En el corazón de las palabras
Andrés Neuman se estrena en la novela biográfica con un libro sobre una de las figuras más generosas de la lengua española: Maria Moliner. En Hasta que empieza a brillar, el autor hispano-argentino ofrece al mismo tiempo un retrato delicado de una mujer tenaz y los planos de una obra faraónica que compite en quijotismo con el retoño de Cervantes. A continuación, una reseña.
Título: Hasta que empieza a brillar
Autor: Andrés Neuman
Alfaguara, 2025
296 páginas
Por: William Rosero
Estudiante de Licenciatura en Literatura, Univalle

Andrés Neuman (1977) es más que prolífico. Quizá se trate de uno de los narradores contemporáneos de mayor aliento en lengua española, junto a figuras como Samantha Schweblin, Eloy Tizón, Mariana Enríquez, etc. Ha explorado casi todos los géneros: poesía, cuento, diario de viaje, novela, elogio, y acaba de incursionar en la biografía novelada. Incluso escribió un diccionario, Barbarismos, aunque movido por un impulso irónico. No consignamos aquí sus libros más representativos, dada la amplitud y diversidad de su obra. No por nada ha sido galardonado múltiples veces en diversos certámenes a nivel mundial, como el Independent Foreign Fiction Prize o el Firecraker Award for Fiction. Sus libros han sido traducidos a más de veinticinco idiomas. Sirva esto de ejemplo.
Los criterios empleados por Neuman para escribir la biografía pueden resultar a primera vista convencionales, y lo son, pues no renuncia a la cómoda secuencia que ofrecen el paso de los años, pero en su interior (e incluso por fuera) se aprecian una serie de caprichos formales que enriquecen la lectura de manera significativa. La biografía se despliega en dos frentes, cada cual con su respectivo tiempo narrativo. El más solvente de los dos, destinado a registrar la peripecia vital de Moliner, está dividido en cuatro segmentos, delimitados, a su vez, por periodos de tiempo bien definidos. Este se enmarca en una tradición clásica (con sus respectivas salvedades). El segundo frente resulta más atrevido. La prosa se contiene, detalla, respira junto a Moliner. En definitiva, la ve desde fuera, al menos con una vocación declarada. Opera como un cuento. Aquí se narra su último chispazo de energía: la polémica solicitud que realizó para ingresar en la RAE. Ambos frentes no dejan de tocarse entre sí, y al final convergen con una triste suavidad, lo cual no deja de recordar a la vida misma.
Hasta que empieza a brillar representa un acto de justicia en favor de Moliner, claro está, pero también es una reivindicación del lenguaje y de la verdad. Además de ofrecer un viaje confortable para lector, de agasajarlo con estímulos placenteros, reaviva la discusión alrededor de una inquietud fundamental: el cambio. Moliner vivió en un periodo convulso de la historia, y su biografía es reflejo de ello.
La historia de Moliner es una historia de excesos cotidianos y, en buena medida, vulgares. No hay mucho que se pueda agregar a esto. Fue una mujer de su tiempo, solo que más despierta, y con una voracidad mundana que la llevó al lugar donde está. Quizá sea esta condición de “normalidad” la que le confiere esa atmósfera absurda a su empresa: la escritura de un diccionario que eludiera los obstáculos que entraña una remisión infinita de vocablos sin definir y tomara como punto de partida el habla misma. En síntesis, la escritura de un diccionario que corrija a la academia y se abra a la lengua viva.
Puede que esta haya sido la intención de Neuman: captar el ambiente de locura que rodea a quien decide contar todos los granos de arena de una playa, por decirlo de alguna manera. Aquí se encuentra, a nuestro parecer, el mayor acierto de la obra: insuflar vida a un universo sin costuras morales ni boleritos que disimulen la mezquindad. Moliner emerge de la lectura como una persona de carne y hueso, tan contradictoria y antojadiza como nosotros mismos.

Llama la atención las constantes interjecciones entre narración propiamente dicha y el flujo de conciencia. Uno tiene la impresión de que hay una velada diferencia entre ambos niveles o registros, lo que desestabiliza el lugar desde el cual se cuenta, y esto contribuye a ese efecto de transparencia que fortalece la verosimilitud. La descomposición verbal que caracteriza el último tramo de la obra, simultáneo a un apocamiento de la conciencia fabulada de Moliner, señala y confirma esta simbiosis. Neuman narra desde la mente de Moliner, casi a tiempo real (eso es lo que busca), y esto revela las claves de su estilo y su apuesta estética.
Neuman procede con una audacia bruscamente calculada. El lector ha de permanecer alerta para no perderse de ningún detalle. Lo que a simple vista parece un itinerario de hitos personales es en realidad un collage de salpicaduras intensas y meticulosamente desordenadas. Las transiciones que plantea el autor obedecen a la lógica de la poesía y el sarcasmo. El sentido de algunos pasajes depende de esta sofisticada superposición de elementos y registros. La incursión de Neuman por el género no cuestiona los métodos, pero sí los enriquece.
Hasta que empieza a brillar representa un acto de justicia en favor de Moliner, claro está, pero también es una reivindicación del lenguaje y de la verdad. Además de ofrecer un viaje confortable para lector, de agasajarlo con estímulos placenteros, reaviva la discusión alrededor de una inquietud fundamental: el cambio. Moliner vivió en un periodo convulso de la historia, y su biografía es reflejo de ello. En medio de la farsa de la conformidad y el silencio amargo, tuvo la osadía de detenerse en las cosas e inhalar su lenta progresión hacia el futuro. El Diccionario de uso del español es el resultado de una vocación casi monástica por la verdad, y la biografía escrita por Neuman, un túnel secreto que conecta el horizonte del pasado y la fe en el mañana.



