Crítica

La horrible noche, el júbilo mortal y la gloria marcescible

El escritor Óscar Osorio estrena su nuevo libro La horrible noche (2025). La novela, ambientada en una Colombia lúgubre y desesperanzada, se retuerce sobre sí misma, como una pesadilla febril, para entregar una panorámica de la violencia que nos acerca al rostro dolorido de sus víctimas. A continuación, una reseña.

Título: La horrible noche
Autor: Óscar Osorio 
Tusquets Editores, 2025
218 páginas

Por: William Rosero
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Óscar Osorio, autor de novela La horrible noche. Foto: Sofía Guerrero.
Óscar Osorio, autor de novela La horrible noche. Foto: Sofía Guerrero.

Óscar Osorio (1965) no necesita de una presentación. Allende al mar (2024), su obra más celebrada hasta la fecha, lo catapultó al mundo editorial de alta circulación, donde fue recibido positivamente y fue reconocida con una mención especial en el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (2025) en la categoría Premio al Libro Periodístico.   Baste decir que cuenta con una amplia formación y una larga trayectoria como docente, premiada durante el presente año con el galardón a Profesor Distinguido de la Universidad del Valle. Pero, además de esto, ha dedicado una buena parte de su vida a la literatura como actor principal, a saber, como escritor, lo cual nos ha dejado un gran rédito como lectores.

En La horrible noche, la responsabilidad de catalizar la voz del narrador pasa por distintos personajes, pero el periodista Andrés González, por ser el primero en muchos aspectos, reúne argumentos suficientes para ser percibido como el protagonista definitivo.

La peripecia que le da fundamento al libro simula una malformación pesadillesca. Hay un escritor, proveniente de una dinastía criminal y sádica, que narra crímenes “ficcionales” que se corresponden, al parecer, con crímenes reales.

Quien haya leído algún libro escrito por Osorio sabe que su estilo no es deudor de ninguna corriente esteticista. Esto no significa que haya cultivado una prosa descuidada o un ritmo desequilibrado. En la sobriedad con la que rodea el objeto de su interés asoma una decisión que trasciende la esfera de lo puramente artístico. La horrible noche es un ejemplo de ello. ¿Qué lugar ocupa el escritor en un libro que desde su anécdota planea un juego de espejos que nos invita a cuestionar la aptitud pasiva que adoptamos al momento de digerir las epopeyas de los narcos o del asesino serial? Simplemente no cabe. No hay lugar para las florituras ni las elusiones espectaculares, aunque por momentos nos haga esta concesión para dejarnos respirar.

El estilo directo y taquigráfico de Osorio apela a una nueva sensibilidad que no se detiene en los bordes de la ficción, y que, en lugar de esto, la toma como punto de partida, o como una atalaya desde la cual se observa esa “horrible noche” que aún no ha terminado para nuestro país.

Quien haya leído algún libro escrito por Osorio sabe que su estilo no es deudor de ninguna corriente esteticista. Esto no significa que haya cultivado una prosa descuidada o un ritmo desequilibrado. En la sobriedad con la que rodea el objeto de su interés asoma una decisión que trasciende la esfera de lo puramente artístico. La horrible noche es un ejemplo de ello.

Esa es la impresión con la que acaba el lector. Lo que ha cerrado el destino de Andrés no es distinto a lo que hemos podido escuchar en los noticieros o lo que hemos leído en los titulares sensacionalistas, o peor, lo que hemos buscado deliberadamente en un catálogo de streaming.

El ejercicio de voyeurismo torcido y asfixia que padece el lector de esta novela recuerda al profundo cuestionamiento de Michael Haneke con su película Funny Games (1997). ¿Acaso estamos dispuestos a tolerar tanta violencia en nombre del entretenimiento? Parece que la distancia que imponen los “medios” nos ha vuelto insensibles. Andrés se cura de esta enfermedad, a costa de enloquecer producto de un exceso de videncia.

El ping-pong de correspondencias que se acrecienta conforme avanzan los capítulos termina con la pelota rebotando fuera de la tabla, es decir, del libro, en la habitación del lector, quien, como Andrés, ha de responder a la pregunta: ¿esto fue real? Creemos que aquí reside su mayor mérito.

Foto: Tusquets Editores.
Foto: Tusquets Editores.

Con todo, más allá de la propuesta inicial, la lectura de la novela no deja de ser sumamente placentera. La aspereza de la voz no genera las interferencias suficientes como para limitar el viaje de la imaginación y de la empatía.

Nos ponemos del lado de las víctimas, pero no por una suerte de vínculo autocompasivo entre ellos y nosotros, sino, más bien, debido a la naturalidad de los retratos. Si Andrés estuviera vivo no sería precisamente agradable de tratar. Compadecemos su motivación fatal porque él, en su condición de sujeto ordinario, evoca miles de rostros familiares.

A la horrible noche de brutalidad que azota los márgenes de la nación con un poder antojadizo y volátil, se suman otras gestas infames: el júbilo mortal, entendido como el placer de matar por matar que mueve a algunos de los carniceros retratados por Osorio, y la gloria marcescible, la de la literatura, la del “genio” que se consagra al precio de la sangre o el morbo infecundo.

Si hacemos caso a la dedicatoria que encabeza las primeras páginas, este libro ha pasado diez años en reposo, reconcentrándose, hasta ver la luz. El tiempo parece haberle dado la razón a Osorio. Los límites de la realidad y la ficción se han desdibujado de tal modo que, hoy por hoy, resulta difícil determinar dónde empieza uno y termina el otro. Ni siquiera el refugio del hiperrealismo fotográfico ha quedado en pie. En un mundo de algoritmos que propician los discursos extremos y el morbo, este libro representa una bocanada de aire fresco hacia el mundo real, por mucho que esté escrito en clave de ficción.

Lo que parece imposible puede estar sucediendo a la vuelta de la esquina.

El escritor Óscar Osorio en la presentación de su novela La horrible noche. Univalle, noviembre del 2025. Foto: Centro Virtual Isaacs.
El escritor Óscar Osorio en la presentación de su novela La horrible noche. Univalle, noviembre del 2025. Foto: Centro Virtual Isaacs.

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