estila dejar pistas, sin desentrañar eventos quebradizos y reconstructivos de una trama eclipsada, bajo la luz opaca de una ocultación introspectiva juventud. A sus veinte, el amor no correspondido de la bailarina Rose-Marie, quien tenía una hija que el joven Sarano cuidaba sin paternalismo, mientras su madre laboraba, solo como estratagema para conquistar el corazón en vano. Esto constituye parte central del entramado ficcional en París.

La motivación incitante y conectiva de la novela es el lastre subconsciente de su anterioridad, la misma deseosa por olvidar infructuosamente tras un accidente de coche, sin esclarecer en la novela, donde muere un ser querido, motivo por el que huye de su patria. No obstante, un día cualquiera de su presente se ve entorpecido al intentar sutilmente desentrañar el origen de aquel joven rostro de una parisina que ve de paso por el nuevo lugar de sus vivencias. Marie.

Portada novela El rincón de los niños de Patrick Modiano - Foto tomada de: http://articulo.mercadolibre. com.ar
Portada novela El rincón de los niños de Patrick Modiano – Foto tomada de: http://articulo.mercadolibre. com.ar

¿Dónde será que le recuerda? Esta orientadora pregunta hila curiosamente la construcción del conflicto novelero. Es así como el perfil facial hace mella reminiscencia en su vacía alma que tras aquel elucubrador día en que entrega a pie el serial radiofónico a Radio Mundial se magnetiza a entablar relaciones con la joven veinteañera -¿coincidencia?-, sumiéndolo en un estado de ánimo especial. Más adelante puede verse el redescubrimiento de un pasado vigente en él, con Marie que aparentemente podría resultar ser la niña, hija de Rose-Marie. No es claro el fin, porque Modiano de fines no parece tratar, sino que deja al lector reconstruir lo sobrante como si su novela es de ambos, de lector y escritor.

Y en cada encuentro, en cada ir y venir por las calles del desconocido lugar hasta su casa a pie, o en tranvía o en coche conducido por el curioso personaje de su chofer; en cada momento en que escribe el serial en su trabajo; en cada encuentro con sus colegas extranjeros con la máxima reservada vida con poca o nada de información sobre ellos, ni en a aflorar la carga lastimera soportante de algún desagradable obstáculo de sus huidas de patria; y en cada observación desde el balcón de su casa en que ve a su “cofrade”, el “insecto” que vigila con hostilidad por hablar sin reservas del pasado como escritor retirado de clásicos, y todo cuanto hace en su vida de viejo espartano expatriado redescubierto, le tiene espiritualmente inquieto. Todo lo anterior hace de la trama ficcional un ir y venir sin fin, construyéndose intensamente bajo la temática detectivesca de un pasado que desea olvidarse en la Francia a finales del siglo XX, haciendo de los personajes algo recóndito en la naturaleza humana.

La motivación incitante y conectiva de la novela es el lastre subconsciente de su anterioridad, la misma deseosa por olvidar infructuosamente tras un accidente de coche, sin esclarecer en la novela, donde muere un ser querido, motivo por el que huye de su patria

Y es de recalcar que la novela tiene el curioso estilo de construir su universo bajo sucesos agobiantes de épocas en París vividas por el personaje, que se difunden, confunden e imprimen en su presente, su incógnita vida en el nuevo lugar laboral elegido.

No es simple separar eventos tan difusos e interrelacionados que pueden abrumar al lector desprevenido en enredos prosaicos, en pasados oscurecidos, en párrafos que se sienten interminables, con lugares de Francia, y sin menoscabo de la tonalidad rítmica de la prosa apesadumbrada de quien pretende reducir el significado de las cosas al dejarlas más oscuras, sin luz y llevarlas al fondo del baúl para olvidarse de su existencia, pero resulta vano, pues la mente trae a colación lo que es motivante para vivir.

En últimas, aunque es un análisis somero de su vasta obra, cualquier lector que desee acercarse a la obra modianesca ha de considerar las palabras de la Academia cuando se ganó el Premio Nobel de Literatura, expresadas por Peter Englund quien expresó: “[por] el arte de la memoria con que ha evocado los destinos humanos más inasibles y por descubrir el mundo de la ocupación”, palabras que nos hacen entender su temática y la forma ficcional en que escribe.

La juventud del Nobel - Foto tomada de: http://www.pbs.org
La juventud del Nobel – Foto tomada de: http://www.pbs.org

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